sábado 09 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Estadio del Guanentá sigue sufriendo de olvido en la pandemia

Habitantes del sector piden más atención de las autoridades ante el mal uso que se está dando al escenario.
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Uno de los espacios más afectados debido a la pandemia en San Gil es el estadio de fútbol del Colegio Nacional San José de Guanentá.

El tradicional escenario deportivo ubicado en la zona externa de la sede principal de la institución educativa y usado casi que como un espacio municipal al estar abierto al público, fue cerrado desde marzo del año pasado, lo que ha generado un deterioro notable en las instalaciones y una afectación en su imagen al ser usado de forma inadecuada por algunos residentes del municipio.

Este último problema, aunque no es nuevo, ha generado quejas por parte de la comunidad que vive cerca al sector, denunciando que en diferentes ocasiones que se está transformando en foco de inseguridad por el consumo de drogas durante las noches y el ser escogido como hotel transitorio de quienes habitan en las calles.

Si bien la situación ha sido mitigada por las autoridades policivas en algunos periodos a través de tomas nocturnas y presencia constante de uniformados, el desorden vuelve cuando estos operativos se dejan de desarrollar.

Las quejas volvieron en los últimos días, debido a que es frecuente ver como los jóvenes saltan los muros y barandas de un poco más de dos metros de altura que separan el estadio del polideportivo y el parque de Los Niños ubicado frente al Hospital Regional de San Gil.

José Antonio Ballesteros, rector de la institución educativa, ha recordado en varias ocasiones la dificultad que tiene la institución para hacer control a lo que sucede en el estadio, debido a la falta de personal que pueda hacer un control constante.

El uso de las instalaciones como hotel es un reflejo de la crisis migratoria, una situación que completa ya casi dos años y en donde las autoridades municipales, departamentales y nacionales tienen la responsabilidad de atender, aseveró el funcionario.

Y es que para evitar que lo mismo sucediera con el auditorio, ubicado junto al estadio, la institución tuvo que instalar un cerramiento y poner un celador.

El uso indebido y el olvido del escenario se ve reflejado también en las basuras, el estado de las zonas verdes, que funcionarios de Acuasan intervienen cada cierto tiempo buscando mejorar la imagen.

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