martes 04 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Esteban no pudo frenar a tiempo

Un pequeño de escasos 10 años de edad resultó ayer con heridas de gravedad, luego que no pudiera frenar la bicicleta en la cual se desplazaba sobre la calle 4 de San Gil.

Testigos de los hechos señalan que el niño bajaba por la calle y pasó derecho la vía nacional para luego estrellarse de frente con el tejado de una vivienda ubicada a un costado de la vía San Gil- Bucaramanga.

La víctima del accidente registrado ayer sobre las 3:50 de la tarde, responde al nombre de Esteban Santos Sarmiento, quien cursa quinto grado de primaria en el colegio San José de Guanentá, sede Pablo IV.

Tendido sobre el pavimento, vistiendo aún su uniforme escolar y con una bicicleta que quedó casi intacta a escasos centímetros suyo, Esteban fue auxiliado aproximadamente quince minutos después de sucedidos los hechos por una ambulancia y por personal de una empresa de deporte extremo que llegó al lugar.

Una vez fue trasladado al Hospital Regional de San Gil, las escenas de dolor, angustia e impotencia se apoderaron de los padres del menor, quienes aguardaban a que su pequeño fuera remitido a otra institución de salud en la ciudad de Bucaramanga. La madre de Esteban, Ximena, no entendía de dónde el cuarto, de sus cinco hijos, había sacado una bicicleta.

'Él estaba con el papá y le dijo: ya vengo, voy a entregar la bicicleta, pero yo no se de quién era porque nunca estuve de acuerdo con eso', dijo la angustiada mujer.

Al lugar también llegaron apresurados los hermanos de Esteban, quienes tan pronto conocieron de la noticia del accidente, salieron de su casa ubicada en el barrio Paseo del Mango para conocer el estado de salud del menor.

A esa hora, la madre ya había sido informada por personal médico del hospital que el estado de su salud de su hijo era muy grave. El padre, entre tanto, lloraba inconsolablemente, sentado en una esquina de la parte exterior de urgencias.

Al cierre de esta edición Esteban Santos Sarmiento se debatía entre la vida y la muerte.





Madre e hijo se reencontraron

PATRICIA SALAZAR PINEDA
periodistasocorro@vanguardia.com

 Durante muchos años Isnardo Morales quiso  saber sobre el paradero de su madre, quien con tan sólo seis meses lo dejó,  a él  y a su hermano mayor, a cargo de su abuela, con quien vivía en el municipio de Chima.  

Un sentimiento de dolor lo acompañó durante todo este tiempo, y que se hizo más grande cuando su hermano, un infante de marina, falleció en el cumplimiento del deber, lo que lo motivó a emprender la búsqueda de su madre, de mano del sub intendente de la policía en Chima, Rafael Arturo Rodríguez Pinzón.

El uniformado dijo que una vez conoció la historia, empezó la búsqueda, hasta conseguir información de la madre, Sofía Morales Álvarez, quien vive en Venezuela.

El parque de la independencia de Socorro fue el lugar en donde madre e hijo volvieron a verse frente a frente, y en donde se dio el abrazo que durante muchos años estuvo esperando Isnardo Morales.

'Es un sueño que se hace realidad, volver a ver a mi madre', dijo el joven de 23 años, quien anhela emprender una nueva vida al lado de la mujer que le dio la vida.

Sentimientos encontrados

Sofía Morales Álvarez, no paró de llorar durante el encuentro con su hijo, y aunque también la embargaba una gran emoción, se mostró angustiada, pensativa y hasta distante de su hijo.

Según Isnardo Morales, la actitud de su madre se debe a que, una vez ella los abandonó, inició una nueva vida y formó un nuevo hogar; y de su pasado no le habló nunca a su actual pareja, con quien tuvo dos hijos,  por eso teme por su reacción ahora que se dio el reencuentro. A pesar de lo ocurrido, Isnardo no  hace ningún reproche a su madre, y  asegura que hará todo lo posible por formar parte de una gran familia.  




Un golpe en la rodilla sería la causa del deceso  

Nancy Acuña Rodríguez
periodistabarbosa@vanguardia.com

El jueves anterior muy temprano el pequeño Haider Julián de 5 años de edad salió como de costumbre a recibir sus clases de  kínder en la Escuela El Centro de Barbosa. En la tarde, ya en su casa, el menor empezó a sentirse mal y le aquejaba un dolor en la rodilla, producto de un golpe del que no se conoce si fue de un juego o una caída.

Su progenitora, Jazmín, manifestó que su hijo aunque no tenía gripe si presentó fiebre ese día.

Los familiares del menor, preocupados por la situación lo llevaron al Hospital Integrado San Bernardo, donde fue atendido por  urgencias por presentar fiebre de 38 grados y dolor en una rodilla. Allí se le dio atención médica hasta las 11 de la noche y luego fue enviado a su casa.

El viernes recibió la droga formulada y así pasó el día hasta el sábado 1 de agosto cuando en horas de la tarde sintió dolor en su cuerpo y en su corazón (según relató a sus familiares) por falta de aire.

De inmediato, el menor fue llevado al Hospital de Barbosa nuevamente donde se reporta que el menor presentó deshidratación, dificultad respiratoria y fiebre de 38 grados, por lo que fue necesario remitirlo al Hospital Regional de Vélez.

El reporte del hospital Regional de Vélez entregado por el gerente, Fabián Echevarría Peinado,  indica que: 'el día 1 de agosto a las 5:48 de la tarde, ingresa al servicio de urgencias el paciente de  5 años, en muy malas condiciones generales, somnoliento, no respondiendo al llamado, es decir, con alteraciones neurológicas graves y con signos de dificultad respiratoria. Presentó  distensión abdominal, a los pocos minutos, presenta paro cardiorrespiratorio por lo cual se le inicia  reanimación cardiopulmonar avanzada, el paciente no responde, se realiza desfibrilación sin obtener respuesta y declarándose su muerte a las 6:05 de la tarde'.

Se indicó que se realizó la necropsia para obtener la causa de su deceso y se recogieron las muestras para patología, y se esperan los resultados que dictaminen la causa de la muerte.

 Entre tanto padres, familiares y compañeritos de Escuela asistieron a las exequias del menor efectuadas ayer lunes en la tarde.

Su hermana melliza Daisy y sus hermanos Brandon de 3 años y Johan de 9 años de edad y sus padres Hildebrando Sossa y Jazmin González lamentan la partida del pequeño Haider y esperan los resultados de la necropsia.

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