martes 06 de agosto de 2019 - 12:00 AM

La Batalla del Pienta: la historia que no quedó en los libros

A pesar de la importancia de la batalla que se dio en Charalá tres días antes de la de Boyacá, los libros de historia colombiana dejaron el suceso de lado y no le hicieron justicia a los campesinos santandereanos que lucharon en el proceso de independencia.
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En las escuelas y colegios de Colombia se enseñó por muchos años la misma historia: Arauca, Casanare, Boyacá y Cundinamarca fueron los protagonistas de la independencia del país.

Esos lugares, por donde pasó la Ruta Libertadora protagonizada por Simón Bolívar junto a Francisco de Paula Santander y sus hombres, están llenas de monumentos, objetos y construcciones que recuerdan el valor de la gesta de estos soldados y su importancia para los colombianos hoy en día.

Sin embargo, no solo en las clases de Historia y en los libros que por años fueron la guía para la enseñanza y el aprendizaje de muchas generaciones, sino en la memoria colectiva, quedó faltando algo no menos importante: el papel que cumplieron las guerrillas de Coromoro, Cincelada, Charalá y los campesinos de los pueblos cercanos en la lucha independentista.

La Batalla del Pienta, un enfrentamiento entre campesinos y tropas españolas en Charalá, que le dio un giro a la Batalla de Boyacá tres días después y que permitió que la independencia de Colombia fuera un hecho, nunca fue mencionada en las aulas de clase ni fue una de las tareas de consulta en la Biblioteca.

Incluso y a pesar de que los últimos años los mismos charaleños se han encargado de luchar por tener un lugar en la historia del país, este mes, al celebrarse el Bicentenario de la Campaña Libertadora de 1819, los municipios que hicieron posible la Batalla del Pienta fueron anexados a última hora a la ley del Congreso que da vía libre para apoyar obras y programas de desarrollo en los pueblos que hicieron parte de la lucha por la libertad.

¿Por qué si fue tan importante para la independencia de Colombia, este hecho fue borrado de la historia? ¿Hubiesen salido victoriosos en la Batalla de Boyacá sin lo que pasó ese 4 de agosto de 1819?

La Batalla del Pienta

Puños, piedras, mazos, machetes, garrotes y todo elemento que se atravesara, capaz de dar de baja a cualquier español, fueron las armas que utilizaron los campesinos el 4 de agosto de 1819, en un intento por frenar las tropas españolas que se dirigían a enfrentarse al ejército del general Simón Bolívar en el Puente de Boyacá.

Se reunieron poco más de tres mil personas entre campesinos, comerciantes, personajes influyentes de Charalá y residentes de los pueblos cercanos de Ocamonte, Cincelada, Coromoro, Riachuelo y Encino.

Al mando de Fernando Santos, hermano de Antonia, quien en días pasados había sido fusilada, se conformaron seis milicias, cada una de 500 hombres más o menos.

Así, la noche del 3 de agosto, las tropas revolucionarias de la región, en su mayoría sin entrenamiento militar, se ubicaron en distintas posiciones.

Al amanecer, el 4 de agosto, se enfrentaron. La Milicia de Coromoro, que se lanzó sobre el puente enfrentando a los españoles, fue la primera en perder parte de la tropa. Hombres y mujeres lanzaban piedras y otros objetos, disparaban con escopetas y arcos artesanales. Primero en medio del río y encima del puente, y luego desde los balcones y techos de las casas del pueblo.

Pero no fue suficiente, en el pueblo solo se escuchaban gritos y llantos desgarradores. A pesar de eso, las guerrillas patriotas no dejaron de enfrentar a los españoles y con los pocos hombres que quedaban permanecieron en batalla hasta el 7 de agosto, cuando el coronel Lucas González, viendo que los muertos se contaban por cientos, se retiró.

Charalá y su ejército campesino cayó en manos españolas, sí, pero el coronel Lucas González (considerado uno de los militares españoles más sanguinarios de la época) y su pelotón de 800 hombres no pudieron cumplir su cita con el coronel José María Barreiro, quien los esperaba impaciente pues días antes había tenido muchas bajas en la batalla del Pantano de Vargas, y gracias a eso el 7 de agosto el libertador Simón Bolívar salió victorioso.

Los charaleños tienen como proyecto arreglar ellos mismo el antiguo puente sobre el río Pienta, donde se libró parte de la Batalla, para que se convierta en lugar obligado de visita de turistas. (Foto: Suministrada/VANGUARDIA).
Los charaleños tienen como proyecto arreglar ellos mismo el antiguo puente sobre el río Pienta, donde se libró parte de la Batalla, para que se convierta en lugar obligado de visita de turistas. (Foto: Suministrada/VANGUARDIA).

¿Por qué no quedó en la historia del país?

Según el abogado e historiador santandereano Gerardo Martínez Martínez, lo que ocurrió en Charalá no quedó registrado porque Jesús María Henao y Gerardo Arrubla, los encargados de escribir el texto inicial de la historia de Colombia, no lo incluyeron en su obra Compendio de Historia de Colombia con la que ganaron el concurso de Historia nacional en esa época.

“Ese texto, que sirvió de aprendizaje de varias generaciones, no lo incluyó y esa es la razón del olvido. Al no incluirla, pues no la aprendimos y quedó borrada por largo tiempo”, comenta.

Agrega que no fue sino hasta el año 2008, cuando aparece el libro del historiador Édgar Cano Amaya, “En nombre de la libertad,” que se empezó a reconocer la lucha de los campesinos santandereanos ese 4 de agosto.

En el libro, Cano Amaya recogió el testimonio de Fernando Arias Nieto, un comandante de la Milicia de Charalá, quien sobrevivió a los hechos.

A partir de ese momento, comenzó la gran lucha de estos pueblos para que se les reconociera dentro de los sucesos que permitieron la independencia.

“Ni los mismos charaleños se sabían el cuento, todavía no se lo saben algunos, pero estamos en proceso de que todos nos apropiemos de él”, asegura.

Durante los últimos años, con la ayuda de los medios de comunicación, el cine, las redes sociales y, claro, el liderazgo de charaleños como Gerardo Martínez y Édgar Cano, se ha logrado llevar la historia a seriados televisivos, cortometrajes, crónicas periodísticas y demás formas de divulgación.

Hoy, esa lucha por tener un lugar en la historia ha tenido sus frutos. El Congreso de la República ha expedido varias leyes que reconocen y enaltecen el papel de la Batalla del Pienta en la independencia del país, como la ley 1644 de 2013 que declara “Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación” a Charalá, la ley 1976 del 24 de julio de 2019 que “exalta y rinde homenaje a los héroes del Pienta al cumplirse el Bicentenario de la Independencia” y la 1982 del 26 de julio de 2019, en la que, después de haberlos dejado por fuera, se incluyen dentro de la Ruta Libertadora los pueblos santandereanos que lucharon ese 4 de agosto hace 200 años. También la Asamblea de Santander mediante la ordenanza 028 del 30 de noviembre de 2016 institucionalizó la celebración del 4 de agosto en todo el departamento de Santander.

En la ley recién sancionada se incluyeron los municipios de Charalá, Ocamonte, Coromoro, Encino, Chima, Socorro, Pinchote, Simacota, Zapatoca, Aratoca, San Gil, Guadalupe y Oiba. Se espera que después de esto, la inversión en esos pueblos sea mejor y permitan mayor crecimiento. (Foto: Archivo/VANGUARDIA).
En la ley recién sancionada se incluyeron los municipios de Charalá, Ocamonte, Coromoro, Encino, Chima, Socorro, Pinchote, Simacota, Zapatoca, Aratoca, San Gil, Guadalupe y Oiba. Se espera que después de esto, la inversión en esos pueblos sea mejor y permitan mayor crecimiento. (Foto: Archivo/VANGUARDIA).

Casi por fuera de la Ruta Libertadora

En la ley 1916 del año pasado, promovida por las bancadas parlamentarias de Casanare, Boyacá, Cundinamarca, Arauca y diseñada para la conmemoración de los 200 años de independencia, Santander quedó por fuera.

“Lo que llamaron Ruta Libertadora se centró únicamente en los sitios donde había pasado físicamente Bolívar y nos dejaron por fuera, olvidando que el mismo Bolívar había enviado a Antonio Morales a Charalá a que le reclutara los refuerzos. Era increíble que eso hubiera pasado cuando el presidente de la Cámara era Miguel Ángel Pinto, que es santandereano; el presidente de la Comisión Segunda, donde se tramitó el proyecto de ley, era Jaime Durán, que es santandereano; la vicepresidenta de la Cámara era Lina Barrera, también santandereana. No había derecho a eso”, explica Gerardo Martínez.

Se comenzó entonces una gran protesta por parte de charaleños y santandereanos y a último momento se presentó una modificación en el proyecto de ley para que quedaran incluidos los municipios que fueron partícipes de la acción militar de las guerrillas independentistas de Santander y de la Batalla del Pienta.

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