sábado 17 de julio de 2021 - 12:00 AM

La pandemia cambió dinámica en la venta de lotería

Según las estadísticas de Promotora La Suerte, que maneja la comercialización de los billetes de las diferentes marcas, antes de la pandemia había 80 personas dedicadas a esta actividad. Hoy el número llega a 24.
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Las actividades económicas vuelven de a poco a la normalidad y con ellas los distintos trabajos formales e informales se van tomando de nuevo las calles de los municipios. En San Gil, diariamente se observa cómo personas retoman sus puestos habituales sobre los andenes del parque principal y otros recorren con sus mercancías las calles. En este grupo de población están los vendedores de suerte, de lotería.

Antes de la pandemia, según las estadísticas de Promotora La Suerte, que maneja la comercialización de los billetes de las diferentes marcas, había 80 personas dedicadas a esta actividad. Hoy el número llega a 24.

Razones hay varias. Los mayores de 70 años no volvieron por precaución y de otros, simplemente se perdió contacto. Dos fallecieron.

En nuevo equipo de comercializadores de los números de la suerte está compuestos por dos: los viejos, que llevan años en esta actividad y algunos nuevos, que están aprovechando la escasez de vendedores.

No es como antes

La pandemia indudablemente afectó la venta de lotería. Siete semanas sin trabajar y después la gente dejó de invertir en medio de la crisis económica. José Agustín Santana Jaimes, a los 66 años de edad, recorre algunas calles de San Gil y, si no le va bien, las de Curití, buscando quien se anime a comprar al menos una fracción.

“He aguantado mucha hambre”, dice el solitario hombre, aduciendo que el COVID-19 lo afectó de una forma muy fuerte.

Ahora hay que rogar para que los clientes compren un billete completo, “son puras fracciones”, asegura, de camino hacia el Malecón en donde esperaba ‘cazar’ turistas soñadores.

“Yo vendía más de $100.000 al día y ahora si acaso $60.000”, confiesa Santana, que lleva 10 años vendiendo lotería y quien aún espera conseguir trabajo como mesero, actividad que desarrolló por décadas en los restaurantes más reconocidos del municipio.

Malos tiempos

Gonzalo Medina, gerente de la Lotería de Santander, reconoció que no son fáciles los tiempos y por eso han tenido que reinventarse buscando generar nuevos atractivos.

A la crisis propia de la pandemia, el ejecutivo dijo que en mayo, a causa del paro nacional y cuando se estaba intentando recuperar el ritmo y buscando llegar a la cifra de promedio normal de venta de lotería que antes de la pandemia era de $500 millones aproximados por sorteo, hubo una semana en donde apenas se comercializaron $130 millones en billetes y en otra ni siquiera se pudo hacer el sorteo porque las fracciones no llegaron desde la fábrica de Caloto, en el sur del país.

En la actualidad el promedio de venta es de $400 millones. Medina aprovechó para invitar a las personas a comprar la lotería de Santander, porque de esta manera se apoya directamente al sistema de salud del departamento.

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