viernes 26 de junio de 2020 - 12:00 AM

No era carne de perro y la noticia casi quiebra al sector

El negocio señalado era China Town y el empresario Canjie Mei, hombre de nacionalidad china que en junio de 2019 había decidido apostar por invertir en el sector gastronómico de la capital turística de Santander.
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La carne de perro no era de perro. La información fue entregada por la Secretaría de Salud de Santander tras varios meses de espera.

En enero de este año una foto se hizo viral en redes social y San Gil se convirtió en el foco de los memes, como el municipio donde aparentemente el arroz chino se vendía con carne de perro.

El negocio señalado era China Town y el empresario Canjie Mei, hombre de nacionalidad china que en junio de 2019 había decidido apostar por invertir en el sector gastronómico en la capital turística de Santander.

Tres meses después de este hecho, en abril, Mei recogió sus cosas, entregó el apartamento donde residía con su familia y el local donde funcionaba su restaurante. Una foto sacada de contexto, una información sin confirmar y el afán de los likes, lo dejaron casi sin clientes. Luego llegó la pandemia y todo se acabó.

Yesid Uribe Contreras, coordinador de Gestión de salud Ambiental de la Secretaría de Salud de Santander, indicó los resultados a las diferentes muestras enviadas al laboratorio forense de la Policía Nacional, determinaron que se trataba de carne equina, bovina, aviar y de peces, pero no de perro.

El funcionario dijo que en este caso hubo la necesidad de buscar un laboratorio especializado de otra entidad, puesto que los laboratorios de salud pública no están equipados para determinar el tipo de carne. “Se toman muestras de carnes porcionada de la que no se puede decir el tipo de animal al que pertenece solo con observarla”.

El daño ya está hecho

Aunque tarde, la noticia fue recibida con beneplácito por los empresarios del sector que aún se mantienen en el mercado y pudieron soportar la tormenta económica que desató esta fake news, como se conocen popularmente hoy las informaciones falsas o que desinforman.

“Gracias a Dios”, dijo Samael Briñez Moreno, propietario de la Casona China en el Socorro. “La pandemia para nosotros empezó con esa foto, con esa noticia”, aseguró el empresario que vio como las ventas bajaron más de un 70% durante más de un mes tras la noticia y después llegó la otra pandemia, la del COVID-19.

-La gente llegaba a preguntar si aquí se vendía el arroz con carne de perro- coincidieron en afirmar Briñez y Cristian Aparicio Camacho, propietario del restaurante Sabor Chino en San Gil. Este último también sintió el remezón de la famosa ‘carne de perro’.

Delis Paola González Corzo, directora ejecutiva de Fenalco, reconoció que el efecto negativo fue enorme. “Se dañó la imagen de los restaurantes chinos, de la gastronomía regional y del destino turístico”.

Del tema, para algunos solo queda el recuerdo de la joven Wendy Osuna Ríos -la empleada que salió a dar respuestas a los medios de comunicación- pero para Corzo, Briñez y Aparicio quedó la evidencia de como ‘compartir’ o dar ‘me gusta’ a una publicación en redes sociales pueda generar un impacto positivo o negativo, en este caso, muy negativo.

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