miércoles 07 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Obras del Hospital Regional de San Gil: una historia sin fin

Cumplida la inspección judicial del juzgado 15 administrativo de Bucaramanga a las obras de reposición de infraestructura del Hospital Regional de San Gil, quedaron serias dudas sobre el futuro del proyecto que empezó a desarrollarse en febrero de 2019 y del que es difícil prever cuando será entregado.

Luego de la suspensión que inició el pasado 15 de mayo y que terminó con la firma del acta de reinicio el pasado 2 de septiembre, los trabajadores empezaron a llegar para retomar labores. Hasta ayer, la planta de operarios era de 15 personas y seguirán ampliando mientras van reorganizando los frentes de trabajo, explicaron desde la obra.

Sin embargo, aunque la obra inició presionada por una orden judicial, aún no se sabe cuanto tiempo más tardará la construcción de la primera fase del proyecto ni como será entregada.

Helí Guevara, vocero de la veeduría sangileña, denunció que desde el ente oficial, en este caso la Gobernación de Santander, nadie les ha informado nada al respecto y el silencio genera aún más preocupación en un proceso que va de retraso en retraso.

Para este veedor los cuatro meses de para fueron perdidos porque los puntos por los que se paralizó la obra no fueron resueltos. Hasta la inspección judicial (5 de septiembre) la Gobernación de Santander no había pagado las facturas adeudadas a la empresa contratista por cerca de $2.000 millones y tampoco se había logrado acordar el reajuste de precios ni los alcances de la primera fase.

Meses y más meses

La única información a la que han tenido acceso la recibieron en la diligencia judicial, en donde se enteraron que por ahora la obra durará tres meses más, tiempo que dura el nuevo contrato de la interventoría, pagado por la Gobernación de Santander.

Ahí empiezan a surgir de nuevo los problemas. Desde la Unión Temporal AS, firma responsable del proyecto, el ingeniero Jorge Delgado expresó que se se requieren por lo menos 5 meses, además del ya estipulado para terminar el proceso. Hay que aclarar que en el acta de la inspección judicial se plantea una extensión de 8 meses.

La razón de la nueva solicitud es que están surgiendo obras adicionales, como la necesidad de construir 43 micropilotes para el levantamiento de un tanque de agua, proceso en el que por lo menos tardarían un mes y medio, teniendo en cuenta las dificultades presentadas durante toda la intervención en los trabajos de excavación.

Justamente uno de los grandes retrasos que tiene el proyecto es la construcción del bloque C, en donde aún la parte estructural no ha logrado ser terminada, con algunas bigas, muros y la cubierta aún por construir, lo que hace imposible pensar que en 3 meses estará lista.

Por ahora, según el acta judicial, no hay un cronograma aprobado ni definido.

¿Hasta dónde llegará la obra?

En medio de las dudas de la comunidad sangileña sobre si la construcción de la nueva sede del Hospital Regional de San Gil terminará siendo un gran y costoso elefante blanco, la Secretaría de Infraestructura de Santander y la Unión Temporal AS aún no logrado ponerse de acuerdo sobre cual será el estado en el que será entregada la primera fase.

Esa fue justamente una de las razones por la que se suspendió la obra, dada la solicitud de la empresa contratista de hacer una revisión y un ajuste a los precios, debido a los altos costos de materiales y los retrasos que tuvo el proyecto por los problemas en los diseños.

Aunque en los múltiples comités técnicos se han logrado avances, no hay nada aún definido, entendiendo que inicialmente los cuatro bloques serían entregados en obra gris.

El posible comodín en este caso sería el bloque C, en donde funcionaría consulta externa y hospitalización adultos. Aunque la estructura como tal será terminada y la cubierta instalada, de presentarse una modificación en el alcance, esta aplicaría en las condiciones de los acabados internos del mismo.

Todas estas discusiones se dan teniendo como base el presupuesto actual, en donde los adicionales por ahora serían solo para la contratación de la interventoría, cuyos recursos se agotaron en mayo pasado.

Según las respuestas enviadas por la Gobernación de Santander al Juzgado Administrativo 15 del Circuito Judicial de Bucaramanga como parte de la acción popular interpuesta por lo retrasos en la obra, hasta el momento se han cancelado $12.382 millones correspondientes a 19 facturas, hay $3.729 millones en amortización y $8.652 millones disponibles para pagar.

Las fases 2 y 3 estaría aseguradas con los $25.000 millones del Pacto Funcional, el dilema es que eso aún se ve muy lejos...

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