miércoles 11 de enero de 2023 - 12:00 AM

Peajes, otro dolor de cabeza para los viajeros a San Gil

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El viaje entre San Gil y Bucaramanga dejó de ser un trayecto inferior a las 3 horas de duración para superar las 5 horas. El fenómeno se agudizó en esta temporada de vacaciones, en que además de los accidentes y el alto flujo vehícular, los conductores tuvieron que enfrentarse a largas e interminables filas en los peajes.

Néstor Ruiz Adarme, gerente de la empresa de transporte de pasajeros Cootrasangil que tiene líneas a Bucaramanga y Barrancabermeja desde la capital de la provincia Guanentá, dijo que el daño es para todos: las empresas, los usuarios, los que viajan en carro particular, los transportadores de carga pesada. Todos.

El directivo señaló que en el peaje de Curití una buseta está durando cerca de 40 minutos esperando para pagar y pasar; en el de Pescadero hasta una hora y media. Si se suman esos tiempos de espera a las demoras para salir de Piedecuesta y San Gil, el recorrido supera fácilmente las 5 horas.

Además de los retrasos y el estrés, los propietarios de los vehículos sufren un aumento en los costos programados porque el consumo de gasolina aumenta. Ruiz explicó que en el caso del transporte de pasajeros, se ve una alteración en la programación porque muchas veces los carros no alcanzan a llegar para regresarse en el horario programado y otro tiene que asumir el turno.

La temporada de turistas no fue como se esperaba y seguramente la movilidad tuvo algo que ver, expresó Oscar Medina Silva, empresario del sector hotelero, quien escuchó varias quejas de sus huéspedes por los problemas para llegar a San Gil y después por las dificultades para ir de un lugar a otro dentro del municipio. Hasta que ya parecía Bogotá le llegaron a decir. Medina vio como sus clientes se retrasaban 4 o 5 horas en la hora de llegada por los trancones desde Bucaramanga y desde Bogotá. Es que en el peaje de Oiba también fueron constantes las quejas por las filas.

No se puede repetir

Lo que vivieron los conductores en los peajes del sur de Santander en esta época de vacaciones no se puede repetir y representa un gran riesgo para la competitividad turística que tanto le interesa a los municipios y empresarios.

Ruiz reclamó el funcionamiento de los peajes prepago que esta temporada no se vieron y más personal en las casetas, facilitando el pago por lo menos 500 metros antes.

Lo otro es la habilitación de nuevas casetas, petición que Fenalco sur de Santander ya había elevado ante el Instituto Nacional de Vías, Invías.

Edgar Lesmez Rodríguez, presidente de la junta directiva de la agremiación, dijo que esta es una necesidad y así lo habrían entendido en el ente nacional, desde donde le aseguraron que la construcción de las casetas adicionales en los tres peajes serían una prioridad para el Invías en el primer semestre de 2023. Habrá que esperar las temporadas de Semana Santa, las de vacaciones escolares de mitad de año y la decembrina a ver si las colas aumentan o disminuyen.

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