jueves 19 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Proyecto de rampas de frenado en San Gil está en el limbo

Los 1.800 metros de descenso finales en el trayecto Bucaramanga-San Gil son un verdadero calvario, especialmente para los conductores de vehículos pesados que pierden con facilidad el control de sus automotores.
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Catorce muertos y 29 heridos dejan los accidentes de tránsito originados en el sector El Derrumbe en la entrada a San Gil, en los últimos 20 años.

Los 1.800 metros de descenso finales en el trayecto Bucaramanga-San Gil son un verdadero calvario, especialmente para los conductores de vehículos pesados que pierden con facilidad el control de sus automotores, un hecho que casi siempre termina en tragedia.

Los accidentes son tristes y evitables, dice Wilson Velásquez, comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de San Gil. Este hombre lleva, se puede decir, toda una vida atendiendo incidentes en este tramo vial, por donde ha tenido que maniobrar también con los vehículos de emergencias.

Los muertos no los tiene en su cabeza, pero las causas de los accidentes sí. “A todos les falla el sistema de frenos. Usted ve y cuando bajan las llantas de algunos echan humo”, confiesa, preocupado por la falta de medidas para remediar esta situación que puede seguir dejando víctimas mortales.

En la memoria de los sangileños el accidente más impactante fue el ocurrido en enero de 2017, en el que un camión descontrolado ocasionó la muerte de cinco personas, dejó otros 15 heridos y afectó una decena de vehículos. Este fue justamente el que hizo que toda los actores de la sociedad se movilizarán para solicitar al Gobierno Nacional el proyecto de la Variante de San Gil, hoy en construcción con una inversión cercana a los $183.000 millones.

Sin embargo, esta vía seguirá usándose por todos mientras se termina dicha construcción y después también continuará en uso, por eso preocupa que después de tantos muertos poco o nada haya cambiado. “La señalización es muy deficiente y no hay un punto de información donde los vehículos de carga se detengan un momento a enfriar los frenos”, lamentó el socorrista.

El jefe de bomberos explicó que se pidió un punto de control para los accidentes y ahí se hace de todo, menos eso. Ese mismo punto era el que el pasado 11 de septiembre no estaba funcionando cundo un furgón terminó estrellado en el sector del Ragonessi, con dos de sus ocupantes muertos y el otro herido atrapado entre las latas.

“Necesitamos un punto civil que sea para prevenir accidentes”, dijo el comandante, haciendo referencia al control que cada ciertos días hace la Policía de Carreteras de Santander, cuyo objetivo principal no sería este.

¿Qué pasó con las obras?

Hermes Ortiz Rodríguez, alcalde de San Gil, está de acuerdo en que las obras de mitigación se necesitan y recuerda que así lo acordaron en 2017 las autoridades sangileñas, la Gobernación de Santander y el Invías, luego del accidente de enero.

En julio de ese año la Gobernación de Santander contrató unos estudios para la construcción de unas rampas de frenado en este sector. Dicho contrato de diseños fue radicado con el número 1362 y su costo fue de $186 millones.

Los resultados arrojaron que se necesitaban obras por un valor cercano a los $3.000 millones y desde ese momento no se sabe nada del tema, aseguró Ortiz.

“La variante no se sabe cuando va a estar lista y lo más seguro es que la plata no alcance (...) Esta vía nacional la vamos a seguir usando”, dijo el mandatario.

Edgar Orlando Lesmes, presidente de la junta directiva de Fenalco sur de Santander, entidad que ha estado presionando por que este proyecto se desarrollé, indicó que “el riesgo de una tragedia nos se ha mitigado y sigue estando igual a hace varios años”.

“A nosotros desde el Gobierno a nivel central nos dijeron que los dineros están asegurados y vienen para las ejecuciones de 2021”, se mostró confiado el directivo de Fenalco.

Invías contradice

El problema, es que según Edgar Jesús Rojas, director del instituto en Santander, expresó que estos diseños nunca llegaron a la entidad y no hay ningún proyecto radicado con las famosas rampas de frenado.

El funcionario fue más allá y dijo que en una revisión hecha recientemente al tramo del sector del derrumbe en el ingreso a San Gil, se pudo evidenciar que construir unas rampas o trampas de frenado resulta muy difícil.

Rojas aseguró también que no hay evidencia física en actas donde se demuestre que dicho compromiso para la construcción de las rampas fue establecido.

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