sábado 23 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Relleno El Cucharo a la espera de recursos para nueva cava

Desde antes de finalizar 2019 las autoridades señalaron la urgencia de la construcción, puesto que la primera parte de la celda 7 -la que hoy está en vigencia- viene alargando su vida útil a la fuerza.
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La espera continúa y aún no se ha firmado el contrato ni mucho menos girado los recursos para la construcción de la parte B de la cava 7 del relleno sanitario El Cucharo de San Gil.

Desde antes de finalizar 2019 las autoridades señalaron la urgencia de la construcción, puesto que la primera parte de la celda, es decir la 7A -la que hoy está en vigencia- viene alargando su vida útil a la fuerza.

Este año, desde el primer momento, Hermes Ortiz Rodríguez, alcalde de San Gil, manifestó la necesidad de las obras, por el riesgo sanitario que conllevaría para la región el colapso del relleno, ubicado en la vereda Ojo de Agua de San Gil y hasta donde son llevadas el 100% de las basuras de la población.

Luis Francisco Ruiz Cediel, gerente de la empresa de Acueducto, Aseo y Alcantarillado de San Gil, Acuasan, explicó que con la producción de basuras actual el relleno tendría capacidad de funcionar hasta julio, por lo que las obras que se darían con recursos de la Empresa de Servicios Públicos de Santander, Esant, tendrían dos meses para ejecutarse.

Según Ruiz Cediel, ya se hicieron los ajustes necesarios al proyecto y se presentaron documentos actualizados porque ese proceso viene desde el año pasado. La meta es que antes de una semana se publique el proyecto para su contratación, cuyas obras tendrían un costo de $1.250 millones y los recursos vendrían todos del ente departamental.

Por ahora, para conjurar lo que sería una crisis ambiental y de salud pública, el relleno sanitario El Cucharo no está recibiendo desechos de otros municipios. El confinamiento social también ha servido como un aliado en este propósito, dado que la producción de basuras en San Gil mermó.

Con la actividad comercial cerrada y las personas en la casas, el municipio pasó de 1.250 toneladas de basura mensuales a 850 toneladas.

La nueva cava tendría una capacidad de 36.000 metros cúbicos y una vida útil de cuatro años, según los cálculos iniciales.

Las obras del nuevo proyecto tendrían un tiempo estimado de duración de dos meses. Es decir, que debería ser contratado antes de finalizar mayo, para que sea terminado en julio, cuando se vence el plazo de funcionamiento de la celda actual.

Contrato para clausura de áreas

Acuasan firmó el 4 de mayo de este año un contrato por $461 millones para la los estudios de diseños y actualización del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos, PGIRS y el cierre para áreas de disposición final clausuradas del relleno sanitario.

Las obras de clausura, dijo Ruiz, se hacen para evitar que estos terrenos que ya cumplieron con su uso generen alguna contaminación.

El contrato, con una vigencia de seis meses, fue adjudicado a la firma Meraki Ingenieros SAS. y la interventoría por $30 millones fue asignada a Diana Prada Cáceres.

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