martes 17 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

San Gil lleva nueve quemados con pólvora en los últimos cinco años

En 2018 se presentaron cuatro quemados en las celebraciones decembrinas, siendo este el número más alto desde 2014. La meta de las autoridades es cerrar este año sin víctimas, pero aún faltan los días en donde tradicionalmente más pólvora se gasta, que son las últimas dos semanas de diciembre.
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Las explosiones se empezaron a escuchar al tiempo que el firmamento se llenaba de luces amarillas que parpadeaban apenas un par de veces. Eran las 3:30 de la mañana y lo que interrumpía la tranquilidad de la madrugada era el sonido de los voladores que anunciaban a todos los sangileños el inicio de las novenas navideñas. El ritual, que se repite año a año y como de costumbre se extendió casi hasta saludar al sol, no ha logrado ser controlado a pesar de las peticiones de las autoridades de emergencias para evitar la quema de pólvora y mucho menos las regulaciones para su control.

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En 2018 San Gil reportó cuatro accidentes de quemados, que, de acuerdo con las estadísticas, representan el 44% de las quemaduras con pólvora en el municipio durante los últimos cinco años. Las otras se dieron en 2014 (2), mientras que 2015, 2016 y 2017 contabilizaron un caso cada uno. Este año aún no hay víctimas.

Margarita Lucía Vega Roberto, subsecretaria de salud del municipio, solo suspira cada vez que escucha la explosión de un volador o de cualquier artefacto y pide en sus pensamientos que no se presente ningún quemado.

Las cifras recogidas por este diario también indican que entre los heridos en los últimos años hubo un menor de edad, exactamente de 10 años en 2014. La petición y recomendación es que “los niños no manipulen pólvora, ninguna, así se crea que es inofensiva”, dijo la vocera.

¿Qué pasa con los voladores?

De los nueve accidentes por el uso de pólvora entre 2014 y 2018, cinco se dieron con totes, tres con cohetes y dos con voladores. De ellos, los últimos son los únicos cuya venta no está del todo prohibida.

El decreto 100-12-248-2019 emitido por la Alcaldía de San Gil determina en el artículo 17: “Queda prohibida la venta, utilización y comercialización de artículos pirotécnicos que contengan pólvora negra, fósforo blanco, tales como torpedos, totes, martinicas, piedras explosivas y similares, que ocasionen ruidos estrenduosos y en general todo producto que cause explosión, salvo los denominados voladores”.

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Al preguntar en la secretaría de Gobierno municipal, por qué se hacía dicha excepción con estos elementos, no hubo una respuesta clara.

Los voladores aumentan las probabilidades de incendio, especialmente en los campos y laderas llenas de pasto seco, tan frecuentes en esta temporada del año, explicó Wilson Velásquez, capitán del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de San Gil.

El uniformado agregó que toda pólvora representa un riesgo, por eso la petición es “no quemar la Navidad” y si se hace, hacerlo con responsabilidad.

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