jueves 07 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Más reciclaje en San Gil durante la pandemia

En San Gil son más de 50 ciudadanos los que se dedican por esta temporada a esta actividad y se calcula que cerca del 70% provienen de Venezuela.
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E n medio del aislamiento obligatorio los recicladores de San Gil viven los días acumulando lo que recogen para venderlo cada cierto tiempo en los negocios que aún permanecen abiertos.

Ángel Jiménez, un docente de 72 años proveniente de Anzoátegui (Venezuela), hace parte del grupo de personas que recorre las calles del municipio recogiendo envases, papel, cartón y todo tipo de chatarra para después venderla.

Vive con otros nueve venezolanos en un sótano en el centro de San Gil, todos dedicados al reciclaje. Ellos acumulan durante varios días lo que recolectan y luego van a venderlo.

La rutina es llegar de trabajar, seleccionar lo que trae en la carreta, pesarlo, anotarlo en una lista y agruparlo para que no ocupe tanto espacio. Lo mismo hacen todos, y la lista es una sola para así al final saber qué le corresponde a cada uno.

En San Gil son más de 50 ciudadanos los que se dedican por esta temporada a esta actividad y se calcula que cerca del 70% provienen del país vecino.

Cada mes, en reciclaje se están recogiendo entre 90 toneladas y 95 toneladas. Durante la cuarentena la cifra ha aumentado en cerca de 4 toneladas, porque las personas están produciendo más basuras, dijo Fabio Orozco Henao, propietario de la principal recicladora del municipio.

Para llegar hasta este negocio, se debe caminar más de una hora y media empujando la carreta, contó Antonio Ortega, mientras acumulaba su basura en la ladera de una montaña, junto a la vía nacional.

Está rodeado de sacos con botellas de plástico y otras llenas de cartón. La basura la guarda ahí, pero vive en otro sector de San Gil. Desde que inició la cuarentena su labor se hizo un poco más compleja, porque pocos están comprando y el mejor lugar para vender es el sitio de Orozco, pero empujar la carreta hasta allá con hasta 120 kilos de peso, es imposible, menos todos los días.

Lo que también cambió fue la hora de recolección. Los rebuscadores de recursos entre las basuras como Jiménez y Ortega, dejaron de ser caminantes nocturnos y ahora trabajan en varios turnos entre las 4:00 de la mañana y las 8:00 de la noche.

Jiménez espera que pronto se levante la cuarentena para volver al ritmo de antes y poder recolectar más objetos. Antes le iba mejor, sobre todo en los negocios, donde se recogía bastante. Ahora ante la falta de ingresos diarios, pasa los días comiendo “garras de pollo con verduras” y “ya estoy cansado de esa dieta”, concluyó.

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