Región
Domingo 26 de mayo de 2013 - 02:28 PM

¿Quién amenaza en los parques de Bucaramanga?

“Llegó la hora de la limpieza social”. Así encabeza el panfleto que desde hace una semana ha aparecido en varios parques de Bucaramanga. En él señalan como objeto de “cacería” a trabajadoras sexuales, consumidores y expendedores de drogas y asaltantes. La Policía dice que no ha recibido denuncias sobre este caso, pero investiga una situación similar en el Norte de la ciudad.

¿Quién amenaza en los parques de Bucaramanga? (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
¿Quién amenaza en los parques de Bucaramanga? (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE

Trabajadoras sexuales de distintas edades que esperan a sus clientes mientras hablan de las deudas que deben pagar y de la dura temporada que atraviesan, debido a la “competencia desleal” y las bajas tarifas que pagan los clientes.

Hombres que llenan crucigramas y que toman tinto o ‘perico’ (café con leche) mientras conversan con las mujeres sobre el número de ‘ratos’ que hasta las 4:00 de la tarde les han pagado y que buscan deleitar su imaginación con los encuentros íntimos que tal vez ellas prefieren no recordar.

Policías que toman un refresco debajo del techo del CAI y que reciben las quejas de los transeúntes que no encuentran una banca donde sentarse. Al parecer, desde hace varias semanas, estas han sido retiradas sin explicación alguna.

Parejas de novios que se citan en el lugar y pasan la tarde juntos, sin importarles que a su alrededor, en el parque Antonia Santos, se ejerza la prostitución las 24 horas del día.

Para muchos como M., una vendedora del sector, el ambiente está tranquilo, pero “la que busca un problema lo encuentra por desobediente. Ellas saben que por acá es peligroso trabajar de noche y lo siguen haciendo”, expresa mientras vende tintos y minutos de celular.

Su hija, trabajadora sexual de 19 años, rubia de cuerpo menudo, ojos verdes, piel pálida y voz suave, la mira con temor mientras se maquilla. Asegura que siempre hay que estar alerta, especialmente por “el hombre de la camioneta blanca”, un personaje que para muchas es toda una amenaza. “Quiere que uno se vaya con él lejos del parque, no paga la residencia y amenaza”, comenta la joven de sonrisa nerviosa.

“Él pide un ‘rato’, va conmigo a la residencia y luego empieza a tratarme mal. Pide cosas que uno no quiere hacer y si le digo que no, me amenaza con darme plomo o cuchillo”, cuenta L., también de 19 años y oriunda del norte de Bucaramanga. Ella, con cuatro meses de embarazo, afirma que ejerce la prostitución para mantener a su hija menor y ahorrar para la llegada del bebé que viene en camino, debido a que su esposo está en prisión.

La historia del misterioso hombre pasa a un segundo plano cuando la hija de M. muestra un panfleto que guarda desde hace una semana y que se titula “llegó la hora de la limpieza social”.

En la hoja, que ha sido entregada a varias trabajadoras sexuales y fotocopiada por otras, dice que “tienen en la mira” a expendedores y consumidores de drogas, asaltantes, prostitutas y violadores, que “tienen las horas contadas” para abandonar el lugar.

Y remata: “Empezaremos muy pronto. Le pedimos perdón a la sociedad si caen inocentes, pero ya están advertidos”.

¿Ajuste de cuentas o ‘limpieza social’?

A las 6:30 de la noche el olor a marihuana invade una de las esquinas del parque Centenario. Mientras se fuma un cigarrillo de hierba, C. comenta que la salida de vendedores ambulantes del centro ha dejado a más de una persona sin dinero para mantenerse. Por esto, según afirma este vendedor, es que la gente se “mete de delincuente” y termina consumiendo.

“El problema es cuando se llega al ‘vicio’. Empiezan a deberles al uno y al otro, y terminan vendiendo y debiendo. Esa puede ser la razón de las amenazas”, comenta C.

“No pasa nada. Esos papeles los escriben los desocupados, para que la gente se vaya. No hay ‘mano negra’ ni ‘paras’. Unos cuantos que quieren meternos miedo”, comenta un hombre que acompaña a C. en su ‘porro’ nocturno.

 

Habitantes de residencias de la zona afirman que las amenazas podrían estar dirigidas a una reconocida ‘jíbara’ del parque, proveniente del norte, que no quiso pagar alguna ‘vacuna’ impuesta por grupos ilegales. “Sabemos que hace unas semanas le hicieron un atentado en la casa y que le tiraron un explosivo”, comenta un vecino de la zona.

Algunas trabajadoras sexuales que frecuentan el parque Centenario dicen que temen a las amenazas del panfleto, ya que el fin de semana pasado una mujer fue herida con arma blanca. Al parecer, el hombre que la atacó le dijo que “se lo merecía por no irse del parque, por viciosa”, según comentó una de las mujeres que le prestó ayuda y que la acompañó hasta una clínica donde fue atendida.

R., una mujer que ejerce la prostitución en el centro desde hace más de dos décadas, dice que teme que pueda generarse nuevamente la ola de violencia de los años ochenta, cuando hombres encapuchados disparaban desde camionetas a asaltantes, prostitutas y consumidores de drogas, que trabajaban hasta altas horas de la noche en el centro.

Esta mujer, de 53 años, pide a las autoridades que les presten atención a los panfletos, que así como mataron a su esposo disparándole desde una camioneta, podría ocurrirle lo mismo a cualquiera.

“A mucha gente no le gusta lo que se hace en el parque (Centenario), pero acá hay reglas y nadie se mete con nadie. Las amenazas se dan, porque hay deudas pendientes y podemos caer muchos que no debemos nada”, añade una de las compañeras de R. 

Habla la Policía

Según el comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, el general Saúl Torres Mojica, hasta el momento ningún ciudadano ha denunciado este hecho. Sin embargo, comenta que están usando panfletos en algunos barrios del norte de la ciudad y que podrían ser enviados entre organizaciones delincuenciales del mismo sector, para amedrentarse.

“Conocimos un panfleto en el que amenazaban específicamente a tres alias. No dan nombres, pero las investigaciones nos han arrojado que podría tratarse de comercializadores de estupefacientes. Seguimos investigando, ya que no podemos descartar si detrás de esto está alguna agrupación criminal”, explica el general Torres Mojica.

El alto mando añade que los parques Centenario y Antonia Santos fueron incluidos en un plan de intervención liderado por la Administración Municipal, en el que se busca bajar los índices de violencia que se generan por la prostitución, el consumo y la venta de alucinógenos.

“Me gustaría poder tomar contacto con la población afectada por el tema de los panfletos, que la comunidad denuncie el hecho e iniciemos la investigación”, concluye el Comandante de la Policía Metropolitana.

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Mientras tanto estas mujeres siguen cada noche con el miedo a que algo pase.

“Necesitamos oportunidades”

Para la líder de las trabajadoras sexuales del centro de Bucaramanga Fátima Bacca, problemas como la inseguridad, la violencia, la prostitución y la venta de estupefacientes se generan por la falta de oportunidades para la población.

“Las autoridades muchas veces dicen que la culpa es de nosotras, que todo pasa porque escondemos a los ‘jíbaros’ y las drogas que venden, pero no es así. Muchas mujeres han salido de la prostitución y muchos jóvenes que un día consumieron tienen trabajos serios”, afirma Bacca.

No obstante, “las oportunidades nos llegan a unos cuantos, no a todos. Las mujeres tienen que salir a prostituirse, porque no tienen dinero para alimentar a sus hijos, los hombres roban, porque no consiguen trabajo. ¿Dónde está la presencia del Estado? ¿O es que solo importamos cuando necesitan votos?”, comenta la líder.

“Muchas mujeres se han salido de la calle, porque la Alcaldía les prometió abrir una microempresa de marroquinería. Han pasado tres años y seguimos solo en cursos y nada de empleo”, concluye Bacca.

Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE

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