Región
Sábado 15 de junio de 2013 - 06:12 PM

“Detrás de cada hueso hay una historia”

Gloria Gómez y Asfaddes trabajan desde hace más de tres décadas en la búsqueda de miles de desaparecidos. Las familias aseguran que el Estado y la sociedad aún ponen barreras frente al tema.

“Detrás de cada hueso hay una historia” (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
“Detrás de cada hueso hay una historia” (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

Gloria Gómez lleva más de 30 años trabajando por los desaparecidos de Colombia. Su voz pausada relata paso a paso el camino que ha recorrido en estas tres décadas para recuperar la dignidad de los cuerpos que aún están a la espera de rescatar su nombre. Pese a los avances, asegura que todavía hay una sociedad que permite que estos casos sean invisibles.

Desde la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Asfaddes, empezó la búsqueda con los familiares de 13 jóvenes de los que dejó de saberse en Bogotá durante 1982 y que, en su mayoría, eran estudiantes de la Universidad Nacional.

La desaparición de su hermano Leonardo Gómez fue la que la motivó a unirse a esta lucha, después de que él saliera a comprar unas hojas para hacer un trabajo para la universidad y nunca más volviera a pisar su casa. De ese momento, en 1983, Gloria dice que Leonardo era un líder estudiantil de 19 años, que estuvo “soñando con una educación de calidad”.

Treinta años después asevera que todavía en “los cementerios municipales hay un sinnúmero de cuerpos sin identificar que no han sido exhumados y que siguen esperando rescatar su nombre, su dignidad y volver al seno de sus familias”.

Por ello, Gloria suele llevar una camiseta abarrotada de rostros, que en su espalda tiene escrita una pregunta: “¿Quién habla de los desaparecidos?”. Un interrogante que tiene su respuesta en la parte frontal: “Yo hablo de los desaparecidos”. Una réplica que, asegura, quisiera que todos contestaran de la misma forma.

“Esta memoria ha sido y seguirá siendo la única manera de volverlos a tener una y otra vez”, puntualiza. Más ahora cuando se discute el fin del conflicto armado en La Habana, Cuba, de donde afirma que tiene que haber un punto específico en el que se aborde la situación de los desaparecidos.

No son solo huesos

Desde los inicios, cuando deambulaban por las dependencias oficiales tratando de saber qué había pasado con sus familiares, hasta hoy, cuando existe una comisión interinstitucional dedicada a este tema, la directora de Asfaddes dice que solo buscan una cosa: respuestas.

El comienzo no fue fácil, pues recuerda que arrancaron “sin sentir una atención o alguien que estuviera interesado en realmente decir qué había pasado con los seres queridos”. No encontraron alguna sensibilidad por el drama de las familias.

Lo que sí hallaron fue la motivación para continuar adelante: “La terquedad desde el amor”, dice Gloria, la misma que los llevó a organizarse y a liderar una búsqueda que deberían haber iniciado las autoridades, pero que, recuerda, en su momento no lo hicieron, porque no existía el delito de desaparición forzada y no se recibían los casos.

“Al ver que no eran recibidas las denuncias, y mucho menos salían a buscarlos y a dar respuestas, iniciamos esas búsquedas los mismos familiares”. Los primeros resultados fueron desalentadores: “Oídos sordos, que infortunadamente todavía quedan. Oídos sordos y ojos ciegos ante la necesidad de los familiares”.

Pese a que los inspectores de Policía eran los responsables de los levantamientos, estos muchas veces argumentaban que no habían podido ir. Cualquier funcionario o el sepulturero del pueblo habían hecho el levantamiento y por eso no había información.

Las historias

Resultado de esta situación, fueron varios cuadernos en los que los propios familiares recogieron datos; con estos empezaron a obtener mayor información. “No solo la que encontrábamos, sino la que recogían y nos pasaban los señores trabajadores de las funerarias, porque ellos sí fueron sensibles a esa necesidad de los familiares”, expresa Gloria.

“Escribíamos lo que veíamos de esos cuerpos, porque no había levantamientos adecuados donde se recogiera la información de la forma en la que habían sido encontrados, las características que presentaban, de la ropa, de las cicatrices que tenían sus cuerpos. Mucho menos se tenía en cuenta la carta dental”.

Con esto, continúa, empezaron a obtener más datos sobre una “cantidad de cuerpos que cada día eran más y que a nadie le importaban”. Siguieron con su lucha e insistieron para lograr que los levantamientos se realizaran con procedimientos “acordes y necesarios” que permitieran una futura y plena identificación.

Gloria dice que los familiares fueron aprendiendo a reconocer las características físicas y morfológicas de sus seres queridos para luego decirles a los funcionarios estatales “que salieran a buscarlos. Esta información iba a resultar de gran utilidad para que esos cuerpos, que se encontraban sin identificar, empezaran a hacer parte de esa posibilidad de saber su nombre, su historia, sus sueños”.

Ser escuchados

Treinta años después de haber iniciado su lucha, esta semana, durante la conmemoración de la Semana por los Desaparecidos, se hizo público el protocolo para la entrega digna de restos de personas desaparecidas, como resultado de un trabajo interinstitucional en el que participaron ONG y entidades estatales como la Fiscalía General y Medicina Legal.

La entidad forense tiene registradas 19.187 desapariciones forzadas y, sumado al protocolo, tiene planeado iniciar una campaña para recuperar la identidad de los cuerpos: acabar con la sigla NN y llamarlos cadáveres no identificados.

“Por fin, después de mucho insistir, tenemos un documento que desde Asfaddes hemos aportado en el espacio de la Comisión de Búsqueda, para que definitivamente nos respeten”.

El documento, de carácter obligatorio, establece una metodología que deben aplicar los funcionarios encargados de las investigaciones, la búsqueda, exhumación y entrega de cuerpos de personas desaparecidas. Además, pretende garantizar los derechos de las víctimas en condiciones de respeto, en especial para los familiares.

“Con su aplicación, nos permitirá definitivamente sentir que, por fin, nuestros seres queridos y los familiares vamos a ser tratados con respeto, con solidaridad y por, supuesto, dignidad”. Para Gloria, esto es el resultado de la necesidad de traer a sus familiares presentes “una y otra vez ( 26) para hacerlos visibles ante una sociedad que todavía no los quiere conocer, no los reconoce y estos cuerpos sin identificar aún más 26 más invisibles que los invisibles”.

La Directora de Asfaddes espera que con este protocolo se agilicen las exhumaciones en los cementerios y se realicen las identificaciones plenas, pero, especialmente, que los funcionarios del Estado “vean con respeto, se solidaricen y atiendan con sensibilidad a los familiares que hemos trajinado y seguimos trajinando para lograr algún día erradicar la desaparición forzada”.

“Que nunca más volvamos a ver los cuerpos o los huesos de las personas desaparecidas en bolsas. No queremos que nos traten despectivamente y exigimos que nos permitan asumir nuestros procesos de duelo, nuestros procesos para saber cómo dignificarlos, cómo rescatarlos”, añade Gloria.

Un protocolo para que los funcionarios entiendan que “detrás de cada huesito siempre hay una persona que tuvo una historia” y que los familiares tienen una necesidad de obtener una respuesta y de ser escuchados.

Proceso de Paz

Gloria manifiesta que en las conversaciones que se adelantan en Cuba entre el Gobierno y las Farc, cuando se discuta el tema de las víctimas, deben tener en cuenta un punto específico para hablar de los desaparecidos.

Añade que aparte de “verdad y justicia proporcional” piden que haya por estos hechos un “reconocimiento de la responsabilidad que le cabe al Estado colombiano por acción directa o por omisión al cumplimiento de sus funciones”.

Desde ya expresa su rechazo a la política de priorización anunciada por la Fiscalía General, porque cree que cada uno de los casos merece ser atendido por separado y que sus responsables sean castigados. “No se van a esclarecer los hechos, no se van a buscar a los desaparecidos y mucho menos a encontrarlos”, dice esta mujer.

Una acción reparadora

Han sido 30 años en los que, asegura, han insistido en que no solo los vean como familiares, sino también “como luchadores que buscan que en el país no haya más desaparecidos, ni cuerpos sin identificar, ni fosas, ni cadáveres sin que se sepa su nombre, su historia, sus luchas y sus sueños”.

Tres décadas en las que han buscado que a estas personas se les devuelva su identidad, un ejercicio de memoria que, recalca Gloria, es una acción reparadora y dignificante para todos los familiares de los desaparecidos.

Una acción que permite ver que “detrás de esos expedientes, de esas estadísticas está la historia, la huella que ellos dejaron en nosotros”.

Publicado por: COLPRENSA

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