sábado 12 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

El problema de los precios de la guayaba veleña

Productores y empresarios no han logrado establecer un acuerdo en los precios que se ajuste para todo el año. En tiempo de cosecha, los cultivadores trabajan a pérdida.

Ayer Nora Esperanza Rojas y su esposo tomaron la decisión de no vender más guayaba, por lo menos no al irrisorio precio de $3.000 por canastilla de 25 kilos que les ofreció el intermediario.

“Estamos perdiendo el trabajo”, dijo la productora, habitante de la vereda Santa Rosa, en Güepsa, un municipio ubicado entre las montañas de la provincia de Vélez, una región que tiene en la producción de bocadillo su principal actividad empresarial.

La guayaba es la materia prima de las 70 fábricas dedicadas a la producción del tradicional dulce que representa a Colombia en el exterior.

La situación de los productores de guayaba es grave, especialmente de los que se encuentran más alejados de las zonas de Vélez y Barbosa, en donde están concentradas la mayoría de las fábricas.

Los costos de los fletes, el incremento que hacen los intermediarios y el exceso de la fruta en el mercado por estar en temporada de cosecha tiene el precio por los suelos y a los cultivadores haciendo cuentas.

La oferta de $3.000 fue casi que irrespetuosa para Rojas, quien exige precios justos. Contó que la venta anterior fue a $4.000 (tres días antes), pero ese valor no alcanza ni para cubrir los gastos de la recolección. En este panorama, insiste en que prefiere dejar perder la guayaba. “Si así nos la pagan a nosotros que estamos al lado de la carretera principal no me imagino como será a los que están más lejos”, anotó, hablando de los productores de la vereda San Isidro, también de Güepsa, y San Benito, otra población.

La situación, aunque crítica, no es igual para todos. Andrea Fontecha, de la Asociación de Productores de Guayaba de Vélez, Guayavel, explicó que en las zonas cercanas a las fábricas las cosechas tienen un mejor valor porque el flete no es tan caro. Otro factor que influye en los ingresos de los productores es si pueden vender directamente a la fábrica, sin intermediarios.

En Albania, por ejemplo, a los productores ayer les pagaron $8.000 por canastilla, $12.000 en Guavatá y $13.000 en Vélez. Este último es cercano al que se está pagando en las fábricas que está en promedio entre $13.000 y $15.000.

Cualquiera de estos precios es inferior a los costos de producción, aseguró Carlos Andrés Suárez, vocero de Agrodelicias, asociación de productores de Puente Nacional. Según sus cuentas, en medio de los altos precios de los insumos y la mano de obra, producir una canastilla (25 kilos) le cuesta a un campesino $25.000 aproximadamente.

La historia se repite

En 2020, los cultivadores sufrieron una situación similar: Bajos precios a causa de una sobreoferta de fruta que la industria no tiene la capacidad de asumir. Sin embargo, del otro lado de la historia, en el primer semestre de este año, los que se quejaban eran los empresarios por los altos precios de la guayaba que llegó a costar $45.000 la canastilla, debido a falta de cosecha.

La solución entonces, según lo hablado por las partes, es crear un acuerdo de precios. Pero, mientras los productores como Suárez hablan de una línea base de $30.000 a $35.000 por canastilla, los empresarios han propuesto entre $22.000 y $25.000, explicó Paola Pineda Suárez, vocera de la Federación Nacional de Bocadillos Veleños, Fedeveleños.

Pero la falta de acuerdo en el precio no es el único problema que enfrentan. Pineda expresó que la industria requiere que se le garantice el suministro constante de guayaba y no por temporadas.

La fábricas de bocadillo al año consumen 46.800 toneladas de guayaba aproximadamente, según las cuentas de Fedeveleños. Es decir, que mensualmente se necesitarían 3.900 toneladas.

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