martes 23 de septiembre de 2014 - 11:30 AM

Esta es la vida de Natalia Ponce de León tras el ataque con ácido

Han pasado seis meses, desde que Jonathan Vega, capturado por el hecho, decidió lanzarle ácido sulfúrico con pegamento a Natalia, causándole quemaduras en el 37% de su rostro y cuerpo. Hoy, junto a su madre, familia, novio y amigos, Natalia se recupera lentamente. Vanguardia Liberal habló con sus seres más cercanos.

 “Eres el ser más importante en mi vida y sé que de esta vamos a salir. Tú también debes estar muy fuerte para darnos la mano las dos y sanarnos. Te amo má’, me siento orgullosa de ser hija de esa guerrera que eres y me has enseñado a serlo”, Natalia.

Con este tipo de mensajes, Natalia Ponce de León le expresa a diario el amor y agradecimiento a su mamá, Julia Gutiérrez, quien desde el 27 de marzo ha visto cómo la vida de su Nati, como le dice de cariño, ha estado entre la vida y la muerte. Y es que este episodio del ataque con ácido no solo dejó marcada de por vida a Natalia, sino que, literalmente, le rompió el corazón a su mamá, quien con la calma que dan los días y la fuerza que le transmite Natalia, le han ayudado a sobreponerse de tanto dolor y a recuperar la fe, esa que algún día, sintió perdida.

July, como le gusta que le digan, con una voz firme y un carácter fuerte que demuestra la sangre santandereana que le transmitió su madre, habla de Natalia de 33 años, la única mujer de sus tres hijos, por quien a diario derrama lágrimas, pero que también hace que sus ojos se iluminen cuando empieza a hablar de su recuperación.

“Ella es impresionante, no sé si es fuerte. Es una persona que tiene constancia, que sabe que su vida se partió en dos, que ya lo de atrás no lo podemos retomar porque ya se fue y que tiene muchas cosas por hacer, inclusive en su mismo cuerpo. Todos los días se levanta, hace todas las terapias: toca hacerle masajes cuatro veces al día para estirarle la piel; se le tiene que hacer fisioterapia, terapia ocupacional, ir al psiquiatra, a la psicóloga”.

Han sido 11 cirugías a las que se ha tenido que someter Natalia desde que el 27 de marzo Jonathan Vega, su agresor, le lanzó ácido sulfúrico con pegante, como lo estableció el dictamen de Medicina Legal. Este ataque le quemó el 37% de su cuerpo en la cara, brazos, abdomen y piernas. Según los médicos que han tratado a Natalia, este es el caso más grave que se ha presentado en el país, de quemaduras con agentes químicos.

“A Natalia este señor le echó ácido dos veces, su rostro es otro rostro. Nati no es ella, esta persona es la nueva Nati, la de antes nunca va a ser otra vez. Entonces es un milagro porque a pesar de que el tipo le quitó todo, curiosamente le quedaron intactos los labios”.

Entre las terapias, las visitas y su novio

El día a día de July transcurre entre las atenciones que debe hacerle a Natalia, que van desde los cuidados de su piel y prepararle la comida adecuada, hasta animarla a salir de la cama, darle un abrazo y aunque ella tampoco tenga ganas a veces, decirle palabras que la alienten a seguir luchando por su vida.

“Hay millones de días que se levanta sin ganas de nada. Generalmente cuando ella (Natalia) llora se mete en el baño para que yo no la oiga, pero a mí se me afinó el oído otra vez como cuando ella era una bebé y yo inmediatamente subo, no le digo nada, solo la abrazo, le sobo el pelo, le hago un masaje y se calma. Porque el amor cura el alma y el dolor rompe el corazón, como  me pasó a mí”.

Entre semana los días pasan entre consultorios, especialistas, familia y amigos. Natalia ya recibe más visitas de sus amigos más cercanos, a quienes les cuesta mirarla a la cara, pues dice July, no es fácil olvidar la belleza que un día tuvo. “Natalia cada vez se ríe más, tiene un humor muy fino. Ella se viste y yo le digo, -te tienes que poner divina - y la hago que se ponga aretes y de todo. Ya le está creciendo el cabello porque la mayoría de los injertos de la cara fueron sacados de la cabeza, debido a que esta piel es del mismo color y textura que la del rostro”.

Natalia solo sale de su casa para las terapias o a ver a su papá. Los fines de semana, Daniel Arenas Samudio, su novio desde hace dos años, a quien July califica como un ángel, la hace salir de su rutina. Cuenta Daniel que durante esos días les gusta alejarse de las visitas de amigos y de familia, para estar solo los dos, hablar de los planes que tienen para el futuro y de lo mucho que ha avanzado su recuperación.

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“Yo creo que es clave que la familia, amigos y parejas, tanto en este caso como en el de las demás víctimas con agentes químicos estén ahí, ayudando, dando ánimo. Todo esto es importante para la recuperación de una persona, para que su estado emocional esté en un buen nivel, aunque eso es una montaña rusa. Es importante que mantengan la esperanza, que reciban amor, un chocolate…”, asegura Daniel.

Los dos meses en cuidados intensivos

Al primer lugar al que llevaron a Natalia tras sufrir el ataque fue a la Clínica Reina Sofía, en donde, según cuenta su novio, no sabían cómo tratarla. Pero fue después de varias llamadas que les recomendaron trasladarla al Hospital Simón Bolívar de Bogotá, el mejor del país en atención a quemados. Pasaron cerca de cuatro horas, dice Daniel, antes de que llegara la ambulancia que la trasladaría al hospital. Hoy, con bastante tristeza y rabia, Natalia se pregunta, -¿cuánta de mi piel se hubiera podido salvar si me hubieran llevado a tiempo?-”.

July recuerda que durante los casi dos meses que Natalia estuvo en el hospital Simón Bolívar parecía loca: hacía que su novio y hermanos, además de ella, que eran los únicos a los que se les permitía ingresar al cuarto, se vistieran como astronautas: tapados de pies a cabeza y sin derecho a acercarse demasiado. Todo esto lo hacía porque el mayor riesgo de las personas quemadas, y por el cual Natalia estuvo a punto de morir, son las infecciones.

“Yo no dejaba que nadie la tocara. Le hablábamos de lejos: todos me decían que por qué tan exagerada, yo les decía que sobre mi cadáver se acercan a Natalia. Ella me decía –ma’, acércate-, yo le decía -no nena-”.

Aunque July era quien estaba con Natalia el día del ataque y tuvo que ver cómo poco a poco el ácido le iba desfigurando su rostro y cuerpo mientras caían los pedazos de su piel, ella asegura que durante muchos días se despertó, y pensaba que todo había sido un sueño.

“A Natalia le arrancaron la cara, las piernas, los brazos, el abdomen: toda la cara, no un pedacito, toda así de frente. Yo en esos días pensaba que eso era como un sueño, que Natalia se había quemado como un dedo, o sea que cuando saliera, iba a volver a ser mi Nati… ”.

El día más triste

Con mil preguntas en su cabeza para tratar de entender por qué les había pasado esto, Daniel asegura que desde el primer día que se enteró del ataque a su novia, se llenó de fuerza, pues sabía que cuando la viera el impacto iba a ser muy fuerte. Sin embargo, ese no fue el momento más difícil. 

“Después  de estar con ella durante dos meses en cuidados intensivos, ya estaba enterado de lo que me podía encontrar en su parte física, por lo que el impacto no fue tan duro: lo que produce es impotencia, tristeza. Es increíble que nos pase esto, que pase esto en el mundo…”.

Pero sí hubo un día realmente triste, un día en el que sus lágrimas brotaron con más fuerza de sus ojos, y fue cuando vio una foto en la que el ácido aún no había hecho todo su efecto en el rostro de Natalia: aunque ya estaba muy blanca su piel, aún era ella.

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“La foto que mas me impactó fue cuando la tenían en urgencias y el ácido estaba actuando, su piel estaba, pero su mirada la tenía perdida, como en el horizonte: eso me impactó más que la misma parte física, esa mirada de no entender…”.

Natalia está indignada con el Gobierno

Además del dolor que sentía al ver a su hija desfigurada, Julia Gutiérrez tuvo que lidiar a diario con las historias de muchas personas que llegaban al hospital quemadas, sin dinero para pagar hospedaje, ya que generalmente provenían de zonas apartadas del país. Veía cómo pasaban los días con la misma ropa, y lo que es peor, sin tener cómo comprar los medicamentos para mitigar el dolor de sus familiares, pues aunque todo el tratamiento está actualmente dentro del Plan Obligatorio de Salud, POS, los centros médicos no tienen la medicinas o los recursos para adquirirlas. Es así como muchas veces tuvo que regalar cobijas a pacientes y compartir la droga que le compraba a su hija.

Daniel también recuerda que el primer día que Natalia ingresó al hospital necesitaba terramicina, pues estuvo a punto de perder su ojo derecho, pero el Simón Bolívar, a pesar de tener los mejores especialistas para atender a quemados, no contaba con esta medicina, por lo que tuvo que salir corriendo a conseguirla en otra clínica.

“¿Dónde están los políticos e incluso la primera dama (María Clemencia Rodríguez de Santos) cuando este tipo de cosas suceden? Porque lastimosamente a quienes más agreden son a mujeres, ¿por qué la primera dama no se ha manifestado?, no se solidariza, es tenaz”.

A raíz de todo esto, Natalia empezó a realizar una investigación sobre las quemaduras con agentes químicos para conocer cómo funcionan las leyes y la atención médica en otras partes del mundo y así poder implementarlas en el país. Su lucha, cuenta July, ahora no es solo por su vida, sino por la de todas las personas, que al igual que ella, “han tenido que estar muertas en vida”.

“Ella dice que en medio de todo su dolor y de su muerte en vida, ha sido una privilegiada. Yo pienso que el Estado primero debe pensionar a todas las personas atacadas con ácido, porque Natalia nos tiene a nosotros, está rodeada de amor, pero muchas víctimas están solas”.

Aunque por ahora todo está, por así decirlo, en el papel, Natalia ya está empezando a crear su fundación, que además de brindar una asesoría personalizada a las víctimas de ataques con agentes químicos, también cuenten con un albergue en el que pasen su estadía en Bogotá durante el tiempo que dure el tratamiento.

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“Natalia está demasiado indignada con el Estado y asegura que no protege a las personas que como ella han sido atacadas con ácido, y que además, ayuda de acuerdo a su posición económica. Esto, en referencia al caso de la pareja recientemente quemada por la que solo ofrecieron $10 millones de recompensa, mientras que por el agresor de Natalia se ofreció en su momento $75 millones”.

Natalia no habla de Jonathan

Cuando July escucha el nombre de Jonathan Vega,  agresor de su hija, o asesino como ella le dice, le cambia notablemente la expresión de su rostro, que pasa de serena a molesta. Alza los hombros, mueve la cabeza hacia los lados, piensa unos segundos antes de hablar y solo responde: “Natalia no habla de Jonathan”.
July, ¿cree que Natalia y su familia puedan perdonar a Jonathan?

De nuevo el silencio por unos segundos… “Perdonarlo, no es que no tengo ningún tipo de sentimiento hacía él. No sé la verdad. Pues dejar pasar y que eso no le ‘mesa a uno el coco’, como digo yo”.

Y recalca, “espero que haya justicia. Es que no es una persona que pueda estar en la calle ni un minuto, es un asesino, una persona supremamente mala. Porque si a ti te matan, ya te moriste, pero no sé si la idea de él era matarla y Dios no lo permitió, pero eso es una muerte en vida. Gracias a Dios, Natalia está renaciendo de su muerte”.

La solidaridad ha sido gigante

Pulseras, manualidades, exposiciones de arte, grupos en redes sociales con más de 39 mil seguidores, mensajes, donaciones, protestas, han sido algunas de las muestras de cariño y solidaridad que ha recibido Natalia de gente en todo el país y varias partes del mundo. Muchas de estas iniciativas se han gestado a través de internet, de la voz a voz entre amigos y desconocidos.

“Ha habido demasiada generosidad. Natalia no ha entendido por qué razón ella genera tanto amor cuando alguien ve una foto suya. Nuestra familia ha recibido afecto de unas personas que no conocemos, pero que llegan a ofrecernos cada cosa con una cantidad de amor que es completamente lindo. Yo todos los días le recalco a Natalia, -mi amor, de toda esta fuerza y cariño que te están dando tantas personas, algo bueno va a salir”, dice July.

El dinero que se ha recaudado, cifra de la cual Daniel, su novio, prefiere no hablar, pues resalta que esto no es lo importante, ha sido llevado a una fiducia con el fin de que en el futuro esos recursos sirvan para las cirugías de Natalia, pero debido a los atrasos que hay en las EPS con las drogas que necesita ella para su tratamiento, han tenido que recurrir varias veces a estos ingresos. “Me parece que este caso ha marcado una pauta. Espero que el Gobierno y las instituciones que tienen que actuar se den cuenta que deben seguir ayudando”, recalca Daniel.

Si usted desea aportar $10 mil pesos a través de una pulsera que dice: “Estoy contigo #FuerzaNataliaPonceDeLeón”, o realizar cualquier tipo de donación, puede escribir al correo: info@laguapafilms.com, pues como dice Daniel, cualquier ayuda tanto para Natalia como para cualquier víctima de agentes químicos, es importante.

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