viernes 14 de noviembre de 2014 - 4:33 PM

La Fundación Ronald McDonald acoge a los padres que deben tener a sus hijos hospitalizados

Una bumanguesa y una ocañera han recorrido kilómetros de distancia para hacer que sus hijos puedan recibir la atención médica que requieren y cumplir su sueño de verlos caminar. Gracias a esta fundación, han encontrado un lugar para dormir y estar cerca de sus hijos.
Escuchar este artículo

Erwin Silva, un pequeño de seis años, aún no ha podido caminar, debido a un problema en sus extremidades que se originó cuandoestaba en el vientre de Mayerly Torcoroma Bohórquez Flórez, su mamá.

Después de luchar contra su entidad prestadora de salud, EPS, como miles de colombianos, Mayerly logró que una tutela fallara a su favor y le otorgó el derecho a que su hijo fuera atendido por médicos expertos en el Hospital Militar de Bogotá. En este caso, tanto Mayerly como Erwin tenían cubiertos los gastos de desplazamiento hasta la capital del país. Madre e hijo viven en Ocaña, es decir, a 14 horas del lugar donde operarían por primera vez a Erwin.

“Hasta la presente me ha ido bien, aunque debo desplazarme hasta Bogotá y las citas son muy demoradas. Debo dirigirme con el niño y mi esposo, porque mi hijo ya pesa mucho y yo no puedo sola. La tutela cubre los gastos míos y los del niño, pero los de mí esposo no”.

En octubre de 2013, al pequeño Erwin le practicaron la primera cirugía de cadera. El procedimiento salió muy bien, pero durante casi un mes que tuvieron que estar en Bogotá, Mayerly sufrió mucho, porque debía lavar su ropa, la de su esposo y la de su hijo, para lo cual tenía que desplazarse muy lejos del hospital y pagar.

“Yo lo que menos tenía era plata, entonces sufrí mucho en esa primera cirugía. Una ciudad extraña para mí, tan grande y tan cara”.

El pasado 16 de mayo, a Erwin le practicaron una segunda cirugía de cadera, todo con el fin, de que el niño pueda tener la oportunidad de caminar y vivir como cualquier niño de su edad. Esta vez duraron un mes completo en Bogotá, pero a diferencia de la primera cirugía, contaron con un beneficio que pocas familias colombianas conocen: la Sala Familiar de la Fundación Ronald McDonald, un lugar dispuesto para ayudar a los niños y sus padres, con el fin de que su estadía en el hospital sea más amena y menos dolorosa.

“Fue muy lindo, era como una casa de sueño. Durante ese tiempo el niño estuvo muy feliz en la sala familiar, porque tenía todos esos muñecos que él ve por televisión y, pues por plata, nosotros no podíamos comprarlos, y allá jugaba con ellos. Me facilitó la vida, porque además de lavar la ropa, podíamos calentar la comida, descansar, usar internet, muchas oportunidades lindas”, cuenta Mayerly Torcoroma.

Esta madre ocañera sigue luchando por la salud de su hijo y ahora, para que en su municipio algún colegio público reciba a su pequeño Erwin, pues no hay medios para pagar un colegio privado.

Una casa de ensueño

Pero no solo son las salas familiares Ronald McDonald. Esta fundación tiene unas casas para albergar a las familias de niños que deben permanecer hospitalizados y cuyos padres no cuentan con un hospejade. La primera de esta casas en Colombia se construye en Cartagena y estaría lista a principio del próximo año. No obstante sí hay colombianos que han podido disfrutar de las casas de la fundación en otros lugares del mundo. Es el caso de  Juliana Argüello, una bumanguesa de 24 años que desde hace tres meses se hospeda en una de estas viviendas ubicada en Pasadena, California, Estados Unidos.

Juliana es madre de Julián, un menor de 4 años que nació con espina bífida: una malformación del cierre de la médula, que aunque fue corregida al momento de nacer, le dejó secuelas como pérdida de fuerza y sensibilidad en las piernas, así como el crecimiento anormal de uno de sus pies, que le han impedido caminar.
“Busqué por internet las ayudas que había en otros lados, porque las ayudas acá están muy malas; si tenía una cita todo tocaba pelearlo y aun así no le daban la ayuda cuando yo la necesitaba”.

Julián asiste semanalmente al Instituto de Ortopedia para Niños, ubicado en esta ciudad de California en donde le han tratado el problema de su pie izquierdo y han logrado lo que en cuatro años no se pudo en Colombia: que tuviera la esperanza de volver a caminar.  “El trato en el hospital es buenísimo, la primera cita que tuvo lo atendieron muy bien, le revisaron todo. Hicieron como una junta médica para saber qué iban a hacer; decidieron que con yesos le tratarían la piernita. Semanalmente vamos a que le cambien el yeso”, cuenta Juliana.

Sin embargo, llegar hasta Pasadena no fue fácil. Esta bumanguesa tenía confirmado el hospital que cubría todos los gastos de su hijo pero había un gran problema, no tenía familia en Pasadena, ni dinero para el hospedaje, pasaportes, visas y pasajes.

“La aprobación de la estadía en la casa Ronald McDonald solo se tardó dos semanas, pero me demoré consiguiendo todos los papeles para viajar, así como los recursos dos años largos, casi los tres”.

Gracias a una noticia publicada en este periódico,  Juliana logró recolectar $4 millones para los gastos del viaje; los pasaportes se los regaló una abogada; las visas se las dio una prima y los pasajes se los obsequió Avianca. Todo estaba listo. El 21 de agosto llegó a Estados Unidos junto a su hijo.

“Desde que llegamos, la casa me pareció súper bonita, la gente súper pendiente, porque siempre hay una persona a cargo: así sea de noche. Hablan español e inglés. Le ayudan a uno con la comida, hay días en los que hay cena, porque hay familias que vienen y traen comida. Hacen actividades, de hecho hay un programa con psicólogos. Siempre están muy pendientes de qué necesita uno o Julián. Son muy amables”.

Entre juegos de niños, caminatas, asistencia psicológica y el apoyo moral y emocional tanto de las otras familias que también se hospedan en la Casa Ronald McDonald, como de la suya acá en Bucaramanga, Juliana pasa los días sin despegarse un segundo de su pequeño, viendo con gran emoción como se recupera.
“Ya le corrigieron lo del pie en estos tres meses. Veo a Julián súper bien, ya le quitaron todo los yesos; está con unas boticas ortopédicas para que no dañe lo que ya corrigió. Él ya  se pone de pie, ahora empieza terapias para recuperar fuerza y aprender a manejar las botas que deberá cambiar cada año y medio”.

Juliana Argüello es una madre muy comprometida con la salud de su hijo. Ella aspira volver en diciembre a Colombia pero, como el amor que siente por su hijo y el sueño de verlo caminar es más grande, ya consiguió una nueva cita con otro hospital de la ciudad, para que le revisen absolutamente todo y estar tranquila de que su desarrollo físico continará sin más contratiempos.

“Estoy feliz de ver a Julián así, de lo que hemos logrado. Fueron casi tres años tratando de llegar hasta acá, y pues ya verlo hecho es súper bonito. Ya depende de las ganas que él le ponga para caminar”, concluye Juliana entre risas. Es la felicidad que siente de ver a un hijo progresar.

Fundación Ronald McDonald

En 1974 en Estados Unidos, se creó la fundación Ronald McDonald House Charities, que lleva el nombre de la famosa cadena de comidas rápidas, debido a que es la empresa que más aportes económicos realiza, sin embargo no significa que sea de ellos.

En Colombia, la Fundación Casa Ronald McDonald (FCRM) inició su labor en 2004, apoyando diversos proyectos enfocados en la población infantil del país menos favorecida.

De acuerdo con las cifras de la Casa Ronald McDonald, hasta el momento en Colombia 78.627 personas se han beneficiado de los programas que ofrecen a través de las salas familiares, ubicadas en el hospital Militar Central de Bogotá, tanto en el pabellón de pediatría como en oncología; también están en Medellín.

A pesar de que en el país la fundación es relativamente nueva y poco conocida, se encuentran presentes en 58 países; existen más de 337 Casas Ronald McDonald; 176 salas familiares y 51 unidades móviles pediátricas.

Un día feliz

Si usted conoce a alguien que pueda beneficiarse de los servicios que esta fundación ofrece o simplemente quiere ayudar, solo debe romper por un día su dieta y comprar una Big Mac el próximo 14 de noviembre.

Ese día todas las ventas que se hagan en el mundo de este producto serán donadas a la fundación Ronald McDonald, para que miles de familias puedan seguir beneficiándose de estos programas y la fundación pueda abrir más casas y salas para albergar a diversas familias que lo requieran en el mundo.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Suscríbete
Publicado por
Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad