domingo 26 de enero de 2014 - 5:39 PM

¿Qué marca y qué no en una prueba de alcoholemia?

Existen diversos mitos sobre alimentos y bebidas que podrían marcar positivo en una prueba de alcoholemia. Vanguardia Liberal hizo la prueba y comprobó qué lo puede meter en líos y qué no en caso de que vaya al volante y sea detenido en un retén de tránsito.

Marca una copa de Baileys, no marca una Cola y Pola. Pero sólo una, si toma dos, sí. Marca una copa de vino, no marca un pedazo de torta de vino, pero no intente comer más que eso, porque si se come dos pedazos le puede marcar positivo en la prueba de alcoholemia y terminar mareado por el dulce.

Las leyes contra quienes beben licor y manejan se han fortalecido, afortunadamente, para proteger la vida de los sobrios e incluso de los borrachos: la Ley 1696 del 19 diciembre de 2013 establece multas más severas –mínimo $1’700 mil, máximo $28 millones- y un parámetro más estricto en la prueba de alcoholemia – si marca entre 0.20 y 0.39 ya comienzan las sanciones-.

 Fruto de este endurecimiento, corren rumores sobre algunos alimentos y bebidas que incluyen licor en su preparación y si estos marcarían o no positivo ante una eventual prueba de alcoholemia. Así que cinco periodistas de Vanguardia Liberal hicieron una prueba para determinar cuáles alimentos se pueden consumir y cuáles no, contando con el apoyo de la Dirección de Tránsito de  Bucaramanga.

Para quienes vean en este artículo una oportunidad para aprender a saltarse los controles que la Policía de Tránsito realiza a quienes conducen, es mejor advertirles que todo tipo de alcohol marca en el alcohosensor. Incluso aquel que contiene el enjuague bucal. La buena noticia para quienes realmente quieren conservar su higiene es que después de 15 minutos de aplicado, el alcohol del enjuague ya no marca.

Si va a manejar, lo máximo que puede consumir con licor es el helado de ron con pasas, porque el único etanol que tiene está en el nombre. Si va a conducir, no consuma licor, eso debe estar más que claro.

Mitos y verdades

A las 9:00 a.m. los periodistas estaban listos para afrontar la verdad ante el alcohosensor: la que se tomó dos copas de whisky temprano en la mañana, la que se tomó media copa de vino, la que consumía en ese mismo instante un helado de ron con pasas y el que se atrevió con una taza de café con amareto, la torta de vino, el listerine, media copa de Baileys y el caramelo de anís.

Ninguno de los periodistas estaba tambaleando ni había perdido sus facultades. Eso sí, algunos de ellos tienen más experiencia con la bebida, mientras que otros apenas beben de vez en cuando. Y todo esto influye.

Según el especialista Diego Rincón, toxicólogo y docente de la UIS, la concentración de alcohol en la bebida, así como el grado de absorción que el organismo haya hecho de éste en el momento de practicar la prueba van a influir en si marcará o no positivo y en qué grado. Pero deja claro que un pequeño trago, incluso mezclado en los alimentos, influye en el organismo y le quita facultades. El trago y el volante son una mezcla mortal.

Comenzaron las pruebas. Una de  las periodistas acababa de comerse un helado tradicional de ron con pasas. El experto Olman Mosquera Ayala desprendió del plástico una boquilla nueva, la ubicó en el alcohosensor y le pidió a la periodista que soplara. Ella lo hizo sin tratar de ponerse graciosa –lo que intentan algunos sin éxito- y el resultado fue: 0.0 grados de alcohol. Vale aclarar que la periodista es una joven menuda de 24 años, que no consume alcohol con regularidad, así que apenas un trago hubiera significado un alto grado de consumo para ella. Con esta primera prueba, los conductores ya podrían tener varias preguntas en su cabeza.

-¿Quién puede realizar la prueba? El Director de Tránsito de Bucaramanga, Rafael Horacio Núñez Latorre, explicó que solo los expertos pueden hacerlo. Olman Mosquera Ayala, por ejemplo, está certificado por el Instituto de Medicina Legal para el manejo de alcohosensores, que son los que realizan una medición de etanol (alcohol) en aire respirado. Estos aparatos traídos desde Estados Unidos -el fabricante es Intoxicometeres St. Louis MD. En Bucaramanga se trabaja con la versión 5 y 6 del producto, el RVT5 y RVT6-.

Otra pregunta que surgió tras realizar la prueba tuvo relación con las boquillas, sobre las cuales se había comentado que acumulaban el aire después de soplar y que eso podía influir en el resultado. El agente de tránsito Eduard Giovanni Jaimes, también experto en estas pruebas, indicó que cada boquilla que se utiliza es nueva y tiene salida de aire, además de capacidad para realizar tres pruebas a una misma persona. Es decir que si a usted lo detienen para practicarle la prueba, tiene tres oportunidades para que se la realicen. Si la primera vez le resulta positiva, los expertos esperarán 15 minutos para practicarle la segunda. Si trata de hacerse el gracioso, o si la desesperación o la embriaguez lo impulsan a querer aspirar en vez de espirar –o espira con demasiada fuerza- un indicador ubicado en el alcohosensor le dirá a los expertos que el aire fue insuficiente o demasiado y la prueba fracasará. Si se niega a realizarla, creyéndose muy valiente, de entrada tendrá que pagar la sanción más alta.

-¿A partir de qué grados se produce la sanción? Jaimes explicó que la sanción, con la nueva ley, se aplica desde el grado 0, es decir, si le hacen la prueba y ésta marca entre 0.20 y 0.39 grados. A partir de allí las sanciones van ascendiendo en la medida en que el grado de alcoholemia sea más alto.

Con estas claridades, se procedió a realizar la segunda prueba: la del whisky.

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Lo que marca, lo que no marca

Solo una periodista había consumido alcohol antes de entrar a la oficina de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga: un par de whiskys con un ligero desayuno. Habían pasado ya dos horas desde entonces.

Al practicarle la prueba, el resultado fue 0.65 grados. Así que el whisky, aunque haya comida de por medio y tiempo para digerirlo, marcará un grado suficiente de alcohol y el conductor recibirá una sanción. Hay que decir que esta periodista es una bebedora social y tiene una contextura gruesa, así que podría considerarse una persona que resiste bien el alcohol. Quince minutos después se le realizó una segunda prueba. Sin que hubiera consumido nada adicional, el alcohosensor marcó 0.54 grados. Un grado suficiente para ser sancionada con la nueva ley.

La siguiente periodista consumió media copa de vino. Una vez sopló en la boquilla, la prueba marcó un grado de alcohol de 0.62 grados: sancionada. Esta periodista es de contextura media y no bebe con frecuencia. Después de 15 minutos, sin haber comido o tomado nada más, en una segunda prueba marcó 0.08 grados.

Una taza pequeña de café con amareto, al igual que una Cola y Pola y un pedazo de torta de vino consumidos por diferentes periodistas con contexturas similares y tras realizarse la prueba inmediatamente después de consumidas dio como resultado un marcación de 0.50 grados, 0.36 grados y 0.41 grados respectivamente. Después de quince minutos estos tres alimentos marcaron 0.0 en la prueba.

El toxicólogo Diego Rincón aclara, sin embargo, que “en 15 minutos no se ha hecho totalmente la digestión”. Lo anterior quiere decir que es muy posible que el licor, en este caso el vino, se tome su tiempo para afectar los reflejos de una persona. No es seguro tomarse una copa de vino y después sentarse tras el volante.

Medio vaso de Baileys marcó positivo en la prueba de alcoholemia y los grados que arrojó fueron 4.21. Este licor tiene 17 grados de alcohol. Después de 15 minutos, en una segunda prueba, el consumo de este alcohol marcó 0.19 en el alcohosensor. Faltó solo un grado para alcanzar el límite sancionatorio. La periodista que consumió este licor está habituada a consumir vino y con una contextura media, podría considerarse que recibe mejor el alcohol en su organismo. En el caso de otra persona, podría no solo afectarle más, sino marcarle más en la prueba de alcoholemia.

Por último, y para aquellos que usan enjuague bucal, hay que aclarar que si tiene la suerte de ser detenido inmediatamente después de aplicado, marcará positivo en la prueba con 4.50 grados. Pero no hay que alarmarse. Los expertos de tránsito aseguran que se realiza una entrevista y después de 15 minutos, tras una segunda prueba, el enjuague bucal marca solo 0.07 grados. Y todo queda aclarado. Quedó demostrado: si toma ni se le ocurra manejar.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Diego Rincón, toxícologo UIS

¿Cuál es el proceso del alcohol en el organismo?

El alcohol etílico se absorbe por todas las vías, pero lógicamente la vía oral es la ruta de mayor frecuencia, luego es la dérmica. Cuando se hace por vía oral, la absorción del alcohol es pronta, pero existen factores que lo modifican: el estómago vacío aumenta la posibilidad de absorción, en cambio, los alimentos retardan su absorción. Otros factores son la frecuencia o ritmo con el cual se ingiere el alcohol. Existe una paradoja, el aumento de la ingestión de alcohol inicialmente estimula la absorción y luego la retarda.A los 5 - 10 minutos aparece alcoholemia importante, y sigue ascendiendo durante unos 30 a 90 minutos. 

De la cavidad gástrica se absorbe un 20% y el restante 80% a través del intestino, hasta alcanzar una absorción total en el transcurso de seis horas.  En la sangre, el 90% al 98% del alcohol es metabolizado principalmente en el hígado; allí el 95% lo hace por oxidación y el 5% restante se elimina sin modificación por distintos órganos y aparatos. La concentración de alcohol en el cerebro es la que más interesa, puesto que las alteraciones psíquicas dependen de la concentración de alcohol en éste órgano, ya que el tejido cerebral tiene menos agua (76%) que la sangre (78,6%).

¿La comida agiliza la eliminación del alcohol en el organismo?

Todo lo contrario, la comida enlentece la absorción de alcohol, por lo tanto, la absorción se demoraría en razón a lo consumido previamente, antes de iniciar la ingestión de alcohol.

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