domingo 17 de mayo de 2020 - 3:00 PM

Columna: Un tributo a Internet en medio de la pandemia

Columna de opinión de Adriana Noreña, Vicepresidente de Google Hispanoamérica, con motivo del Día del Internet.
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Nos encontramos frente a un escenario completamente distinto al que hubiésemos imaginado unos meses atrás. El impacto global generado por la pandemia de COVID-19 ha llevado a que muchos replanteemos aspectos básicos que creíamos inalterables como nuestras rutinas, la forma en la que interactuamos con los demás, el simple hecho de asistir a nuestro lugar de trabajo o al salón de clases. Sin embargo, al tiempo que las autoridades sanitarias y los gobiernos adoptan medidas de distanciamiento social para protegernos, las barreras entre nosotros se atenúan en el terreno digital.

Utilicemos nuestra imaginación. Pensemos, por unos minutos, ¿cómo hubiese sido enfrentar esta coyuntura si internet no existiera? Me atrevo a responder de manera sencilla: estaríamos mucho más aislados. Y, con esto, no sólo me refiero a mayor distanciamiento entre nosotros, sino también a un grado más profundo de separación con nuestro entorno, con la posibilidad de acceder a información y hacer algo útil con ella.

Estaríamos limitados para conectarnos entre nosotros, para trabajar en conjunto, para aprender e incluso para aportar. Aportar conocimiento e información en un contexto altamente marcado por la incertidumbre, aportar a través de herramientas que faciliten la investigación de los científicos que buscan generar una vacuna o aportar en el desarrollo de iniciativas de solidaridad que nos permitan mitigar los efectos de la pandemia, entre muchos otros aspectos que hoy sabemos que son posibles, en gran parte, gracias a internet. De hecho tengo que decir que me entusiasma de sobremanera ver a mi hija de 14 años avanzando en su proceso de aprendizaje gracias precisamente a las posibilidades que Internet nos ofrece, desde la conexión a su clase, al acceso al contenido, la colaboración entre pares, algo impensable 20 o 30 años atrás.

Sería más difícil de lo que es ahora. Por eso, hoy, en el marco del Día de Internet, me gustaría rendirle un tributo especial a este valioso desarrollo que se ha convertido en una herramienta esencial en nuestro día a día y que, en este momento particular que vivimos, nos ha brindado a muchos la oportunidad de mantenernos conectados. La mejor forma de rendir ese tributo es, tal vez, reconociendo el mundo infinito de posibilidades que ofrece, que aún estamos descubriendo y que exigen de nosotros mayor trabajo. Un trabajo arduo en dos frentes principales: democratización de acceso y formación en habilidades.

Según la CAF- Banco de Desarrollo para América Latina, aproximadamente 244 millones de habitantes en la región no tienen acceso a Internet. Esta cifra representa, prácticamente, el 38% de la población de América Latina. Si bien hemos mostrado avances en los últimos años, aún debemos seguir trabajando como región con el propósito de seguir cerrando las brechas digitales y democratizando el acceso a las oportunidades que nos ofrece internet.

Tal vez uno de los grandes aprendizajes que hemos obtenido de esta crisis es que la digitalización de nuestras sociedades no es un fenómeno lejano y, en ese sentido, debemos ir dando los pasos que nos permitan ir avanzando en ese camino. Democratizar el acceso a internet es también trabajar con el objetivo de reducir las desigualdades, de construir sociedades más informadas y con la posibilidad de acceder a los servicios que se desprenden de la conectividad digital como la educación en línea, el teletrabajo, la telemedicina, el comercio electrónico, entre muchos otros. No estoy imaginando el futuro, este es nuestro presente, y él nos exige actuar en consecuencia.

Pero garantizar el acceso a internet implica tener en cuenta sólo una cara de la moneda. La formación en habilidades digitales es igual o más importante que lo primero. Pues no se trata solo de conocer la información o las tecnologías, sino también de saber qué podemos hacer con ellas, cómo las podemos utilizar y de qué manera se puede traducir en mejores niveles de calidad de vida que nos permitan construir sociedades más conectadas, sí, pero también más equitativas. En esa labor, todos estamos llamados a colaborar.

En el Día de Internet, que este año lo celebramos de manera distinta, mi invitación es a seguir buscando y trabajando en las alternativas que nos permitan democratizar el acceso y la formación, reconociendo que aunque hemos avanzando, aún nos queda camino por recorrer. La pandemia nos ha dado la bienvenida a una nueva normalidad, una más virtual ante las limitaciones que nos impone sobre el contacto físico, en la que los servicios se han reinventado o se están reinventando en el terreno digital. Ante ella, debemos sumar voluntades y trabajar por eliminar las barreras que limitan el acceso a oportunidades para todos.

Por Adriana Noreña, Vicepresidente de Google Hispanoamérica

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