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Sábado 14 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Cumbre en Cartagena marca hito al hablar de Cuba y lucha antidrogas

Vanguardia.com presenta un análisis de las implicaciones que tendrá en el continente la Cumbre de las América que se realiza en Cartagena.
AFP / VANGUARDIA LIBERAL
En la cita continental en Cartagena habrá espacio, por primera vez, para discutir abiertamente el controvertido tema de la legalización de las drogas ilícitas ante la frustración por los resultados de la lucha contra el narcotráfico.
(Foto: AFP / VANGUARDIA LIBERAL)

Con una ambiciosa agenda política que incluye, por primera vez, el debate sobre la reincorporación de Cuba al sistema interamericano y la despenalización de las drogas, Colombia es anfitrión hoy y mañana de un encuentro de 33 mandatarios del hemisferio, exceptuando Ecuador en protesta por la exclusión de la isla, pero que enfrenta serios cuestionamientos sobre la utilidad real de las Cumbres de las Américas.

La gran pregunta es si la de Cartagena cumplirá con las expectativas trazadas en términos de resultados, luego de un corto pero no muy sustancioso camino recorrido a partir de 1994, cuando la ciudad de Miami acogió la I Cumbre de las Américas, que desde entonces se celebra cada tres años.

Para expertos consultados por Vanguardia Liberal, el propósito de este tipo de cumbres debe ir más allá de los “discursos pasados de moda”, de los actos protocolarios y de la “foto oficial” de los Jefes de Estado que registran los medios, y ha llegado el momento de la verdad, de poner las cartas sobre la mesa sobre temas  álgidos en la región: drogas y Cuba.


Sean cuales fueren sus resultados, la cumbre de Cartagena marca un hito, a juicio de la analista política Socorro Ramírez, “al poner dentro de la agenda hemisférica un tema que genera tanto debate como lo es Cuba”.
En su opinión, hallar la mejor salida para reintegrar a la isla a las cumbres estará en el punto de mira de las discusiones.

A su turno, el internacionalista Diego Cardona cuestiona el hecho de que Cuba no pueda participar en las cumbres, porque su sistema político y su visión de la economía son diferentes a los del resto de los países del continente.
Según él, “es desconocer que hay otro grupo de países que -con el mismo argumento - no podrían ser parte del proceso”.

Aunque en la cumbre de la OEA en Honduras en el 2009 se levantó la suspensión sobre Cuba, que la excluyó de su participación en el Sistema Interamericano desde 1962, el Gobierno de La Habana ha reiterado su rotundo rechazo a regresar al seno de la organización.

El margen de maniobra de negociación de países que apoyan a Cuba liderados por Brasil, Argentina, Bolivia y Venezuela (propondrán que sea invitado a futuras cumbres), y la oposición de Estados Unidos a que retorne al sistema interamericano, son escenarios que se abren en relación con el tema cubano, anota el analista de la Fundación Razón Pública.

Obama y Santos deben repensar estrategia

El presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, se ha atrevido a hablar abiertamente de la posibilidad de regularizar el consumo de drogas e insiste en redirigir la estrategia, argumentando que la demanda mundial sigue creciendo haciendo imposible su erradicación mientras los carteles se siguen lucrando de un negocio que deja 380 mil millones de dividendos al año.

"Es esto lo que despertó que el último The Observer, uno de los dominicales británicos más serios, le dedique su editorial y parte de su tapa a ese tema, algo inusual en la prensa inglesa poco interesada en Latinoamérica”, asegura el internacionalista Isaac Bigio citando el editorial titulado “Es tiempo que Obama se una al debate sobre la fallida guerra a las drogas”.

Lo cierto es que Estados Unidos, donde hay 5,7 millones de adictos a las drogas de los 8,4 millones de consumidores en todo el continente, rechaza de plano la propuesta de legalizar el consumo al igual que la mayoría de los países de Centroamérica, que sin embargo sí están abiertos a analizar alternativas para combatir el narcotráfico.

En ese sentido, Bigio sostiene que los presidentes Barack Obama y Juan Manuel Santos deben plantear la necesidad de repensar los viejos esquemas, a la par que agrega que “el gran desarrollo de Brasil, México y Colombia hace que ellos se muevan más confiados e independientes de Estados Unidos pudiendo aprobar sus propias posiciones”.

El camino a la legalización

La política contra el tráfico de drogas, uno de los principales problemas del continente, será otro debate de fondo en el desarrollo de la cumbre.  

Al respecto, Socorro Ramírez, quien es profesora titular de la Universidad Nacional de Colombia en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri), subraya que el tema de las drogas, vedado en el pasado, es un “precedente mayúsculo” en la medida en que logra entrar a la agenda de los presidentes” y no se limite a los académicos presentes en la cumbre.

La misma opinión es compartida por el analista internacional Isaac Bigio, quien señala que la política antidrogas en las Américas tras cuatro décadas de lucha regional, marcará la pauta de las discusiones de la reunión hemisférica.

Todo esto, bajo el marco de una guerra frontal en la que Estados Unidos ha gastado más de 22,5 billones de dólares. Además ha involucrado el despliegue de miles de agentes en países latinoamericanos, como Colombia y México, los más azotados por este flagelo.

Si bien la estrategia ha llevado al arresto de más de 40 millones de personas por delitos relacionados con el narcotráfico y el decomiso de millones de toneladas de estupefacientes, también es cierto que países latinoamericanos, especialmente Colombia, México y Honduras, han pagado un alto precio en cuanto a violencia, salud y seguridad pública.

No en vano 20 ciudades latinoamericanas, San Pedro Sula  (Honduras), Ciudad Juárez y Acapulco (México), Caracas (Venezuela) y Cali (Colombia) figuren entre las 40 ciudades más violentas en el mundo, en gran medida por la disputa del crimen organizado y de los carteles por los centros de producción y distribución de las drogas ilícitas.

Más allá que cumplir mandatos

A partir de la premisa de que la cumbre abordará temas inéditos como la legalización de las drogas y Cuba, Socorro Ramírez, analista de la Fundación Razón Pública, considera que las cumbres americanas deben valorarse más que por el cumplimiento de los mandatos, por la capacidad de dar curso a asuntos cruciales hemisféricos que no habían sido tocados en la agenda pública, como Cuba y legalización de estupefacientes.

En ese sentido, explica que 1.120 mandatos de las cinco cumbres anteriores no se cumplieron, pero más allá de esto, lo interesante que ha ocurrido con la cumbre de Cartagena “es que logro en el proceso preparatorio analizar varios temas que no habían entrado en la agenda hemisférica, eso es positivo”.

Por su lado, el internacionalista Diego Cardona resalta que el reto de la Cumbre de las Américas en Colombia es mayúsculo, pues no sólo se apagó el incendio de boicot de los países de la Alba por la no asistencia de Cuba, sino que tiene que superar los pobres resultados que ha tenido la Organización de Estados Americanos (OEA) frente a temas como democracia, drogas ilícitas, crimen organizado, inseguridad pública, pobreza y desarrollo en el hemisferio.


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