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Domingo 29 de Abril de 2012 - 12:01 AM

En Siria se incuba una guerra civil

Mucha sangre ha corrido y muchas propuestas de paz han quedado en el camino, desde que hace más de un año en Siria una revuelta popular sin precedentes viene siendo reprimida cruentamente por el régimen de Bashar al Asad.
AFP/VANGUARDIA LIBERAL
En Siria se incuba una guerra civil
(Foto: AFP/VANGUARDIA LIBERAL)

Con el paso del tiempo, y a la luz de la escalada de violencia que ya contabiliza más de 11.100 muertos, en su mayoría civiles, y una desbordante crisis humanitaria, los expertos no dudan en advertir que en Siria se está incubando una guerra civil a gran escala.

Lo que resulta más grave es que en ese país se conjugan varios factores explosivos: un contexto de tensiones religiosas exacerbadas con viejas cuentas por saldar entre sunitas y chiítas, voces que piden armar a los rebeldes y una inminente intervención militar extranjera.

Isaac Bigio, especialista en países en conflicto, hace eco sobre la probabilidad de una guerra civil, aunque reconoce que aún los esfuerzos internacionales se centran en otras direcciones.  

“Si bien es posible que la crisis siria pueda llevar a una intervención militar extranjera, aún las potencias occidentales necesitan agotar otros recursos, incluyendo financiar y armar a la oposición”, opina el experto.

Según Bigio, la oposición siria, como lo fue en su momento la egipcia, la iraquí o la libia, difícilmente podría tomar el poder por sí sola, y Al Asad, quien es consciente de ello, “necesita combinar el garrote y la zanahoria buscando dividir o aminorar a esta para conjurar posibles bombardeos extranjeros”.

Esta situación la atribuye a la falta de unidad de la oposición siria, lo cual hace que la comunidad internacional no la vea como un interlocutor legítimo y sólido.

Otro aspecto por considerar es que Estados Unidos y sus aliados occidentales no están de acuerdo en armar a los militantes sirios por tratarse de una opción riesgosa, aunque Qatar y Arabia Saudita, pesos pesados del sunismo, han insistido en esta medida.

Dos escenarios posibles

Bajo esas circunstancias, Víctor de Currea-Lugo, analista internacional y columnista de la Fundación Razón Pública, plantea dos escenarios:  

Una intervención directa a cargo de la Liga Árabe por fuera del seno de la ONU ante el bloqueo de China y Rusia (que vende desde hace tiempo armas a Damasco) que le daría legitimidad a una ofensiva armada.

En segundo lugar, otro actor sería, anota el experto, Turquía, que comparte con Siria una zona de 800 kilómetros y que podría llevar a cabo ataques selectivos contra objetivos del régimen.

Siria es clave en Medio Oriente

Los especialistas no dudan en señalar que el bloqueo diplomático actual le ‘da carta blanca’ al gobierno de Al Asad para proseguir con su estrategia de aplastar por la fuerza los focos rebeldes, pese a que en estos momentos hay vigente un cese el fuego auspiciado por el emisario de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, pero que solo se cumple en el papel.

No obstante, Víctor de Currea-Lugo, experto en derecho internacional y profesor de la Universidad Javeriana de Bogotá, percibe que el apoyo de China y Rusia no es incondicional y “Al Asad está jugando con fuego”.

Al respecto, Julio Acelas, historiador y politólogo, va más allá del veto chino y ruso en el Consejo de Seguridad de la ONU, al considerar que el conflicto sirio es complejo y requiere otro tipo de atención.

El analista recuerda que Siria es un actor estratégico en Medio Oriente. “Siria juega un papel de contención en Medio Oriente, con el tema de Israel, Hezbolá (Líbano) e Irán, es la zona de intersección de los conflictos árabes en Medio Oriente”, advierte el experto.

Así las cosas, agrega Acelas, debilitar a Siria, ya sea con una intervención externa o incluso con una guerra civil, “es un golpe muy fuerte contra Irán y Hezbolá”, sus dos aliados principales en la zona, lo cual acarrearía una mayor convulsión que alteraría la geopolítica en la región, lo cual se vería atizado por un clima de revueltas e inestabilidad. Eso lo tienen muy claro Estados Unidos y los países occidentales, subraya el experto.

En cuanto a su visión acerca de una salida a la crisis siria, el politólogo estima que al Presidente sirio “no lo van a sacar a gorretazos como al libio (Muamar el Gadafi), y al final va a derivar en un acuerdo con la ONU, materializado ya sea con elecciones o apertura democrática”. Por último, descarta de plano una intervención militar internacional.

Un plan de paz sin futuro

El experto Víctor de Currea-Lugo es escéptico frente al plan de paz de Annan, concebido como punto de partida para poner fin a 13 meses de violencia en Siria. Está “condenado al fracaso, considera.

Prueba de ello es que la tregua que fue instaurada desde el 12 de abri es violada a diario con nuevas muertes, mientras se espera el despliegue de 300 observadores de la ONU la semana próxima.

A su juicio, la propuesta de paz y los seis puntos que contempla, además del cese de las hostilidades (derecho a manifestarse de forma pacífica, la liberación de detenidos, la entrada de ayuda humanitaria y un diálogo entre las partes) ya estaban incluidos en una iniciativa formulada por la Liga Árabe, que fue abortada en enero pasado.

Para él, el régimen sirio no tiene voluntad política de paz. Y va más allá al afirmar que Al Asad “está engañando a la comunidad internacional”, porque no le interesa abrir espacios democráticos.

A pesar de que una nueva Constitución -que entre otras cosas acabó con el monopolio del partido de gobierno Al Baaz- entró en vigor el 27 de febrero pasado y se han anunciado elecciones legislativas para el próximo 7 de mayo, los opositores piden la caída del régimen.

Una dinastía familiar

• Hay quienes afirman que para entender el conflicto sirio es clave entender la óptica del presidente Bashar al Asad. Este oftalmólogo de profesión llega al poder en junio de 2000. Su clan familiar detenta y ostenta el poder hace más de 30 años.

• Pese a la agudización del conflicto interno y la presión internacional, la mayoría de los altos funcionarios del Gobierno de Al Assad siguen siendo fieles a su presidente, al igual que la mayor parte del Ejército.

• Siria cuenta con 23 millones de habitantes, en su mayoría sunitas (74%), mientras que el régimen de Al Asad pertenece a la minoría religiosa alauita, una rama del chiísmo que representa el 12% de la población.

• En este clima de violencia interna, el analista internacional Víctor de Currea-Lugo destaca que no hay que perder de vista que “no todos los sirios están descontentos con Al Asad, especialmente en los sectores urbanos que no sufre los rigores de la violencia”. Y señala: “estamos hablando de una sociedad dividida, que bien podría comparecerse con lo vivido en Perú con Fujimori o en Chile con Pinochet”.

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