Mundo
Domingo 07 de julio de 2013 - 09:42 AM

Venezuela: un país con petróleo pero sin papel higiénico

El desabastecimiento de productos de primera necesidad en Venezuela ha llevado a sus ciudadanos a emprender verdaderas ‘correrías’ por los supermercados. Una periodista venezolana cuenta cómo es hacer mercado hoy y, sobre todo, conseguir papel higiénico.

Venezuela: un país con petróleo pero sin papel higiénico (Foto: AFP/VANGUARDIA LIBERAL)
Venezuela: un país con petróleo pero sin papel higiénico (Foto: AFP/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: DIANA LOZANO PERAFÁN*

-“¿Son cuatro rollos de papel higiénico por familia?”-, pregunta exaltado un cliente que se abre camino a pasos desesperados en el supermercado, al ver el aviso en la entrada del establecimiento, escrito a mano, que dice: “Papel higiénico 4 x Mercado”.

-“¡No, tampoco estamos tan mal! Son cuatro paquetes de cuatro rollos por familia, pero no hay”-, responde un dependiente del local.

El hombre cuenta que su familia es de cuatro personas, que le quedan dos rollos de papel en casa y que desde hace tres semanas, cuando aún su despensa no estaba tan mermada, ha recorrido sin éxito media Caracas. Sí, no es en La Habana, aunque parece.

Dejo de oír la lista de sitios a los que ha ido y las soluciones grotescas que planea implementar en caso de que no conseguir papel a tiempo, para sacar mi propia cuenta: nosotros somos dos adultos y nos quedan 12 rollos.

-Estamos bien-, me digo.

Lo del papel no es exclusivo. La harina de maíz y la de trigo, la leche –sea líquida, en polvo, completa, semidescremada o descremada-, el azúcar, el aceite y la mantequilla están en la misma situación: son de primera necesidad, escasean y cuando llegan están racionados.

El pollo y algunas carnes también se venden por cantidades limitadas, porque tienen precios regulados por el Gobierno y, en consecuencia, escasean. Estos productos son distribuidos con más frecuencia, cada dos o tres días. Eso sí, hay que llegar más temprano que ellos al supermercado.

En Venezuela el sueldo mínimo desde el pasado 1 de mayo es de 2.475 bolívares (el equivalente a (754 mil pesos colombianos o 392,8 dólares a cambio oficial, que se convierten en 79 dólares, si se negocian en el mercado paralelo, que es el que verdaderamente usan los agentes económicos en Venezuela). El que llega temprano y consigue carne regulada compra un kilo por 27,29 bolívares ($8.300 aproximadamente), pero el que no, debe pagar más de los 82,5 bolívares ($25.000) que gana diariamente por llevar a su mesa seis medallones de lomito, que cuestan 84,50 bolívares ($25.700), lo que es increíble pero cierto, tres chuletas de cochino que valen 92,11 bolívares ($28.000). ¡Bárbaro!

“La única solución es venir todos los días a primera hora. Si uno está muy apurado no entra, pero mira si hay gente saliendo con papel higiénico. Hay que estar pendiente, montarle cacería”, dice una señora que está más o menos a mitad de la enorme fila para pagar el papel higiénico, que esta mañana llegó a la farmacia y que ya se acabó.

-“Apúrate mamá. Eso lo haces luego. Sí te da tiempo de llegar”-, dice por teléfono una mujer que está de última en la hilera de personas y que en lugar de los cuatro paquetes permitidos lleva ocho. ¡Gran problema! Los que ya están en el local pero con las manos vacías reclaman. Vuelve a llamar: -“Ya no te vengas”. La mujer tuvo que entregar la mitad de lo que llevaba en la cesta.

-Debí protestar yo primero-, me reprocho. Pero luego pienso que no se me ocurrió que la mujer no pudiera guardar los cuatro paquetes hasta que llegara su mamá, me excuso. -Me los hubieran dado a mí, ni modo-.

Saco de nuevo mi cuenta: en casa quedan 8 rollos. Aguantamos.

En definitiva, no pude estar en la fila de los que pudieron conseguir papel. Poco importaba que fuera marca Rosal de 215 hojas y no Scott de 500 hojas, que es el que normalmente usábamos. En Venezuela las marcas ya no importan. El enjuague bucal Listerine, la crema corporal Lubriderm, la pasta de dientes Crest, el jabón Protex, el aceite comestible Vatel y los tampones femeninos Tampax, entre  otros muchos productos, desaparecieron de los anaque-les.

Harina Lucharepa y Doña Emilia; arroz Llano Verde o Agua Blanca; leche líquida Purísima, Dos Pinos, San Simón y Zuly Milk, y aceite comestible Naturoil y Portumesa son las marcas raras que se consiguen, cuando se consiguen.

Una que sí encontró papel fue Ana Matilde, o más bien su esposo. Dos paquetes de 12 rollos. No los compró en Venezuela. El hombre, que es médico, fue a un congreso en Miami, Estados Unidos, y los trajo de allá. “Y él no era el único venezolano comprando para traer”, contó la afortunada.

Reinaldo también encontró papel en similares circunstancias. Aunque aún no ha regresado de sus vacaciones en Buenos Aires, Argentina, sé que traerá papel, porque la foto de su perfil en el Pin del BlackBerry no es en la Plaza de Mayo ni en Puerto Madero, es parado al lado de un anaquel repleto de papel higiénico, con un paquete en las manos y una sonrisa en la cara.

Al verlo quise llorar. ¿A dónde hemos llegado? Aquí también tiene que haber. Vuelvo al supermercado. El aviso que indicaba “Papel higiénico 4 x Mercado” ya no está. No sé qué lectura darle a ese hecho. Termino de entrar. Ahora entiendo. Optaron por poner una lista de los productos racionados al pie de cada una de las 16 cajas registradoras en las que se paga. Voy sin prisa al pasillo en el que solía estar el papel. No hay novedad. El anaquel sigue vacío y mi cuenta va en descenso: nos quedan 6 rollos.

Finalmente llegó la explicación de boca del ministro venezolano de Comercio, Alejandro Fleming. Sencillo: Hay una “demanda excesiva del producto” debida a una “campaña mediática”, pero el Gobierno que no se va a dejar dominar por la “derecha fascista” ya importó 50 millones de rollos de papel higiénico para “saturar” el mercado. Listo. Félix Osorio, ministro de Alimentación del gobierno de Nicolás Maduro, completó el argumento. “El acaparamiento doméstico es generado por la derecha fascista. Lamentablemente personas que antes compraban una o dos unidades de un producto ahora compran hasta 10 o más. No es un mito, es una realidad”, dijo.

¡Dios mío! Mejor me voy corriendo al supermercado antes de teclear el último párrafo. ¿Será verdad que ahora estamos saturados de papel higiénico y que se pueden comprar hasta 10 paquetes? ¡Oh sorpresa! El anaquel está repleto, pero de vasos y cubiertos de plástico. “Cálmese. Ayer hubo papel. No llega mucho, pero cuando llega no da ni chance de ponerlo en su sitio, porque al colocar los bultos en el suelo la gente les cae encima, por eso el gerente mandó a llenar el anaquel con otros productos, porque eso vacío todo el tiempo se ve muy feo”. Lo feo es tapar el desabastecimiento llenando con otras cosas los anaqueles, lo horrible son las mentiras del Gobierno y lo triste es tener sólo tres rollos en mi despensa y un país petrolero en el que no hay papel sanitario.

DATOS

* Para el ministro venezolano de Relaciones Exteriores de Venezuela, Elías Jaua, el desabastecimiento es algo coyuntural, pues luego de la muerte del presidente Hugo Chávez, “los actores económicos se situaron a la expectativa”.

* 20 por ciento se ubica el índice de escasez de alimentos en Venezuela. 24 marcas de distintos productos han desaparecido. 

* Después del papel higiénico, la harina, el azúcar, la leche, el trigo, la mantequilla, el jabón, el champú, la crema dental y las toallas higiénicas son los productos que más escasean en los supermercados venezolanos.

* La mayoría de los ciudadanos de Caracas aseguran que debe emprender un “tour” por toda la ciudad, para hacer mercado. Además, deben soportar las largas filas y deben llevar lo que encuentran, pues no existen otras opciones. Algunos piden a familiares que viven en el exterior el envío de productos de primera necesidad.

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Publicado por: DIANA LOZANO PERAFÁN*

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