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Domingo 12 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Así fue el 'carrusel de contratos' en la Alcaldía de Bucaramanga

En la Secretaría de Desarrollo Social de la administración de Héctor Moreno Galvis se suscribieron contratos con fundaciones y corporaciones desconocidas, sin experiencia comprobada y que en ocasiones recurrieron a subcontratistas. Varias actividades de las entidades no tienen soportes, algunos de ellos fueron presuntamente adulterados y otros registrarían sobrecostos. Vanguardia Liberal investigó
Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL
1.064 millones de pesos sería el presunto daño fiscal causado al Municipio a través de los contratos celebrados por la Secretaría de Desarrollo Social.
(Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL)

Fueron más de $2.000 millones los que el exalcalde Héctor Moreno Galvis entregó “a dedo” en menos de 60 días. Más de $33 millones diarios del presupuesto municipal con los que se pagaron fiestas, sándwiches, almuerzos, serenatas, luces de Navidad, gorros de piñata y hasta un cura que ofreció una misa por la que supuestamente cobró $1.050.000.

En eso se invirtió una parte del dinero, porque la otra parte aún no se sabe a dónde fue a parar. Los contratos que justificaban estas actividades hablaban de apoyo para formación comunitaria, programas de atención especial a la mujer, de ayuda al habitante de calle, a los niños víctimas de la ola invernal y a la productividad del sector agropecuario de la ciudad, por citar solo algunos.

Sólo con la Secretaría de Desarrollo Social se firmaron 22 contratos. Unos están suscritos directamente por Héctor Moreno Galvis, otros por Elvia Liliana Sarmiento Osma, quien entonces era la secretaria encargada de Desarrollo, y otros por Ariel Gerardo García, quien también estuvo como secretario encargado. Sarmiento Osma es la actual directora de Tránsito de Bucaramanga.

Cabe recordar que la primera semana de noviembre el entonces Secretario de Desarrollo, José Ludbin Gómez, fue separado de su cargo. En su reemplazo fue encargado Ariel García y a los pocos días se posesionó Elvia Liliana Sarmiento.

Por esa misma época, el 6 de diciembre, la secretaria de Hacienda de entonces, Lucía Alejandra Guerrero, también fue separada de su cargo. Aunque ella aclara que su salida se dio por no cumplir las metas de recaudo, sí le confirmó a Vanguardia Liberal que para entonces el municipio no contaba con recursos para ejecutar programas. “A mí no me consta que mi salida tenga que ver con esos contratos de los que hablan, yo lo que puedo decir es que en efecto yo le pasé por esos días un oficio al Alcalde (Héctor Moreno Galvis) diciéndole que había que reducir la aprobación de certificados de disponibilidad presupuestal, porque no había recursos, yo tenía que ser responsable y ejercer controles y sólo dar dinero cuando lo hay”. A su salida fue nombrado en su reemplazo Jaime Pinzón de Moya, secretario de Salud y Medio Ambiente.

Una semana después, el 19 de diciembre, durante la presentación del informe de la comisión de empalme, se confirmó que el déficit en tesorería de la Alcaldía de Bucaramanga era de 13 mil millones de pesos. Pero aunque no había plata, se firmaron los millonarios contratos.
Vanguardia Liberal investigó y averiguó cómo se tejió esta estructura de contratación con la Secretaría de Desarrollo, gracias a la cual se desembolsaron miles de millones de pesos del presupuesto.

Contratos que dan para todo

La estructura es la misma en todos los contratos. Una fundación o corporación suscribe con el municipio un “contrato de apoyo a programas de interés público”. Esta es una figura que permite a las administraciones celebrar convenios con “entidades privadas sin ánimo de lucro” tal y como lo dispone el artículo 1 del Decreto 777 de 1992. Así, la alcaldía puede contratar directamente, sin necesidad de abrir una licitación pública.

Pero la norma es clara al decir que tales contratos deben celebrarse con entidades “de reconocida idoneidad” y solo pueden hacerse para apoyar programas que estén contemplados en el Banco de Proyectos del Plan de Desarrollo de cada administración.

Un ejemplo para explicar: la Administración tiene dentro de su Plan de Desarrollo el ejecutar programas en beneficio de los ancianos. Existe una fundación dedicada a trabajar por los ancianos. Entonces el municipio con esta figura puede entregarle recursos a esta fundación, para que lleve a cabo sus programas. De esta manera se impulsa el trabajo que se propone la Alcaldía mediante el apoyo a una fundación. Así debería funcionar.

Es fundamental que las fundaciones demuestren la idoneidad y experiencia en el campo que contratan.

Pero lo que no puede hacer una alcaldía es utilizar esta figura para contratar actividades que impliquen una contraprestación directa, es decir, no puede pagar para que con esa plata se haga una actividad concreta, como al parecer fue lo que se hizo con los contratos firmados por el alcalde saliente y algunos de sus funcionarios, pues bajo esta figura se realizaron fiestas, se entregaron anchetas, se pagaron payasos y se organizaron comidas, entre otras. Además, quienes contratan no pueden a su vez subcontratar los servicios contratados, pues se supone que se contrata con ellos directamente, porque son quienes tienen la capacidad para realizar las actividades que se requieren.

Como si fuera poco, las alcaldías están en la obligación de publicar en las web la información sobre procesos de contratación a través del Portal Único de Contratación, de acuerdo con el Decreto 2474 de 2008. No obstante, Vanguardia Liberal comprobó que muchos de estos contratos no fueron registrados en el portal como lo ordena la norma. 

Fundaciones que hacen de todo

Mediante los certificados de constitución y gerencia expedidos por la  Cámara de Comercio de Bucaramanga, la Unidad Investigativa de Vanguardia Liberal pudo establecer que las corporaciones y fundaciones presuntamente implicadas en el ‘carrusel de contratos’ fueron creadas con un objeto social que, en algunos casos, abarca desde apoyar y fomentar el mejoramiento de la calidad de vida de los niños y las comunidades, hasta la construcción de obras de minería e hidrocarburos y la comercialización de material quirúrgico, pasando por la reparación y mantenimiento de todo tipo de electrodomésticos, el servicio de fotocopiado, la prestación de servicio de trasporte aéreo y la recarga de extintores, por solo citar algunos.

Hay fundaciones que tienen objetos sociales de más de cinco páginas, donde se les faculta para hacer las actividades más disímiles.

A pesar de que estos objetos sociales hablarían de empresas gigantescas con capacidad para adelantar las actividades a las que supuestamente se dedican, al visitar sus sedes sociales éstas sencillamente no existen, pues en las direcciones establecidas como sede social sólo hay casas o apartamentos familiares, o albergan negocios como papelerías o cafés. Otras de estas entidades no reportan obligaciones con los sistemas de salud, pensiones o riesgos profesionales, no tienen personal vinculado laboralmente y ni siquiera poseen una página web. Algunas solamente existen en la firma del contrato y en el registro de la Cámara de Comercio.

La Unidad Investigativa de Vanguardia Liberal contactó a algunos de los representantes legales de estas fundaciones, quienes se negaron a hablar sobre las contrataciones. Además, llama la atención que para todos estos contratos siempre fueron designados los mismos dos supervisores, que nunca reportaron irregularidad  alguna.
   
Pocos días para hacer de todo

Revisados los contratos por Vanguardia Liberal, se encontró que éstos fueron firmados con un periodo de ejecución entre un día, dos semanas y un mes, siendo este último el de mayor plazo.

Fueron suscritos en su mayoría el mismo día de inicio del contrato o el día anterior. Solo el 23 de diciembre se firmaron seis contratos por un valor de $217 millones 808 mil. El 21 de diciembre se habían firmado dos contratos por $279 millones y al día siguiente, 22 de diciembre, se firmó otro por $144 millones 808 mil. Es decir, que en tres días la alcaldía de Moreno Galvis contrató solo con la Secretaría de Desarrollo $641 millones 616 mil.

En estos dos o tres días de ejecución de contrato las fundaciones se comprometieron a hacer convocatorias públicas de miles de niños, mujeres, ediles o ancianos, dependiendo del contrato, transportarlos, entregarles obsequios, material de apoyo para campañas, imprimir volantes y hacer actividades con recreacionistas, entre otras.

La Unidad Investigativa de Vanguardia liberal contará a los santandereanos, a través de varias entregas, cómo se desarrolló este ‘carrusel de contratos’. Hoy les presentamos el contrato por el cual se entregaron a los adultos mayores de la ciudad tamales y panderetas de Navidad que le costaron al municipio $208 millones.

 
Si usted conoce más información sobre este caso o otros hechos de corrupción escriba a: unidadinvestigativa@vanguardia.com

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