Lunes 09 de Abril de 2012 - 10:02 AM

“Así viví el 9 de abril de 1948 en Bucaramanga”

Vanguardia.com presenta dos testimonios del caos que se vivió en Bucaramanga el día que mataron a Jorge Eliécer Gaitán.
Tomada de internet/VANGUARDIA LIBERAL
Imagen de El Bogotazo
(Foto: Tomada de internet/VANGUARDIA LIBERAL)

“¡Mataron a Gaitán!, desgraciados, ¡Mataron a Gaitán!”, fue la voz hecha trueno que atravesó el país, la tarde del 9 de abril de 1948. Bucaramanga no fue la excepción.  

Minutos después de la 1:15 de la tarde, hombres y mujeres giraban el encendido de sus radios, para escuchar los detalles de la desgracia y llorar a su muerto.

Tres disparos de revólver hechos  por Juan Roa Sierra ese viernes, sobre el cuerpo del jefe del partido liberal colombiano Jorge Eliécer Gaitán, fueron suficientes para ahogar el aliento de sus seguidores a la 1:55 de la tarde en la Clínica Central.

El caudillo había dejado de existir. Después, en la carrera séptima Nº 14-37. Bucaramanga no fue indiferente a la tragedia.

Vanguardia.com presenta las tres versiones de los acontecimientos vividos hace 64 años.

“Señor Gobernador de Santander, mire los muertos”

Jorge Arenas Buenahora, columnista de Vanguardia Liberal, le contó a esta redacción que se enteró de la noticia de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán en el centro de Bucaramanga “cuando me abordó un automóvil clásico que protegía en su interior a representantes del directorio liberal”.

En una entrevista concedida en 1998 a esta redacción Arenas Buenahora aseguró que “uno de ellos, Don Emilo Suárez T., me dijo: -Usted es muy amigo del gobernador, ¿nos quiere acompañar al Palacio Amarillo?

“Contesté que con mucho gusto ya que era alguien cercano al gobernador Francisco García Valderrama (conservador) y como gaitanista, nos dirigimos raudos a la Gobernación. Valderrama era un eminente abogado que se había desempeñado como Secretario General en la administración de Rafael Ortiz González, quien había renunciado semanas antes.

“Llegamos al despacho del Gobernador y Don Emilio Suárez, ante la situación de orden público, porque ya habían empezado los desórdenes, le dijo a Valderrama:

“- En nombre del Directorio Liberal le solicitamos que entregue la gobernación a Miguel Ángel Hoyos, Comandante de la Quinta Brigada.

“-Soy el gobernador legal de Santander y continuaré en mi puesto, les agradezco su visita pero la reunión ya terminó, nos dijo, reaccionando en tono enérgico.

“Para ese entonces la situación era tensa y se escuchaban gritos desde el parque, me asomé y miré al parque García Rovira y vi tres muertos en el atrio de la Iglesia de San Laureano.

“Le dije entonces a Valderrama: ¡Señor Gobernador, asómese, mire los muertos!

“Después me despedí y mi vieja amistad con Valderrama terminó”.

El Gobernador de Santander  sería retirado de su cargo 13 días después, según Decreto Presidencial Nº 1274, en el cual tomaba cargo Miguel Ángel Hoyos, Comandante de la Quinta Brigada.

“Pedíamos calma por Radio Santander. Le pedimos a un capitán en la Gobernación que nos protegiera y que nos llevara a Radio Santander, que minutos antes había sido objeto de presiones y amenazas por parte de un grupo armado de hombres que había utilizado los micrófonos para incitar al desorden.

“Nosotros llegamos a calmar a la gente, con el permiso de Francisco A. Bueno, dueño de la radiodifusora. Sacamos un altoparlante a la carrera 17, porque la gente estaba muy amotinada y necesitábamos apaciguar los ánimos y pedir cordura”.


Una voz agitadora en las calles

Víctor Mantilla fue uno de los fundadores del gaitanismo en Bucaramanga en el 45.

Periodista de Vanguardia Liberal en el 48, recuerda con dolor el 9 de abril. Esto fue lo que le dijo a Vanguardia Liberal en una entrevista en 1998.

"Siempre he sido un agitador al servicio de la política liberal, estuve por más de 60 años al servicio del Partido y nunca recibí nada a cambio.

"Cuando supe de la muerte de Gaitán, sentí una soberbia espantosa. Sin pensarlo salí a la calle y empecé a gritar: ¡Viva el Partido Liberal! ¡Mataron a Gaitán!, ¡salgamos a defender la vida!

"Me convertí en el primer agitador que salió por las calles a levantar al pueblo. Empecé por los almacenes y casas de la calle 35 invitando a la gente a gritar.

"Algunas ferreterías como la Pico, de Marcos Pico en la Carrera 15 con calle 31 o la ferretería el Otro mundo de los Hermanos Martínez, fueron asaltadas y la gente extraía machetes y licor”.

La edición del 10 de abril de Vanguardia Liberal complementa el relato. "Una parte de la manifestación fue al parque Benjamín Herrera y allí se apoderó de las oficinas telegráficas y telefónicas. Pueblo y policía se trabaron en choque; sin importancia, porque el Ejército llegó y puso paz”, explicó este diario.

 Víctor Mantilla aseguró que “frente a la Gobernación una multitud enardecida se tomaba cada centímetro de la plaza. A la cabeza de la protesta estaba el mayor retirado de la Policía Departamental, Luis F. Serrano.

“Bucaramanga fue una de las ciudades con menos muertos. En total hubo 24. La única casa donde hubo un asesinato fue en la carrera 15 entre calles 16 y 17 parte oriental. Allí mataron a cuatro miembros de la Familia Rolón, conservadora.

“Los demás muertos fueron por tiroteo en la calle”.

“Se rumoraba que matarían a Gaitán”

"Por cosas de mi profesión como periodista deportivo de Vanguardia Liberal, asistí en marzo del 48 al partido de fútbol entre los leopardos y los culebros en Barranquilla.Allí me encontré con un tío del gran orador César Ordóñez Quintero; este señor de nombre Eustaquio, me dijo:

"- Víctor y pensar que a este pobre del Gaitán lo van a matar, ya lo están diciendo por algunos corredores; eso está pronosticado y no le puedo decir quién lo dice, pero es verdad.

"El tema llegó a oídos de Jorge Eliécer Gaitán. Dos semanas después, por la carrera 6ª entre 13 y 14, Silvio Villegas, uno de los grandes conservadores, charlaba con el líder y yo iba atrás de ellos y escuché cuando Villegas le dijo:

"- Jorge, que tal si te matan, se escuchan rumores de que preparan tu muerte, cuídate.

Y Gaitán contestó: - A mi no me matan, yo no soy un hombre, soy un pueblo y el día que me maten, morirá Colombia.

"Esas palabras jamás las borré de mi mente y las recordé días después, cuando por las calles de Bucaramanga, gritaba su muerte”, aseguró Víctor Mantilla.

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