Niños y jóvenes con mucho talento, ingeniosos y recursivos. Mentes brillantes. Así son los chicos que han representado a Bucaramanga en los campeonatos nacionales y mundiales de robótica, desde donde han llegado cargados de reconocimientos. Esta es la gente que hace grande nuestra Bucaramanga sin límites.

Publicado por: CAROLINA VEGA GÓMEZ
Jhon Mauricio, Marluis Steven y Daniel Emilio son tres jóvenes con tres cosas en común: tienen 17 años, estudian en el Instituto Tecnológico Salesiano Eloy Valenzuela y vibran con la robótica.
Marluis Steven Correa García tiene 17 años y sueña con ser parte de la Nasa. Su sueño no es nada descabellado, si se tiene en cuenta que desde hace tres años ya era todo un genio en la creación y manejo de máquinas con inteligencia artificial.
Y no es de extrañarse, son chicos que a su corta edad ya se destacan en su colegio en asignaturas como electrónica, mecánica, diseño y sistemas.
“Uno sueña con la Nasa, porque la Nasa es el patrocinador oficial del mundial de robótica. Si uno se gana el mundial es tenido en cuenta para algo, como una beca en la Nasa”, expresa Marluis, estudiante de 11° del Salesiano, un joven de grandes competencias.
Marluis Steven es el capitán del equipo del Salesiano, el ‘driver’, quien maneja el robot; él hizo parte del grupo de jóvenes que después de ganar competencias regionales y justas nacionales, logró un cupo en el campeonato mundial de robótica ‘VEX Robotics World Championship’, celebrado el año pasado en Louisville, Estados Unidos.
“Cuando yo estaba en sexto grado veía en la tarde al semillero de robótica trabajando, moviendo los robots, eso me asombraba, yo decía: cómo hacen eso, qué duros”. Ahora, cinco años después, el ‘duro’ de la robótica es él.
La parte mecánica en la elaboración de los robots está a cargo de Jhon Mauricio Herrera Chaparro, entre risas cuenta que en el mundial de Kentucky participaron con un prototipo al que ellos mismos denominaron Frankenstein, porque tomaron partes de varios robots para poder armarlo.
“Cuando uno va a la competencia es chistoso porque en el mundo todos trabajan con cosas nuevas, allá no reutilizan nada, nosotros somos los únicos que llegamos con cosas oxidadas, con tornillos desajustados, con cables remendados”, expresa jocosamente el profesor Joaquín Ardila Rueda, cómplice de los salesianos en su constante búsqueda de la perfección con los proyectos de robótica.
No todo ha sido perfecto…
El llamado tiempo libre poco abunda entre estos jóvenes. Así lo precisa Daniel Emilio Blanco Gómez, el programador del equipo. Para la competencia latinoamericana en Puerto Rico se esforzó mucho, trabajaba en su robot hasta las tres o cuatro de la mañana. El proyecto se realizó satisfactoriamente, se efectuaron las pruebas y todo estaba perfecto.
El día de la competencia el robot de los estudiantes del Salesiano chocó con el del otro equipo. Su robot perdió un eje. No pudo funcionar como debía. Sin embargo, los ‘invictos del ingenio’ quedaron octavos en la competencia, entre 32 competidores.
En otro concurso inexplicablemente el robot no les funcionaba, hicieron un estilo catapulta y la pelota se iba desviada, “nos la ingeniamos, si no podemos con esto cambiamos el material y lo hacemos con otra cosa, nosotros no nos quedamos tanto en el error, ni en el problema, sino en la solución”, afirma con firmeza Marluis Correa, el líder de los sagaces robóticos.
Como él, otros jóvenes en medio de sueños y retos, continúan contribuyendo a la investigación y al progreso de la robótica, para seguir dejando en alto el nombre de Bucaramanga a nivel mundial, con un talento que no tiene límites.















