Denuncian que mujeres embarazadas, enfermos y ancianos tiene que recurrir a las escaleras por daños en ascensores.

Publicado por: VALESCA ALVARADO RÍOS
Problemas de humedad, grietas en paredes, deterioro de elementos, ambulancias abandonadas, caída de baldosas, mal funcionamiento del aire acondicionado y continuos daños en el servicio de los ascensores, que afectan la movilidad de los pacientes, son los principales problemas del inmueble donde funciona el Hospital Local de Norte de Bucaramanga.
Este centro médico, que atiende en promedio a 200 pacientes diarios según afirman sus directivas, hace parte de los 24 centros médicos asistenciales a cargo del Instituto de Salud de Bucaramanga, Isabu. Ubicado en la carrera 9 concalle 12, en el Norte de la capital, este lugar beneficia a cerca 15 mil habitantes de esta zona de Bucaramanga.

Fue construido en 1998, y tras casi 20 años que lleva en funcionamiento, los problemas de infraestructura y deterioro son cada vez más notables. Vanguardia.com conoció denuncias de médicos del Hospital del Norte, quienes señalan que el principal problema es la falta de ascensores idóneos para el trasladar a los pacientes. En especial a los adultos mayores, niños y mujeres en estado de embarazo.
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“Desde hace más de 15 días estamos sin ascensores. Acá no hay rampas. Es un hospital de cuatro pisos y si llega un paciente para cesárea, parto o cirugía, toca que subirlo por las escaleras entre varias personas”, relató uno de los médicos del Hospital del Norte, quien le pidió a esta redacción no revelar su identidad.

Agregó que la situación que se vive dentro de la entidad es crítica por lo que urge la intervención de la Alcaldía de Bucaramanga y la Secretaría de Salud Municipal.
Hablan los afectados
Los pacientes que asisten al Hospital Local del Norte, que tiene cuatro pisos, son los mayores afectados con la falta de servicio continuo de los ascensores de la entidad. Así, mujeres en estado de embarazo que llegan al centro médico con dolores de parto y pacientes de la tercera edad cuyas enfermedades no les permite caminar, se ven obligados en la mayoría de las ocasiones a usar las escaleras.
Yuri Andrea Corredor, paciente de la entidad, aseguró a Vanguardia.com que para ella es necesario que un hospital tenga ascensor. Hay muchas mujeres embarazadas o que están recién ‘mejoradas’ y lo necesitan. También para personas que están operadas y deben bajar por las escaleras. Dijo que considera que es una situación injusta para las personas y para ella que está en estado de gestación.
Por su parte, Marciana Ramírez, una mujer de la tercera edad quien sufre de problemas respiratorios, tuvo que ser subida hasta el tercer piso por las escaleras. Ramírez recibió ayuda de uno de los camilleros quien la trasladó hasta su habitación y relató que en el camino se ayudó de la baranda. Sus problemas de salud, que incluyen malestar general y dolores de cabeza, le impiden caminar.
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La situación se repitió con Ingrid Patricia Sereno Martínez, quien aguardaba en la sala de espera para que le hicieran una cesárea. La joven no pudo usar el ascensor ya que uno de los dos no funciona y el otro tiene acceso restringido para pacientes de gravedad y se demora mucho en llegar.
La madre primeriza le narró a esta redacción para ella es muy importante que funcionen los ascensores por la urgencia que se presenta en estos casos. Además, aseguró que “me ordenaron cesárea y no puedo caminar ni usar escaleras. Estoy con dolores y por obligación me tocó subir y caminar como pude”.
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Pero las quejas no son solo de los pacientes. Los familiares de los afectados también dejaron de manifiesto su descontento con la situación. Ese fue el caso de Nelson Pinto y Evelio Jaimes quienes no tuvieron otra opción que subir a sus parientes por las escaleras, acto que reprochan y piden que el centro clínico una solución al problema lo antes posible.
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Jorge Alvarado Silva, trabajador del lugar, explicó que de los dos ascensores que tiene el Hospital, uno está fuera de servicio y el otro, que funciona de manera provisional, tiene problemas para cerrar las puertas al llegar al sótano y las placas del techo están partidas.

Así mismo, la parte trasera del lugar funciona como parqueadero de cuatro ambulancias que no sirven y serán vendidas como chatarra.
¿Qué dicen las directivas del Hospital?
Juan Eduardo Durán Durán, actual gerente del Isabu, reconoció que la infraestructura del Hospital del Norte está en malas condiciones, debido a la falta de mantenimiento y al deterioro normal de una construcción que data de los años noventa.
“Esto es un problema que tiene muchos años. Llevo acá siete meses y me he encontrado con inconvenientes de abandono de toda la infraestructura, no solamente de los ascensores. Nos hemos dado a la tarea de mejorarlos poco a poco. Los gobiernos anteriores tenían el tema de la salud en un abandono total”, aseguró Durán.

Además, dijo que la entidad no cuenta con el apoyo económico suficiente para efectuar las mejoras que se requieren. “Para el tema de los ascensores ya iniciamos un contrato de repotenciación que tiene un costo de $69 millones 670 mil. En medio de las dificultades estamos buscando reparar todo y que quede como nuevo”, añadió el Gerente.

La repotenciación de los ascensores que habla Durán Durán incluye una serie de revisiones técnicas mensuales ya que los ascensores del hospital “son muy viejos”. El Gerente aseguró que una vez finalizados los trabajos, el tiempo útil de los elevadores será de aproximadamente 10 años más.
Por su parte, Ana Milena Durán Rey, jefe de la Oficina Jurídica delIsabu, expresó que este 28 de febrero comenzarían los trabajos. Hasta el momento, el Isabu analiza las ofertas de los proponentes para determinar cuál será el contratista que realice el trabajo. “Como son reparaciones y no cambio total, no todos (los proponentes) se comprometen a realizar el trabajo, ya que se trata de ascensores muy viejos”, añadió la funcionaria.
El Gerente de Isabu aseguró que aunque el contrato dice que el arreglo está previsto para entregarse en tres meses, solo será necesario un mes para finalizar la reparación. El funcionario admitió que uno de los ascensores está fuera de servicio, mientras que el otro tiene uso restringido para pacientes de gravedad.

Esta decisión, según el funcionario, despertó la molestia de algunos médicos y enfermeras del Hospital del Norte quienes no pueden usar el elevador. “A los médicos nos toca ponerlos a caminar porque no les podemos ahorrar la pereza de usar ascensor. No falta los médicos que por cualquier detallito malo se estén quejando”, dijo Durán.
Carlos Adarme, subsecretario de Salud de Bucaramanga le aseguró a esta redacción que el trabajo de dicho despacho es velar por la calidad de la prestación del servicio y que respecto a la infraestructura “mientras esté habilitado el Hospital, quiere decir que cumple con las condiciones necesarias”.
Además, aclaró que los $900 millones que se tienen destinados desde la Alcaldía para el Hospital del Norte son para mejorar las condiciones de los ascensores y otras áreas que necesitan reparación. Añadió que lo sí debe hacer el Isabu lo antes posible, es adecuar el Hospital para que sea una estructura sismoresistente que hasta el momento no lo es.
Otros problemas graves que tiene Hospital
Vanguardia.com hizo un recorrido por las instalaciones del Hospital Local del Norte y corroboró los problemas que tiene la construcción. Humedad, goteras, grietas en las paredes del dispensario de drogas, caída de baldosas de la fachada, baños en mal estado y hasta motores de aire acondicionado que no funcionan, son solo algunos de los detalles que encabezan la lista de necesidades.

Jorge Alvarado Silva, trabajador del lugar, reconoció que aunque desde la llegada del actual gerente se han financiado algunas reparaciones como el cambio de placas de los techos, la instalación de farolas y rejas de seguridad y mantenimiento del aire acondicionado, aún falta mucho por hacer.
“Los problemas de infraestructura son terribles. Hay goteras, grietas, problemas de pintura, eso entre otras cosas más que se han presentado. Hay muchas fallas estructurales pero se está trabajando para mejorar las áreas de odontología y vacunación que son las más afectadas”, aseveró Alvarado Silva.

También, hay moho en las paredes del segundo piso donde funciona el área de maternidad, sillas atravesadas delante del ascensor que no funciona y letreros que prohíben que el personal use el elevador. En el patio, donde está el árbol de aguacates, también se amontonan las sillas, mesas, inodoros y todos aquellos utensilios que ya no funcionan y serán desechados.
Además, en el dispensario de drogas la humedad ha causado manchones en los techos y una grieta, que lleva casi siete años según informó Jorge Alvarado, ya supera los dos metros de longitud.

Pese a todos estos problemas de infraestructura, los pacientes insistieron en que la falta de servicio continúo de los ascensores es lo que más les afecta. Claudia Patricia Ríos, quien esperaba que una de sus familiares diera a luz, expresó que “para ingresar a la zona de parto toca subir las escaleras. Eso sumado a la demora en la atención, a veces duramos hasta cuatro horas esperando a que nos atiendan”.















