Publicidad
Mié Nov 22 2017
20ºC
Actualizado 06:28 am
Martes 22 de Agosto de 2017 - 10:15 AM

El soldado bumangués que sobrevivió al Estado Islámico

Durante 11 meses, los bombardeos, ataques, balas, muertos, granadas y sangre se convirtieron en parte de la rutina de este joven, que viajó a Sinaí, Egipto, para prestar servicios de seguridad al Ejército de ese país. Dos años después cuenta su experiencia en la guerra.
Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL
El soldado bumangués que sobrevivió al Estado Islámico
(Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL )

Mil 400 soldados bachilleres conforman el Batallón Guardia Presidencial en Bogotá. Su misión: prestar servicios de seguridad al Presidente de la República, su familia y miembros del Gobierno.

De ellos, solo 35 de los mejores lo hacen en el interior de la Casa de Nariño. El sueño de muchos que inician la vida militar.

Llegar allí no es tarea fácil, pero Andrés Fernando Núñez Arandia lo logró el 1 de octubre de 2014, a sus 20 años, gracias a su disciplina, dominio del inglés y el ‘empuje’ que identifica a los santandereanos.

Sin embargo, este joven no solo superó las paredes de la Casa Militar, sino que hizo parte de la Fuerza Multinacional de Paz y Observadores, conformada el 26 de marzo de 1979 con el fin de supervisar los tratados de paz entre Egipto e Israel.

Por eso, también recorrió la península del Sinaí en Egipto, donde vio pasar la muerte decenas de veces en medio de los enfrentamientos en contra del Estado Islámico, el grupo terrorista considerado el más peligroso del mundo.  

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

¿Cómo inició en el Ejército?

Un  día me pidieron papeles y no los tenía, yo estaba estudiando pero siempre quise prestar servicio. Me presenté, me mandaron para Bogotá y pasé dos meses en etapa de entrenamiento. Estaba a punto de regresar a mi casa, pero dieron la orden de que me quedara.

Me trasladaron a la compañía de seguridad del Presidente y entré a la Casa de Nariño. Hice una prueba de polígrafo, me preguntaron si tenía relación con cosas ilícitas, drogas, guerrillas o si estaba planeando atentar contra el Gobierno. A pesar de que uno no tiene nada por ocultar se sienten los nervios.

Si su trabajo era dentro de la Casa de Nariño, ¿cómo llegó a Egipto?

Llegué a trabajar dentro del Palacio como guía turístico, pero a la semana todo cambió. Un día me preguntaron que si sabía inglés, dije que sí y me anotaron en una lista. Me informaron que al día siguiente empezaban mis pruebas para irme a Sinaí. Estaba consternado, me cambiaron uniforme, botas, papeles y me cortaron todo el cabello ese mismo día.

A las 6:00 a.m. una camioneta nos recogió, era una orden y lo único que podía hacer era cumplir. Pasé 50 días en una base antes de ir a Egipto.

¿Cómo lo tomó su familia?

Se hizo la ceremonia de despedida. Mis papás no querían que me fuera, fue terrible. Me pidieron que me quedara en la Casa de Nariño pero ya no era posible. Debía cumplir la orden. Al otro día empezó el viaje hacia Sinaí. Era enero de 2015.

¿Qué recuerda del viaje?

Nosotros nos fuimos y no sabíamos qué era, qué había o con quién. Nada. Es un viaje de Bogotá a Madrid, de Madrid a El Cairo y de El Cairo a Sharm el-Sheij donde llegamos dos días después a una base de las fuerzas armadas.

Eran las 2:00 a.m., no habíamos dormido ni comido. Nos repartieron armamento y seguimos en bus. Tardamos ocho horas atravesando la península del Sinaí, un desierto inclemente. Uno no se imagina cómo es estar ahí.

Cuando llegamos, vi la base: mide dos kilómetros de largo por uno de ancho. Por la cabecera norte la bordea una pista de aterrizaje. Alrededor son potreros y en el centro están las edificaciones. Ahí estuve los once meses.

¿Cómo era el ambiente?

Los dos primeros meses todo estuvo muy tranquilo. Teníamos que prestar unos servicios de seguridad pero además mi trabajo era traducirles a mi Comandante y a los comandantes de los demás ejércitos. Era un trabajo agradable.

¿Entonces cuándo inició la guerra?

Cuando llegamos todas las armas estaban guardadas en una habitación con vigilancia. Pero a los dos meses fuimos para Israel a tomar un descanso.

Allá nos dijeron que las cosas estaban pesadas con el Estado Islámico y que cada uno tenía que cargar el fusil las 24 horas del día. No creíamos porque cada uno pesa seis kilogramos con municiones. Sabíamos usar los fusiles, pero no esperábamos eso.

Cuando regresamos a Sinaí vimos a algunos soldados que salían de piscina y tenían su fusil al hombro. Entonces entendimos que era una situación crítica. Desde ese día hasta que volvimos a casa debimos llevarlo al hombro. Es increíble cómo un aparato tan pequeño tiene tanto poder. Si uno apunta y dispara, destruye.

Desde su experiencia, ¿cómo describiría al Estado Islámico?

Uno lo podría ver como una guerrilla. A Sinaí fuimos los mejores soldados de todos los ejércitos y era impresionante ver cómo se combatía contra ellos, no le temen a nada. Están dispuestos a morir, no les da miedo.

¿Los enfrentamientos cómo eran?

A medida que fueron pasando los días las cosas empeoraron y aumentaron los enfrentamientos. Era normal escuchar disparos todo el día, el fuego de los tanques, las ametralladoras, las bombas. Al Estado Islámico no le importa nada y ante cualquier descuido nos podían matar.

¿Perdió a alguno de sus compañeros durante los ataques?

En una ocasión hubo un herido. En casi una docena de veces las actividades de la base se paralizaron y todos adoptábamos posiciones de defensa. En una de esas posiciones entró una bala e impactó a un soldado del Ejército de las Islas Fiyi. La bala le quedó incrustada en una costilla cerca al corazón. Casi muere.

¿Cómo era esa convivencia entre la vida y la muerte?

A medida que la crisis aumenta uno se acostumbra. Al principio era muy fuerte escuchar un disparo, ya después era lo más normal. Lo mismo con los cañones, los helicópteros Apache o los bombarderos, en Egipto uno los veía ametrallando o lanzando cohetes todo el día. Uno era consciente de que cualquier cosa podía pasar.

¿Recuerda alguna escena que lo haya marcado?

Un día estaba en la sala de comunicaciones y los soldados reportaron que había movimiento de los egipcios. Unos camiones artillados estaban pasando sin problema frente a la base. Algo normal.

Luego hubo un combate muy fuerte, los disparos eran terribles, pero nadie sabía qué pasaba, no veíamos nada. Unas horas después el Estado Islámico publicó fotos de esos vehículos, los soldados estaban muertos y había sangre por todas partes. Yo vi a esas personas cuando iban pasando y horas después simplemente ya no estaban.

Otra escena ocurrió en julio. Habíamos despertado y de un momento a otro sentimos una explosión impresionante, fue la más fuerte de las miles que escuché. Luego empezaron los disparos. Habían hecho un atentado simultáneo en siete bases del Ejército Egipcio. Ese día todo fue muy duro. En la tarde llegaron tanques y vehículos con cientos de muertos que dejaron en la puerta de la base para ver qué hacíamos con ellos. Fue tremendo.

¿Los civiles cómo viven su día a día en medio de la guerra?

Ellos no son personas malas, son personas realmente bondadosas que viven con miedo, es muy triste. Mucha gente iba a trabajar a la base, salían de sus casas en la mañana y regresaban en la tarde. En ese tiempo en los bombardeos y enfrentamientos perdían a sus esposas y bebés. Muchos egipcios llegaban llorando, pidiendo un teléfono, llamaban y les decían que las bombas de ese día habían matado a sus familias. Era muy duro. No merecen tanto sufrimiento ni guerra. Cada día hay cientos de muertos en Sinaí.

¿Calcula cuántas veces vio la muerte de cerca?

Varias, en el tiempo que estuve allá más de 30 granadas cayeron en nuestra base. Pero tengo dos situaciones muy presentes.

Una fue el 19 de julio de 2015. Estábamos preparando una obra de teatro. De repente hicieron un atentado cerca y llevaron a los heridos para que les prestáramos auxilio. Detrás de ellos venía el Estado Islámico para acabarlos, los alcanzaron en nuestra puerta. Estábamos a 200 metros y el Ejército respondió con fuego. Había fuego cruzado por todas partes, las balas pasaban por encima de nosotros.

Otra fue un sábado cuando los soldados estaban durmiendo, yo estaba trabajando. A las 7:00 p.m. entró una llamada en la que nos pedían que verificáramos si había caído algún artefacto cerca a la base porque nos estaban bombardeando.

Luego lo vimos caer, escuchábamos cómo nos mandaban granadas de mortero, pasaban cerca a nosotros con la incertidumbre de saber en dónde iban a estallar. Si explotaba, todos íbamos a morir, había mucha tensión. Ese sonido es… indescriptible.

Después de dos años, ¿extraña algo de Sinaí?

A los civiles. Son personas muy correctas, cometen muy pocos errores, no quieren lastimar a nadie y siempre usan palabras llenas de amor.

¿Cómo fue el momento en el que les dijeron que regresarían?

Una alegría impresionante. Sabíamos que podíamos regresar con nuestras familias. Algunos perdieron a sus familias mientras estaban allá. Regresar a casa era un sueño.

*Fotografía: Eliberto Cáceres/ VANGUARDIA LIBERAL

¿Cómo lo recibió el Ejército después de sobrevivir a la guerra en Egipto?

Es diferente, allá éramos la mano derecha de los máximos comandantes de los mejores ejércitos del mundo. Todos nos respetaban. Cuando uno vuelve a Colombia eso desaparece, uno es un soldado más de todos los que hay en las filas.

¿Existen los héroes en Colombia?

Sí, existen, pero no los reconocemos en lo más mínimo. Hay soldados en las selvas, aguantando hambre, peligros y muchas necesidades. La gente no alcanza a dimensionar lo que hacen por protegernos.

Para un soldado no se valen las excusas ni las enfermedades, nada. Siempre estamos dispuestos a morir por la patria, pero nos olvidan.

Publicada por
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (5 votos)
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
 
CRUZ ROJA
Sorteo del 21 de Nov
2
8
6
3
HUILA
Sorteo del 21 de Nov
5
7
0
9
Astro Luna
Sorteo del 21 de Nov
geminis
4
7
5
9
Publicidad