Hace una semana, la Sociedad Santandereana de Ingenieros reveló un dato que todos los bumangueses daban por sentado, pero que no se había confirmado aún de manera oficial por una entidad: en los últimos siete años no se ha construido ni un solo kilómetro de vía adicional en la meseta y el 45% de las calzadas tienen menos de 6,4 metros.

Publicado por: Juan Carlos Chio
Este es, quizás, una de las principales causas de los problemas de movilidad de la ciudad. No obstante, las estrechas calles no sólo tienen en vilo a conductores y motociclistas. Hay otro actor que 'sufre' por la falta de vías, aun cuando tiene un carril exclusivo para su funcionamiento: Metrolínea.
Hace sólo un mes, un bloqueo ocasionado por unos 100 mototaxistas en la Avenida Quebradaseca con carrera 15, motivó la congelación de las operaciones del Sitm en el centro de la ciudad durante casi toda la mañana.
Los buses articulados y padrones tuvieron que hacer el retorno en La Rosita, dejando las tres principales estaciones, Quebradaseca, Chorreras y San Mateo, incomunicadas.
La razón: no había por donde ubicar a los buses, para luego regresarlos.
Decenas de usuarios, enfurecidos, fueron obligados a caminar alrededor de diez cuadras hasta sus lugares de destino, mientras que otros, que salían del Centro con la esperanza de movilizarse a otra zona de la ciudad, tuvieron que usar otros medios como el taxi y, curiosamente, el transporte informal.
Si bien no se sabe con certeza cuántas personas resultaron afectadas, Julián Arenas, funcionario de operaciones de Metrolínea, regala un dato que pueda dar una luz al respecto: en una hora pico, estas tres estaciones movilizan casi el 50% de la operación.
No es el único caso
Desde entonces, se han presentado numerosos casos en los que ha sido necesario parar temporalmente la operación en ciertos sectores o recurrir a los famosos 'planes B' o 'planes alternos de movilidad'.
Tal es el caso de la Gran Marcha del Agua de la semana pasada, en el que los articulados tuvieron que esperar a que terminara de pasar la movilización por la calle 36.
Lo mismo sucede cuando hay una protesta en la UIS, uno de los sitios más vulnerables por la gran cantidad de pasajeros que se movilizan por ese sector y las ocasionales manifestaciones que se realizan en dicha Universidad.
Allí, no sólo se afectan los estudiantes de este centro educativo, sino también los de otras instituciones como la Universidad Santo Tomás, la UDI, el Colegio de Santander y el Instituto Técnico Dámaso Zapata.
Todos estos casos, sumados a los numerosos accidentes que se presentan en la Autopista, en los alrededores del carril exclusivo, dejan descubierta la vulnerabilidad del sistema frente a este tipo de eventualidades.
"Los planes alternos de movilidad"
Al respecto, el gerente del ente gestor, Félix Francisco Rueda Forero, reconoce que cada vez que se hace un bloqueo, en zonas como el Centro o la UIS, el sistema se ve seriamente comprometido, pero reiteró que "todas estas situaciones se nos salen de nuestras manos y lo mejor que podemos hacer es minimizar el impacto que tienen en la operación y que éstas afecten lo menos posible al usuario".
Por esta razón, ya se tienen diseñados algunos planes alternos, usando vías como la carrera 9, la calle 36, la Avenida Quebradaseca y las carreras 21 y 22, aunque el uso de estos corredores sólo se autoriza en circunstancias muy particulares y de común acuerdo con las autoridades.
El problema, sin embargo, es que estas alternativas son escasas (así lo reconoce Metrolínea) y además están lejos de ser las ideales.
Sólo por poner un ejemplo, el día que se disputó la primera etapa del Clásico RCN, sólo hubo servicio por la carrera 27 de sur a norte y los padrones se tuvieron que devolver por la carrera 15, obligando a los usuarios que iban hacia el sur por la carrera 27 a darle una vuelta a toda la meseta para llegar a sus destinos.
Por otro lado, cuando se ejecuta uno de esos planes, el único medio que tienen los usuarios para enterarse son los parlantes de los buses y estaciones, y muchas veces la gente, si no está en el lugar adecuado, resulta desinformada y sin saber qué hacer para movilizarse.
¿Lo que sucede cuando hay un accidente?
Una de las grandes preocupaciones se da cuando ocurre un accidente en los alrededores del carril exclusivo. De hecho, desde que entró en operación el Sitm se han presentado incidentes en los que, si bien no estuvo involucrado un bus de Metrolínea, llevaron a que fuera necesario habilitar el carril exclusivo para los carros o, en caso contrario, desviar los buses del sistema por los carriles mixtos.
A esto se suma las numerosas quejas por parte de algunos bumangueses que denuncian supuestas "maniobras peligrosas" de parte de los conductores de los padrones del Sitm, como sucede en el Viaducto García Cadena con la ruta P3, que de sur a norte, en menos de 100 metros, tiene que pasar del carril troncalizado (izquierda) al derecho para hacer la parada en el puente de Conucos.
Al respecto, Arenas asegura que si bien hay riesgo en estos sectores, "este es mínimo" y que a la fecha "no se ha presentado aún el primer accidente".
Según el funcionario, estas maniobras son necesarias, pues las alternativas que hay para evitarlas, como la construcción de pasos elevados, son muy costosas y no vale la pena la inversión.
Hasta el momento, las zonas donde se han presentado más accidentes con buses de Metrolínea involucrados son el par vial de las calles 11 y 10, en el caso de los vehículos (esta es una de los sectores con mayor accidentalidad en la meseta) y la carrera 15 con Avenida La Rosita, en el de los peatones.















