La mujer tiene listas las maletas para ser deportada junto a su bebé de dos meses, pero tendría que dejar a su otra hija, de seis años, nacida en Venezuela.

Publicado por: JOHN FREDY ARIAS GONZÁLEZ
Elizabeth Henao, residente en Venezuela desde hace seis años, aseguró a Vanguardia.com que lo que más teme es la separación de su familia por culpa de la política del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Tras casarse con un ciudadano venezolano decidió marcharse a vivir en la localidad de Llano de Jorge, en San Antonio del Táchira, zona fronteriza que desde hace cinco días se encuentra militarizada. El gobierno de Nicolás Maduro ordenó el estado excepción, que permite la inspección de viviendas, entre otras medidas.
Este “estado de excepción constitucional” tendrá una vigencia de 60 días, prorrogable otros 60, en los municipios de Bolívar, Ureña, Junín, Capacho Libertad y Capacho Independencia, estado del Táchira, en la frontera con Colombia.
A sus 39 años, Elizabeth Henao aseguró que ante tal crisis ya tiene las maletas listas, pues no quiere ser violentada como ha sucedido con sus vecinos. “No están perdonando a nadie. Los militares están entrando casa por casa y sacando a los colombianos, así sean ancianos y enfermos…”, denunció.
Esta bumanguesas narra con mucho dolor que lo más probable es que su hija mayor de seis años se quede con su padre, pues según afirma "los niños con nacionalidad venezolana no están siendo deportados".
Para ella esta es una de las situaciones más difíciles que ha tenido que afrontar en su vida, pues prácticamente no hay una persona que pueda hacerse cargo de la menor, ya que su esposo sale trabajar diariamente para sustentar la familia.
- “No mami, no me dejes. Si llegan a venir aquí no me dejes que yo me voy…”, dice la hija de Elizabeth Henao, cuando la escucha hablar con su esposo de la inminente separación.
Según cifras del Ministerio del Interior y la Cancillería, cerca de 1012 personas son atendidas en los albergues de Cúcuta, pero la cifra aumenta en la medida que siguen llegando a la frontera autobuses de Venezuela con más deportados.
Muchos de los colombianos que llegan al país, indocumentados como es el caso de Elizabeth Henao, aseguran que fueron maltratados por la Guardia de Venezuela, que en muchos casos le impide viajar con sus pertenencias y que los acusa de delincuentes.
En otros casos, como en las invasiones ‘Mi Pequeña Barinas’, ‘Ezequiel Zamora’ y ‘La Guadalupe’ de San Antonio, las viviendas fueron marcadas por las autoridades de Venezuela con las letras R y D, que significan revisar y demoler. Algunos colombianos aseguraron que sus viviendas fueron demolidas, incluso con sus pertenencias en el interior. Ellos mismos advirtieron que llegaron a Cúcuta, solo con lo poco que pudieron rescatar.
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Contraria a estas denuncias, el gobernador del estado de Táchira, José Vielma Mora, afirmar que a los colombianos “les ha garantizado sus derechos, sin ningún tipo de tortura ni humillación”.
Por ahora, el plan de Elizabeth Henao cuando regrese a Colombia será buscar refugio para ella y su pequeña en la iglesia cristiana a la que pertenece en Venezuela.
También mantiene conversaciones con su mamá en Bucaramanga, aunque descarta la posibilidad de regresar a esta ciudad, pues de tener la oportunidad de volver a reencontrarse con su otra hija y esposo, no dudaría en cruzar la frontera entre Colombia y Venezuela, para volver a tener a su familia unida.
















