Miércoles 25 de Abril de 2012 - 12:01 AM

¿Le conviene a sus dueños tener al Atlético Bucaramanga en la B?

Atlético Bucaramanga es una institución que hace parte de la Dimayor desde su fundación y como es natural, este carácter de socio fundador le da unas prerrogativas que no tiene cualquier equipo de los que disputa actualmente la categoría B, a excepción de América, Pereira y Unión Magdalena.
Archivo/VANGUARDIA LIBERAL
¿Le conviene a sus dueños tener al Atlético Bucaramanga en la B?
(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

Por eso justo es analizar, después de estar prácticamente confirmado un nuevo fracaso en este semestre, si a los dueños del Atlético Bucaramanga les conviene que el equipo  vuelva o no a su categoría y siga transitando los complejos caminos de la B pero manteniendo su estatus de socio fundador.

Los equipos de la B no reciben de la Dimayor pasajes en avión para sus desplazamientos y los ingresos por derechos de televisión son mucho menores que los que hacen parte del selecto grupo de fundadores.

También es mucho más económico el sostenimiento anual de un equipo de la B comparado con uno de la máxima categoría y se tiene menos presión de los medios de comunicación pues normalmente no concitan mayor interés de la prensa nacional, por lo que la presión para los directivos es solamente local.

Así las cosas las cifras y lo que ha pasado desde que el Atlético Bucaramanga está en la B podrían dar para pensar que es conveniente para algunos que el equipo siga ahí.

De hecho, un análisis juicioso podría indicar que el asunto tiene que ver con desgreño administrativo, pues al examinar el proceso se ve que se ha hecho un esfuerzo en cuanto a jugadores y técnico, pero las cosas no salen bien.

Por otro lado está para el análisis el hermetismo con el que se manejan las cosas al interior del equipo pues si no es posible hablar abiertamente sobre los problemas y las cifras que se barajan, es porque no conviene que se conozca la verdad y eso siembra muchas dudas.

Cuando los actuales dueños compraron el equipo tenían como gran patrimonio los derechos de jugadores como Sherman Cárdenas, Edwards Jiménez, Jefferson Álvarez, John Ulloque, Orlando Ballesteros y Wilson Carpintero; por estos dos últimos se recibía una renta semestral por su préstamo a otros equipos. Hoy en día no fue posible conocer sobre cuáles jugadores tiene derechos deportivos el equipo, pero si se mira la nómina se pueden sacar conclusiones fácilmente.

De eso se trata este análisis. Se consigna acá la poca información que los propietarios permiten que se haga pública y se apela a algunos colegas que han recabado su propia información, para que el lector saque sus propias conclusiones.

Una fuente desde adentro

“BUCARAMANGA ES MANEJADO COMO UNA TIENDA DE BARRIO”

“La Junta Directiva del Bucaramanga es de mentiras. En la Junta están los tres hermanos Cadena Mora (Mauricio, Juan Guillermo, José Augusto), el papá y Néstor Salcedo.

Una Junta que vive bajo el mismo techo ¿cómo puede corregir los errores del presidente o cómo le va a refutar las decisiones? Eso es una mentira”, así se expresó un excolaborador del Club, quien pidió que le mantuvieran en secreto su identidad.

“En el Atlético Bucaramanga hay una autocracia. José Augusto Cadena hace todo en el club, es el que decide, el que paga”, dijo el exfuncionario, quien pidió la reserva de su identidad.

Los problemas del equipo santandereano al parecer comienzan por la cabeza, puesto que “no tienen credibilidad, ni capacidad dirigencial. Él no gestiona nada y solo espera que le lleguen las prebendas por ser socio A de la Dimayor, que de por sí son bastante altas”.

Pero estas no fueron las únicas confesiones que hizo la fuente, quien dijo además que “la familia Cadena es dueña del 75% por ciento del Club, 5% le pertenece a Néstor Salcedo, y el 20% restante es de unos socios que no se han determinado del todo”.

Además, hizo énfasis en que en el Atlético Bucaramanga no hay Junta Directiva y simplemente se hace lo que dice José Augusto Cadena Mora.

“Yo estoy seguro de que mientras los Cadena estén al frente, el equipo no ascenderá porque simplemente no tienen ninguna planeación, no piensan en un proceso, solo viven el día a día”.

“Él no es que quiera dejar el equipo en la B, lo que pasa es que si no sube pues no se estresa. Es como si usted tuviera un negocio que le da para vivir bien, pero usted quiere más plata… si lo logra magnífico, pero si no lo consigue pues no se mata y sigue viviendo bien. Él ha traído buenos jugadores, técnicos costosos, y eso hay que abonárselo, lo que pasa es que no hay una planificación y así ninguna empresa funciona”.

El excolaborador espera que el equipo ascienda, pero cree que para eso se debe empezar por cambiar la cabeza. “No estoy diciendo que vendan, además los 10 ó 12 mil millones de pesos que están pidiendo nadie se los va a dar en este momento, lo que aconsejo es que le den un aire, que dejen que unas personas nuevas, con credibilidad, que es lo más importante, manejen los destinos del equipo y lo regresen a la A”.      

LA HISTORIA EN LA B
Cincuenta y tres meses han pasado desde aquel domingo 16 de noviembre de 2008 cuando Deportivo Pereira superó 3-0 a Atlético Bucaramanga y lo condenó a vivir en la segunda división del fútbol profesional colombiano.

Esa tarde, Juan Martín Parodi, Carlos Darwin Quintero y Leonardo Medina prendieron la fiesta en el Hernán Ramírez Villegas y generaron una postal que quedó en el recuerdo de los santandereanos: el veterano portero René Higuita abrazando al entonces juvenil Sherman Cárdenas, quien no pudo ocultar su dolor y se soltó en llanto.  

Después de ese capítulo oscuro en la historia del club, los dirigentes santandereanos recordaron que lo más difícil no era caer a la B, sino retornar al sitial de élite. Hoy, esa premisa cobra más fuerza.

El primero en asumir el reto de retornar el equipo a la A fue Jesús ‘Kiko’ Barrios, hombre de la casa, conocedor de la categoría, ganador, y aunque estuvo a un paso de lograrlo después de una campaña casi perfecta, un resbalón en el ‘sprint’ lo dejó por fuera.
Lo reemplazaron Miguel Augusto Prince, Jorge Ramoa, Fernando Velasco y Carlos Mario Hoyos, y aunque todos generaron grandes expectativas, ninguno pudo cumplir y salieron con más pena que gloria.
Para el presente año se hizo un gran esfuerzo y se contrató a Álvaro de Jesús Gómez, el técnico más ganador de la categoría con tres ascensos, todos con clubes diferentes y con situaciones similares a las del Atlético.
Gómez, sin duda, es el estratega que más cautivó a la afición, haciendo que volviera en masa al estadio de la carrera 30. No obstante, los resultados no han aparecido y en la actualidad el equipo marcha en el puesto 15 con 12 puntos de 36 posibles, lo cual le deja un pobre rendimiento del 33,33%.

La tarea para el Atlético es muy dura en el Torneo Postobón y su campaña debe rayar en la perfección para soñar con clasificar entre los ocho mejores.

Aunque el gran campeón solo se conoce hasta final de año, a la fecha hay una sola certeza: deben ajustar las piezas más temprano que tarde para que en el segundo semestre no vuelvan a aparecer las sorpresas, y así mantener la ilusión de todo un pueblo que quiere ver a su equipo en la categoría de élite, de donde piensan, nunca debieron haber salido.

No les conviene la A
Eliécer ‘Cheché’ Hernández, director del programa ‘Los Dueños del Balón’ de RCN Antena 2, también se refirió a la actualidad del Atlético Bucaramanga y fue enfático al afirmar que a los actuales dueños les favorece más tener el equipo en la B, que en la A. “Para cualquier empresario es más viable tener el equipo en la B por tema de patrocinios. Ellos reciben tiquetes aéreos y más porcentaje por transmisiones de televisión. Por ejemplo Real Santander recibió el año pasado una cifra aproximada de $350 millones por concepto del contrato de televisión y eso es más o menos el equivalente al 10%. Es decir que el Bucaramanga está dentro del grueso de equipos entre los que se dividió el 90% restante; por eso es que (Eduardo) Pimentel está adelantando una iniciativa para que los equipos que duren 3 ó 4 años en la B pierdan sus beneficios, y así acabar con esa sinvergüencería de quedarse eternamente en la B”, dijo el narrador deportivo.     

‘Cheché’ Hernández cree que en este momento, cuando se puso el equipo en venta, el presidente José Augusto Cadena Mora pide una cifra (9 millones de dólares) para no vender, pues quiere seguir en el mundo del fútbol.

Confesiones del presidente
“Nosotros tenemos un sistema que es un salario básico, y lo otro es un dinero que pagamos por un préstamo de los derechos deportivos de cada jugador. Entonces estaríamos hablando de un salario más. Digamos un préstamo que cada jugador le cobra al Club Atlético Bucaramanga por poder jugar. Estamos hablando que nuestra nómina mensualmente puede estar con seguridad social, con prestaciones sociales y todo, en el orden de los 180 millones de pesos”, estas afirmaciones se las entregó José Augusto Cadena Mora, presidente del Bucaramanga, al diario El País de Cali el pasado 30 de marzo. En vista de la respuesta, que todos los jugadores reciben un salario básico inferior al real, y que reciben un dinero adicional que ya estipula cada uno con el club, ¿no es este uno de los temas que quiere evitar el gobierno y que los clubes coticen los costos parafiscales por el valor real del contrato?, o ¿qué pasaría si un jugador sufre una lesión permanente, se pensionaría por el monto de ese salario básico del que habla el presidente? ¿No es una forma de evadir los parafiscales?

¿Y los gastos del Bucaramanga?
Vanguardia Liberal indagó sobre los dineros que puede recibir el Atlético Bucaramanga por concepto de patrocinios de la Dimayor, pero la respuesta siempre fue negativa. Cabe resaltar que Bucaramanga es socio A de la Dimayor, es decir, que recibe porcentajes similares a Nacional, Millonarios o Junior, muy superiores a los equipos de la segunda división.

En vista que no se pudo conseguir los datos, esta redacción trató de establecer el costo mensual de la nómina, pero la respuesta nuevamente fue negativa. Por esa razón, se indagó con dos periodistas de radio y televisión, quienes a partir de la experiencia de más de 15 años hablaron de un valor estimado.

“La nómina del Atlético debe costar entre 120 y 130 millones de pesos, y es una buena cifra para la categoría, pues otros equipos valen 40 ó 50 millones. El jugador que más gana puede ser Charria, que en lo que me han dicho gana como $7 millones, y Vikonis, que está por ahí entre 6 ó 7 millones, el que menos gana debe cobrar un 1’500.000”, dijo Javier Orlando Mantilla, presidente de Acord Santander, periodista deportivo de radio y televisión con más de 15 años de experiencia.

La cifra dada por Mantilla no varió mucho de la entregada por Felipe Zarruk, periodista de radio y televisión con 29 años de experiencia. “La nómina mensual del Atlético cuesta unos $140 millones incluido el cuerpo técnico… es una buena plata para la categoría, sin que sea una buena nómina”, dijo. En cuanto a las cifras de los jugadores que más y menos ganan, fueron idénticas.  

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