Bucaramanga. Su nombre proviene de las voces indígenas Buca, “árbol” y manga, “campo pequeño”, ¿será por eso que algunos han equivocado el tratamiento que se le da a la ciudad?
Publicado por: CHARLES FIGUEROA MENDOZA
Bucaramanga fue fundada como caserío indígena por orden de Juan Villabona, oidor español, quien entre otras cosas fue quien ordenó su fundación por allá en 1622.
Después se convirtió en “Real de Minas”, luego en 1763 se erigió en parroquia y finalmente en Villa en 1810, por solicitud de Enrique Puyana. ¡Qué antiguos son los Puyana!
Noten ustedes que han pasado casi 400 años y todavía algunos creen que aquí usamos taparrabos, lanzas y guayucos, y nos maravillamos con los espejos y la sal. Las cosas han evolucionado, la Ciudad ha crecido, sus habitantes, aun cuando humildes, son altivos y emprendedores y a codazos nos hemos abierto un espacio en la dificultad de los tiempos.
Hace poco se realizó en Colombia el Mundial de Fútbol Sub 20 y solamente, entre las grandes ciudades, se excluyó a la nuestra. El estado colombiano invirtió más de doscientos treinta mil millones en remodelación de los estadios y a Bucaramanga no le tocó un peso.
Para colmo Bucaramanga solo cuenta con un estadio viejo, inaugurado para los Juegos Nacionales de 1941, modestísimo coliseo que es en la actualidad una vergüenza para la ciudad y sus administradores.
El Indersantander tremendo elefante blanco, templo de la burocracia y el desgreño, es en la actualidad la entidad encargada del mantenimiento del viejo Alfonso López; sin embargo la desidia es total, el abandono inaceptable, la suciedad, los malos olores y en general la falta de decencia del escenario, harían sonrojar al más impúdico de los gobernantes, menos a los nuestros.
Y que quede constancia de que el estadio es alquilado a particulares con la disculpa del mantenimiento. Sería bueno que la contraloría departamental investigara.
La pista atlética que en sus épocas de gloria fue sede de un Campeonato Suramericano de Atletismo hoy es un camino vecinal.
No hay agua en los inodoros, si podemos llamarles así. La tribuna de prensa es una cloaca en donde fácilmente uno se puede tropezar con heces humanas, el olor a orín revuelto con un espeso calor hace de las cabinas de radio un escenario macondiano.
La silletería da vergüenza, la iluminación es precaria, los parqueaderos oscuros, mal diseñados y malolientes, ese es nuestro querido estadio de fútbol y atletismo. ¡Qué tristeza!, el viejo coliseo yace moribundo ante la mirada impasible de las entidades gubernamentales.
Para que ustedes se hagan una idea de la situación, una de las tribunas no se habilitado porque es tan abundante el defecar de las palomas, que hace inhabitable la bandeja. Yo sé que merecemos un estadio digno de la Ciudad, no del equipo de fútbol; pero por lo menos, si nos van a castigar con este modesto escenario, por lo menos aséenlo y acondiciónenlo decentemente
Es cierto, viejo estadio, que en tu grama no se han escrito gestas épicas. Es verdad que en tu cancha, excepto la selección del 81, nadie ha dado la vuelta olímpica, pero ese campo, no en el mismo por supuesto, ha sido testigo de grandes batallas futboleras de sudor y lagrimas, y sus tribunas han sido colmadas por millones de aficionados que han suplicado por una estrella a lo largo de 62 años, pero eso es otra historia.
Yo sé cuándo van a aparecer los políticos y encargados del estadio a pegarle una pintadita y lavadita al más importante escenario de los Bumangueses. El día que se apropie una gran partida presupuestal para su adecuación. Ahí si saldrán, los que sabemos, de todos los rincones, a reclamar como propio el manejo del escenario. ¡Qué pereza, qué tristeza!, pero es nuestra realidad.













