Independiente del desenlace que tenga el cuadro Real Santander en la fase regular del Torneo Postobón de ascenso, su prioridad venidera será empezar a entender que sus exigencias aumentan en torno a un proceso que supera el lustro, aderezado con el evidente crecimiento de su cantera que surte y de buen modo un equipo profesional que batalla.

Publicado por: Juan José Mantilla
Por ahora) el Real Santander es el equipo simpático de la ciudad. El que hace bien la tarea formando un club que no rebasa los límites de la prudencia económica (sus socios saben hasta donde se pueden comprometer) y que tiene un alto compromiso social que mastica a diario su bienestar en las divisiones menores. Hace pocos días en campo, en un partido profesional hubo nueve jugadores santandereanos como titulares. Toda una maravilla para quienes creemos que nuestro futbol tiene enorme porvenir.
En medio de estos seis años de competencia el equipo ha tenido que vivir la dulzura de su estreno, sin mayor presión deportiva y con mínimo apoyo de todos, pasando por momentos de seducción que no terminan de ratificarse. Hoy que su presión sube conforme el desangre deportivo e institucional del vecino de patio, y en cuyas banderas reposa la dignidad del fútbol de la región hay que entender que la tarea es de todos.
¿Por qué le pedimos siempre al Gobernador o Alcalde de turno, o a Gremios y empresa privada apoyo para un equipo como el Atlético Bucaramanga que hace todo mal desde su ángulo directivo y no para el Real Santander que tiene una estructura pequeña pero sólida, joven pero con enorme futuro?
No podemos caer en el facilismo de pedirle solo a los socios o mayores dolientes del cuadro blanco que pongan sobre la mesa una chequera ilimitada que por ahí no garantizará mayores éxitos y sí iría en detrimento del patrimonio de los pocos que siguen apoyando el club. Esto hay que hacerlo entre todos.
La afición de Bucaramanga debe entender que hay mayor representatividad por la dignidad futbolística de la región y por amor al juego y la grandeza deportiva en manos del Real Santander. Gremios, entes de gobierno departamental y municipal y santandereanos no podemos seguir esperando que un cúmulo de billetes le arrebaten el club Atlético Bucaramanga a sus actuales dueños para edificar sobre ello el renacimiento del club insignia de nuestro balompié.
Hoy Atlético Bucaramanga es solo ruinas y lo único que le queda es una marca. Real Santander es solo futuro, pero debemos entender que si lo arropamos entre todos será también presente y la frontera que marca el regreso a la primera división para nuestra ciudad será de color blanco. Emprendamos la travesía por el Real Santander mientras seguimos “amando en silencio” y en el “exilio” a nuestro Bucaramanga del alma, hasta el día que quienes hoy lo tienen, entiendan que deben permitir la llegada de otros.
Hasta la próxima,..
PD: El próximo sábado todos al Estadio Alfonso López que Real Santander se juega su paso a las finales ante Fortaleza.














