Sábado 18 de Agosto de 2012 - 12:01 AM

La maldición del gallo negro

Mucha gente cree en brujas, en la lectura del tabaco, en los rezos, entierros, hechizos, macumba, magia negra y la santería cubana que se puso de moda en Colombia desde 1994 en la época de la famosa ‘monita retrechera’, gran amiga del expresidente Samper, quien no se cayó y eso que por detrás le pasó un elefante más vistoso que el bigote de Horacio Serpa.

Resulta y pasa que hace dos años, más o menos por el mes de diciembre de 2010, un delantero colombiano y quien tuvo un buen paso por el Bucaramanga nos confesó a ‘Kiko’ Barrios, Víctor Espinosa, al ‘chupador de Maracaibo’ Gustavo Aparicio y a mí que dos muchachos que se habían ido del plantel en malos términos con los Cadena, se llevaron unos uniformes y a las 12 de la noche en Buenaventura colgaron un gallo negro de las patas y ya boca abajo la pobre ave de pico corto, cresta roja, abundante plumaje y patas provistas de espolones fue degollada y su sangre derramada sobre los uniformes que fueron enterrados en sitio desconocido para los buscadores de entierros y cosas del más allá.

La historia se la contamos a Cadena, quien soltó la risa pero tiempo después contempló la posibilidad de que este relato que escuchamos aquella noche decembrina de 2010 fuera cierto. Es más, esta historieta tomó rumbo y cada técnico que venía a dirigir al Bucaramanga bien fuera Carlos Mario Hoyos, Fernando ‘la mechuda’ Velasco o Miguel Augusto ‘nano’ Prince ya preguntaban por el maleficio al equipo ‘leopardo’ que trajo en los últimos años a los mejores jugadores y entrenadores de la categoría y del puesto 16 nunca salió. Eso sí hay que decir que cada semestre se cambiaba la nómina de un equipo que desde el año 2000 ha tenido la friolera de 30 directores técnicos, entre los que se destacan ‘peinadito’ Ospina, ‘barrabas’ Gómez, Jorge Luis Pinto, Jorge Ramoa, Darío Vélez,  Alexis García, Orlando Restrepo, Juan Eugenio Jiménez, Nelson Gallego, César Maturana, Carlos Navarrete, ‘batman’ Aristizábal, ‘cantinflas’ Borja, Nelson Reyes, Óscar Upegui, Hernán Darío Herrera, Édgar Bohórquez, Miguel Prince, Eduardo Retat, el macabro Víctor Luna, ‘Kiko’ Barrios, Pablo Zuleta y los arriba mencionados. Y la lista de jugadores es impresionante ya que han venido jóvenes, veteranos, bebedores y cuanto ‘morocho’ con guayos asoma su blanca sonrisa en la Puerta del Sol lo llevan a entrenar sin saber de dónde viene y qué hace por aquí.  Directivos desde Alonso Lizarazo y Eduardo Valdivieso, Villates,  mexicanos de raro proceder, pasando por Reinaldo Amaya y Juan Fajardo (quienes terminaron embargados por cuenta de Yepetos, Cadenetos, apellidos que de solo pronunciarlos producen escalofrió en la afición más hermosa y mas sufrida del país). Cuánto quisiera verlos celebrar un título porque a decir verdad son 64 años de aguante. Ahora se va Álvaro de Jesús Gómez quien fue pedido a voz en cuello por parte de todas las fuerzas vivas de la ciudad y sobre todo de un sector de la prensa deportiva la cual evaluó la brillante hoja de vida de un técnico que como el antioqueño ganó todo en esta turbulenta categoría. Es triste que un ganador se vaya de esta manera y sin conseguir el objetivo para el cual fue traído a la ciudad de los pocos parques. Ahora llega el sangileño ‘chucho’ Suárez con uno de mis ídolos e ídolo de todos en este bello equipo...Jorge ‘coco’ Ramoa (¡qué grande!) esperamos que a este par de buenos exjugadores de nuestra divisa les vaya bien y podamos celebrar el regreso a Primera División porque como dijo el joven periodista de Caracol Sergio Prada: “El Bucaramanga se convirtió en el mayor horno crematorio del país”. Qué es lo que pasa, quién tiene la culpa, será que volvemos a la Primera A, será Óscar Córdoba el mago de la varita, porque se fueron los que se convirtieron en pesadilla y todo siguió igual, o nos le medimos a contratar al indio amazónico, a Óscar el culebrero, al brujo que la Joya de Mario Iguarán metió en la Fiscalía General de la Nación, a doña Rosita (medium de José Gregorio Hernández) o a una amiga mía que le jala a la quiromancia y tiene un sapo grande en su jardín y ella a todo el que va a su casa le pasa el batracio por el cuerpo para curar la disipela y los conjuros o hechizos que tenga el paciente. La consultica vale 200.000 pesitos por si acaso. Así que no hay que creer en brujas pero yo estoy que creo en la maldición de la sangre del gallo negro. Chao y hasta la próxima.

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