Lunes 12 de Diciembre de 2016 - 12:01 AM

Atlético Bucaramanga le devolvió la ilusión a la afición

Atlético Bucaramanga cayó ayer 2-1 ante Deportes Tolima en Ibagué y con el acumulado 2-2, tras el 1-0 a favor del ‘leopardo’ en Floridablanca, fue necesario definir la llave semifinal de la Liga Águila desde el punto penalti, donde los ‘pijaos’ ganaron 4-2.
Cortesía El Nuevo Día / VANGUARDIA LIBERAL
Por la vía de los centros desde los costados, en especial el derecho, Deportes Tolima complicó a la zaga del Atlético Bucaramanga, en el juego que le permitió a los ‘pijaos’ clasificar, desde el punto penalti, a las semifinales de la Liga Águila II de 2016.
(Foto: Cortesía El Nuevo Día / VANGUARDIA LIBERAL)
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Faltaban 13 minutos cuando Gabriel Gómez marcó el 2-1 a favor del Deportes Tolima, en el juego ante el Atlético Bucaramanga, que obligó a la definición desde el punto penalti, donde los ibaguereños consiguieron la clasificación a la gran final de la Liga Águila II de 2016.
(Foto: Cortesía El Nuevo Día / VANGUARDIA LIBERAL)
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Deportes Tolima volvió a ganar una serie desde el punto penalti. En los cuartos de final dejó en el camino a Patriotas de Boyacá y en las semifinales doblegó al Atlético Bucaramanga. El cuadro ‘pijao’ busca la segunda estrella de su historia.
(Foto: Cortesía El Nuevo Día / VANGUARDIA LIBERAL)
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Diego Peralta, uno de los más destacados de la temporada en el Atlético Bucaramanga, falló el penalti definitivo que le permitió al Deportes Tolima clasificar a la gran final de la Liga Águila II de 2016.
(Foto: Cortesía El Nuevo Día / VANGUARDIA LIBERAL)

Fue un golpe directo al corazón de la afición búcara. Atlético Bucaramanga se derrumbó cuando ese caprichoso balón, enviado desde el punto penalti por Diego Peralta, se perdió en el horizonte.

Los ibaguereños saltaron, gritaron y festejaron -con abrazos prolongados- la clasificación a la final.

Los ‘leopardos’ parecían desplomarse de tristeza, pero abandonaron el estadio Manuel Murillo Toro con la frente en alto por la satisfacción del deber cumplido.

Sobró actitud y lucha, pero faltaron argumentos a la hora de generar volumen de ataque.

En el inicio del año, seguramente ni el más optimista seguidor del Atlético se imaginó que el ‘leopardo’ sacaría las garras de la forma que lo hizo.

El club más tradicional de la región tenía como principal objetivo salvar la categoría y terminó peleando por el título de la Liga Águila II de 2016, gracias a un segundo semestre donde se mantuvo en los puestos de privilegio.

Con una nómina en el papel inferior a la de varios de los clubes del balompié nacional, el Atlético, conducido por Flabio Torres, hizo soñar a la afición y sentó las bases de un edificio que necesita respaldo para alcanzar el cielo.

Tolima, más efectivo

En seis minutos, el Bucaramanga ya había generado tres oportunidades claras de gol, pero Luis Sierra, Mauro Guevgeozián y Pablo Rojas no fueron efectivos.

Tolima, en cambio, luego de superar el asedio del adversario, también llegó en tres ocasiones a la portería de Jorge Bava, pero tuvo la fortuna de marcar una, gracias a Ángelo Rodríguez (15’), quien en su tercera incursión en ataque le ganó la espalda a los zagueros y definió a un costado del arco, tras un centro desde el costado derecho.

Con el gol a favor, los ‘pijaos’ se tomaron confianza para manejar la pelota, ante un ‘leopardo’ que se notó aturdido.

Los tres volantes de marca, Carlos Giraldo, Luis Sierra y Nicolás Palacios no lograron cortar los circuitos de juego de los ibaguereños y, sin la pelota, el cuadro santandereano tuvo problemas, pues los hombres creativos del ‘Vinotinto y Oro’ se afianzaron en su función de elaboración.

Dramático duelo

Para la segunda parte, Bucaramanga salió a buscar la igualdad. Con la inclusión de Víctor Zapata, en reemplazo de Luis Sierra, el elenco ‘amarillo’ ganó en presencia en el ataque.

El club búcaro le peleó la posesión del balón a los dueños de casa, quienes sintieron que la final se les escapaba luego de la sanción de un penalti dudoso.

Transcurrían 56 minutos y el atacante Mauro Guevgeozián (el más combativo) cambió por gol la aparente mano de un adversario.

Pero Bucaramanga cambió el libreto. En lugar de defenderse con el esférico en su poder, le cedió el protagonismo al rival y, además, sacó a un jugador de la ofensiva, como Pablo Rojas, para incluir el zaguero Luis Payares.

Tolima se abalanzó sobre el Atlético y en un centro desde la derecha Gabriel Gómez igualó las acciones, en el minuto 77, tras una salida en falso del arquero Jorge Bava, que demostró que los héroes también se equivocan.

En los últimos minutos, la presión de los anfitriones continuó, pero el Atlético logró conservar el resultado global, de 2-2, para forzar a la definición desde el punto penalti.

Ya en la denominada ‘lotería’, los tolimenses estuvieron acertados, gracias a la precisión de Víctor Aquino, Armando Vargas, Didier Delgado y Gabriel Gómez.

Por el conjunto bumangués anotaron Mauro Guevgeozián y Jorge Bava; mientras que Daniel Cataño y Diego Peralta fallaron.

La campaña

Contra todos los pronósticos, Bucaramanga realizó un semestre inolvidable. En las primeras jornadas la amenaza del promedio del descenso acechaba al ‘leopardo’, pero a partir de la sexta fecha se instaló entre los ocho primeros y pasó de pelear por conservar la categoría, a soñar con la primera estrella.

Con orden táctico como factor fundamental, el estratega Flabio Torres consolidó un equipo equilibrado en todas sus líneas.

Como los buenos equipos, con el paso de los partidos la alineación titular, salvo algunas lesiones o sanciones, salía de memoria y así se afianzó en el aspecto colectivo.

Alcanzó un lugar entre los ocho mejores de la Primera División luego de 12 años y en los cuartos de final dejó en el camino al Deportivo Cali, tras ganar en Floridablanca (2-1) y empatar a domicilio (1-1).

En las semifinales vendió cara la eliminación. Una vez más se fue con una victoria mínima (1-0) de Floridablanca y en Ibagué cayó (2-1).

El punto penalti dictó sentencia y el equipo donde brillaron Jorge Bava, Diego Peralta, Carlos Giraldo, John Pérez, Darío Rodríguez y Mauro Guevgeozián, entre otros, se tuvo que despedir, dignamente, de la competencia.

En la tabla de reclasificación del semestre, el cuadro ‘leopardo’ se convirtió en el cuarto mejor del torneo, siendo superado únicamente por Independiente Santa Fe, Tolima y Nacional.

¿POR QUÉ PERDIÓ EL BUCARAMANGA?

Porque en el empate 1-1 renunció al ataque y se defendió muy cerca de su portería.

Porque sufrió con los constantes centros desde el costado derecho del Deportes Tolima.

Porque careció de efectividad, sobre todo, en los primeros minutos del partido y en los lanzamientos desde el punto penalti.

Porque le cedió el protagonismo del juego al rival. Una de las fortalezas del Atlético es el buen manejo de balón, pero apostó por la seguridad defensiva.

Porque Tolima fue un adversario que nunca renunció al ataque y generó muchas ocasiones de gol.

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