En el país existen 20 Denominaciones de Origen, de las cuales 5 son para café: Café de Colombia, Café de Huila, Café de Cauca, Café de Nariño y Café de Santander.

Publicado por: REDACCIÓN AGROPECUARIA
A partir de hoy las 50 mil hectáreas de café que son plantadas por 31.500 productores en Santander tienen una “huella dactilar” propia, única, sus granos poseen un sello que los hace irrepetibles en el mundo.
No en vano, para los expertos “el café de Santander se caracteriza por tener una taza limpia y balanceada, con cuerpo medio-alto; acidez media, con sabores dulces, herbales, frutales y con ligeras sensaciones cítricas. En su fragancia se perciben notas dulces y herbales”.
Por todas estas razones ayer, en un acto que se celebró en el Club del Comercio, al café del departamento se le otorgó la Denominación de Origen Protegida, DOP, por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC.
Para Néstor Serrano Capacho, presidente ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros, el grano de la región cada día logra una reputación más significativa en el mundo, y ese valor agregado, que también es un activo, hay que protegerlo y eso se logra con la Denominación de Origen.
Esa certificación implica que en el mercado externo el café de Santander, según Serrano Capacho, tendrá sobreprecios, pues los grandes compradores se llevan un producto único, tal y como acontece “con los buenos vinos, champañas o quesos holandeses”.
El directivo aseguró que esta es una “estrategia de defensa, protección y diferenciación del origen del Café de Colombia y sus variedades regionales”.
El dirigente cafetero expresó que el sello que entregó la Superintendencia de Industria y Comercio cobija las producciones de los 70 municipios productores del grano del departamento de Santander.
La investigación de la sic
El proceso de validación para otorgar el sello por parte de la SIC duró siete años. Según José Luis Londoño Fernández, delegado para la Propiedad Industrial de la Superintendencia, el proceso comenzó en 2007 y la calidad del producto se logra debido a la oferta ambiental y humana que se tiene en Santander.
“Los terrenos son muy áridos y han llevado a que se establezca una estructura de sombra natural que ha permitido que las temperaturas sean homogéneas; implica un desarrollo lento del fruto y acumulación de azucares. La cosecha se concentra para una recolección homogénea, en estado óptimo de madurez”, agregó. Además, el factor humano es clave y el campesino santandereano es laborioso, disciplinado y procura un producto de calidad.















