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Viernes 28 de Julio de 2017 - 09:09 AM

De la ciudad al campo: joven santandereano fue elegido héroe de la caficultura

De jardinero en Bucaramanga a futuro de la caficultura del país, Juan Pablo Romero Ardila consiguió ser su propio jefe regresando al corregimiento que lo vio nacer en Santander. Ahora, en una finca en Coromoro, Santander, el joven de 24 años tiene su propio cultivo de café y ofrece empleo a cinco personas.
Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL
Es una felicidad estar entre cafetales, oír los pájaros, ver los cultivos floreciendo.
(Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)
Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL
Para este caficultor de 24 años en el "campo tenemos todo para ser feliz".
(Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)

Después de estudiar y trabajar en Bucaramanga por casi cuatro años, este joven decidió darle un giro a su vida y retornar a la finca de sus padres en Cincelada, un corregimiento de Coromoro, al sur de Santander.

Tras estudiar una carrera técnica y aprender de emprendimiento, el joven decidió montar su propio negocio. "Empecé con la jardinería pero necesitaba mucha inversión para pode tener mi propio vivero" comentó Romero.

Cuando a Juan Pablo le comenzó la duda de si devolverse a Coromoro o no, su papá lo convenció. Vía telefónica cuadraron una idea de negocio que comenzaron a desarrollar hace dos años.

"Trabajamos en un proyecto de café. Mi papá aportó una plata que tenía ahorrada y con eso sembramos 12 mil plantas. Poco a poco hemos aumentado la producción y ya tenemos 25 milsembradas", explicó el santandereano.

Ya en Coromoro, Romero comenzó a tomar clases de Producción y Comercialización de Plantas en Vivero, Mantenimiento y Comercialización de Cultivos y Cosechas, Postcosecha y Comercialización de Cultivos Agrícolas, en el Sena.

Con estos conocimientos, Romero junto a sus papás crearon la unidad productiva llamada “Tres Esquinas” y esperan a que en tres años su inversión llegue al punto de equilibrio.

"Esperamos que las primeras cosechas den para construir una planta de beneficio del café que llega ya recolectado para despulparlo, secarlo y llevarlo al comercio. Con eso nuestros trabajadores aumentarían a 12. También tengo la idea de comprar una tostadora para poder comercializar café ya tostado, pero eso sí es a un plazo más largo", afirmó Romero.

"En el campo tenemos todo para ser feliz"

El negocio que quería montar Juan Pablo Romero en Bucaramanga necesitaba una inversión de mínimo $40 millones. En cambio en Cincelada, con la tierra de propia de sus papás, ha invertido la mitad.

"Y estoy más feliz. En el campo lo tenemos todo para ser feliz. Es una felicidad estar entre cafetales, oír los pájaros, ver los cultivos floreciendo. Me emociona mucho estar trabajando y respirar aire puro, estar en contacto con la naturaleza", dijo Romero.

Sin embargo, lo que piensa este joven santandereano difiere con lo que está sucediendo en todos los rincones del campo colombiano. De acuerdo con el Censo Nacional Agropecuario presentado en 2014, solo el 21% de los productores agrícolas son menores de 35 años. Es decir, de los 2.7 millones de trabajadores del campo colombiano, solo 567 mil son adultos jóvenes.

"Acá (en el campo) tenemos todo. Solo faltan ganas de emprender un proyecto. Quienes nacimos y fuimos criados en el campo tenemos un conocimiento tácito. A veces nos cuesta mucho aprender otros conocimientos. O duramos cuatro años estudiando y luego salir a buscar empleo y no conseguimos. Pero desde chiquitos sabemos cómo cultivar o como cuidar los animales y eso muy pocos los saben", comentó el caficultor.

Una vez tomó la decisión de volver, Juan Pablo sintió el apoyo y la alegría de sus padres, quienes tenían siempre la esperanza de que su hijo volviera a los terrenos de la familia. Por esto, el joven santandereano asegura que es importante que los jóvenes del campo estudien para que conozcan las nuevas tecnologías con las que se puede tecnificar los cultivos.

El futuro del café colombiano


El premio que la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia le entregó a Juan Pablo el pasado 12 de julio lo reconoció como el mejor joven que está actualmente innovando y acogiendo nuevas tecnologías para implementarlas en el campo colombiano.

"Me dieron ese premio por ir a la ciudad, volver al campo y demostrar que sí hay futuro acá. Soy portador del mensaje que cuando se quiere se puede y que el campo necesita a la juventud preparada de conocimientos para implementarlos en la producción agrícola”, manifestó Romero Ardila.

El caficultor además explicó que su proceso de cultivo ha sido apoyado por la Federación, entidad a la que ha acudido cuando tiene dudas sobre plagas o otras labores cotidianas de su cultivo. 

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