La fortaleza de la demanda avícola radica en que es la proteína animal más económica del mercado, frente a sus competidores: las carnes de bovino y cerdo.

Publicado por: REDACCIÓN AGROPECUARIA
Cada vez que se mira el desempeño del sector avícola colombiano, la conclusión es la misma. No ha parado de crecer.
Muestra de lo anterior se ve reflejada en las cifras del sector: hace 19 años el consumo per cápita de carne de pollo era de 12,5 kilos anuales; para 2017 se proyectan 32,2 kilos; es decir, se tendría un crecimiento del 250% en el consumo.
Y en cuanto a huevo, los números son igualmente favorables: en 1998 el consumo per cápita anual era de 168 unidades; al cierre de este año se llegaría a 271, representando un incremento de 160%.
De acuerdo con Andrés Valencia Pinzón, presidente de la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi, este año el sector romperá un nuevo récord de producción, ya que se llegará por primera vez a 1,5 millones de toneladas de carne de pollo y se superarán los 13.000 millones de huevos.
A juicio del Directivo, la cadena (empaques, transporte, medicamentos, alimento y comercialización, entre otros) moverá negocios por $17,5 billones, lo que implica $500 mil millones más que en 2016.
“Hay un aumento de la demanda porque el pollo sigue siendo la carne más barata que se consigue en el mercado. Si se compara el valor del kilo de pollo con el de res, por ejemplo, está casi a la mitad”, agregó.
Los números claves
Frente a la caída del dólar por debajo de los $3.000, Valencia Pinzón dijo que hay un beneficio importante en la compra de materias primas, el cual se suma al arancel cero (4 meses) para las importaciones de maíz producto del TLC con los Estados Unidos.
A la fecha se han consumido 700 mil toneladas del contingente de maíz amarillo.
Los avicultores del país están consumiendo 5 millones de toneladas de maíz amarillo que traen de Estados Unidos y Argentina, principalmente.
Si se quisiera atender la demanda de los avicultores (con niveles actuales de productividad), se tienen que sembrar un millón de hectáreas.
Se podría pensar que esa producción saldría de la Altillanura, pero como es bien sabido, para la explotación en esa zona del país se requiere una inversión inicial de aproximadamente $10 millones por hectárea, con el fin de acondicionar el suelo.














