Domingo 08 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Alberto Montoya Puyana, un señor rector

Po

Pocas veces otros temas me alejan de los impuestos y la contabilidad. No pude resistir la tentación de rendir un homenaje en vida a una persona que ha sido durante toda mi existencia profesional una guía de rectitud, honestidad, seriedad, amistad, simpatía, liderazgo, mirar al futuro, don de gentes, proyección social entre otras grandes virtudes. Un sendero iniciado en la UNAB por tres ilustres: Armando Puyana Puyana, Alfonso Gómez Gómez y Carlos Gómez Albarracín.

El Doctor Alberto Montoya Puyana, a quien tuve la fortuna de conocer desde los años 70, un verdadero líder, enérgico, una sonrisa amable, carácter fuerte, decisiones oportunas y una respuesta de solución para cada problema, enfocado en los asuntos y no en las personas.

El Doctor Alberto Montoya Puyana es un verdadero arquitecto porque imagina, diseña y construye. Tiene la virtud de mostrar desde los hechos sus posiciones. Juntas directivas ordenadas, alineado con las direcciones estratégicas y con visión social.

Obras que impulsó como U-Libro, la filarmónica, el grupo coral, los apoyos económicos extraordinarios a los estudiantes de menores recursos, nos inculcaron que deben existir espacios para impregnar en la comunidad una conciencia social. Lo humano está primero. El saber es un punto de llegada, pero las personas son la esencia de la solidez institucional del futuro.

Tuvo la fortuna de pasar por la política sin contaminarse de las malas prácticas, siempre actúo con respeto e integridad personal. Mejor Alcalde de Colombia, Gobernador de Santander, Senador con la mayor votación, cargos de liderazgo a nivel nacional en instituciones que hacen parte de la estructura económica del país. Jamás tuvo temor en controvertir, fuerte en sus posiciones que consideró esenciales para la sociedad. Su sola presencia inspira respeto.

Por razones de sigilo profesional no puedo mostrar números, pero resulta fácil corroborar como el Doctor Montoya Puyana deja una solidez económica y académica no observada en toda la historia de la UNAB. Exigió la sostenibilidad desde el mismo quehacer académico.

Muy pocas personas pueden mostrar desde su ser los valores institucionales de la UNAB. Nunca tuvo necesidad de fingir nada, todo lo hace de manera natural. “El proyecto educativo institucional, enmarca la formación de personas en la trilogía estética compuesta por la visión del mundo, del ser humano y de la educación, relacionadas e interdependientes, cada una de ellas, con todos y cada uno de los postulados que hacen parte del modelo de formación.” Integralmente todo esto hace parte de la personalidad del Doctor Montoya Puyana, quien deja una huella imborrable.

El Doctor Alberto Montoya Puyana deja la UNAB como solo los grandes lo hacen, con un faro encendido hacia el infinito.

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