Martes 23 de Enero de 2018 - 12:01 AM

Ser feliz en medio de lo cotidiano

Ser feliz no implica alejarse de la realidad, ni pasar la vida sin el menor problema. Las personas que llegan a la plenitud evidencian una actitud positiva, aún en medio de las situaciones difíciles y, al mismo tiempo, se sienten motivadas a conquistar nuevas metas.

Ser feliz no significa evitar las situaciones cotidianas ni los problemas, sino reconocer lo que hace feliz a cada persona, trabajar de manera constante para conseguirlo y disfrutarlo sin remordimientos.

Más que planear acciones estratégicas tendientes a alcanzar la felicidad o encontrar una receta específica para tal fin, se trata de asumir una actitud que le permita gozar y sentir todo lo que hace en este mundo.

La idea es ponerles pasión a aquellas cosas y sensaciones que de pronto escapan a los ojos de la mayoría de la gente, pero no para usted.

Además de asumir lo cotidiano con naturalidad, debe hallarle el sentido a su existencia y emprender, casi que como un proyecto de vida, la búsqueda interior de su bienestar.

Para ser feliz es preciso generar un estilo personal de libertad emocional para que prospere dentro de su ser la capacidad de quererse a sí mismo, de tal forma que trascienda a un estado interno de serenidad y paz.

Porque la felicidad jamás depende de agentes externos como objetos, situaciones de poder, dinero, cargos laborales importantes o la presencia y cercanía de determinadas personas en su vida.

Yo le pregunto: ¿Cómo logrará ser feliz si su felicidad se basa en contar o no con la compañía y el afecto de los demás?

Dicho de otra manera: su felicidad no puede estar condicionada a factores ajenos a su dominio. Si depende de cosas o individuos, jamás logrará una estabilidad emocional.

Se lo digo porque siempre existirían circunstancias que se le escaparán de sus manos. Y si se preocupa demasiado por ellas, se volverá vulnerable y su bienestar permanecerá amenazado.

Solo hasta cuando asuma el control de su vida podrá alcanzar realmente ese estado de plenitud que tanto anhela.

Viva intensamente y ejerza el derecho que tiene a sentirse bien y a ser sensible. Sea consciente de que debe sacar momentos para el descanso, para estar a solas, para conocerse interiormente o para contemplar aquello que usualmente nadie observa.

Ese es un acto de responsabilidad que usted se debe a sí mismo y que, en el fondo, la gente debería ejecutar cada día.

Esa puede ser la diferencia de su felicidad con la de los demás. Muchas personas se resignan a vivir solo de las pequeñas alegrías que les pueden generar la emoción de casarse con alguien, obtener una beca para estudiar en el exterior, llegar a un cargo de importancia en la oficina o comprar una casa, desconociendo que la felicidad es una decisión personal que se pone en práctica momento a momento.

No descarto que la felicidad se nutra de pequeñas alegrías, pero su verdadero sentido y valor se encuentran en el interior de quien le apuesta a ser feliz. Lo invito a que haga esa apuesta.

Asuma esa actitud, entre otras cosas, porque se fortalecerá más y así superará de manera más fácil las circunstancias adversas.

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