Farándula
Sábado 11 de agosto de 2012 - 09:39 AM

El legado musical de Jairo Varela

Willy García, Javier Vásquez, Alexis Lozano y Charlie Cardona son los llamados a mantener la labor de Valera vigente en el género de la salsa.

El legado musical de Jairo Varela (Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL)
El legado musical de Jairo Varela (Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

Justo en los años en que empezó el declive de la salsa neoyorquina, a finales de los setenta, tras varias décadas de hegemonía, empezaron a ganar notoriedad los movimientos salseros que ya existían en lugares como Venezuela, Puerto Rico y, por supuesto, Colombia, en donde, por pasión a la música, Jairo Varela se unía a otros chocoanos en Bogotá para comenzar a hacer salsa.

Y quizá por cosa del destino, los astros, coincidencia o estratégicamente planeado, el Grupo Niche aparecía en el panorama musical de la salsa, en el momento indicado para brillar en el ámbito internacional.

Este es el máximo legado musical del fallecido Jairo Varela, en una labor en la que se mantuvo firme por más de tres décadas, siempre innovando, reinventándose e imponiendo el paso en una industria cambiante y exigente.

Pero, ¿cuáles son los elementos que permitieron el éxito del Grupo Niche y quiénes están llamados a mantener vivo el legado construido por Varela gracias a su talento, constancia y dedicación? CON ESTILO PROPIO César Miguel Rondón es considerado una de las máximas autoridades en cuanto a conocimiento del género de la salsa. De hecho, es el autor del ‘Libro de la salsa’, una verdadera biblia de este ritmo musical, que lanzó justo en 1980 cuando el boom de la salsa neoyorquina estaba en su fase de agonía, y que en el 2004 revisó y amplió para incluir lo que había sucedido en las casi dos décadas y media siguientes, donde Niche fue protagonista.

“Era el fin de un movimiento sólido en Nueva York, que se incrementó con el descalabro financiero de La Fania, lo que redujo drásticamente la producción discográfica. Sus estrellas volaron a otros sellos”, comentó Rondón en el “Libro de la salsa”.

Ese declive también se dio por el aumento de la colonia dominicana en la llamada Capital del mundo, que llegó con su música, en especial el merengue, y se posicionó y adueñó del mercado antes dominado por la salsa.

“Fue tal el impacto que muchas orquestas de salsa neoyorquinas empezaron a incluir merengues en su repertorio. El centro de la salsa dejó de ser esta ciudad, haciéndose notorio lo que ocurría en Puerto Rico, Venezuela, y por supuesto Colombia”, afirmó Rendón.

Surgió el interés por las agrupaciones colombianas con un sonido particular, brillante, que ya se había hecho notar, años atrás, con orquestas como ‘Fruko y sus tesos’, con un estilo desenfadado, mucho ingenio y una interesante agresividad a la hora de atacar el ritmo y la melodía.

Rondón coincide con otros especialistas en que Jairo Varela abrió de manera profesional la internacionalización de la sala colombiana desde el álbum ‘Al pasito’, con el que debutó el Grupo Niche.

“Es un canto a la negritud, lo que le da una razón de ser a la banda. Una forma de pasar la raya cuando otras orquestas hacían música sosa y blanquita”, dijo Rondón, refiriéndose a ese estilo natural que Varela le imprimió a su música, inyectándole mucho de su legado africano que, si bien ya tenía la salsa, lo llenó de otros matices muy chocoanos. No era gratuito que la primera formación del Grupo Niche fuera completamente compuesta por chocoanos radicados en Bogotá.

Se trató de una primera etapa en la que lo social venía fuerte y logró muy buenos resultados en el exterior, pues Rubén Blades y Curet Alonso ya lo venían desarrollando desde años atrás.

“Pero no se quedó allí. Varela tuvo la genialidad de siempre estar a la vanguardia, de ir transformándose sin dejar de ser el Grupo Niche, acomodarse al panorama musical de cada momento y a los inevitables cambios dentro de su orquesta”, continuó Rendón.

Cuenta la historia que para la Feria de Cali de 1987, la mayoría de los miembros de la agrupación renunciaron al no obtener un aumento de sueldo. Varela no solo logró rearmar la orquesta para esa feria, sino que demostró lo equivocados que estaban los que pronosticaban el final de Niche.

Para que no quedaran dudas al respecto, a inicios de 1988 lanzaría su larga duración ‘Tapando el hueco’, uno de los memorables de la orquesta, donde incluía canciones que más adelante se convertirían en clásicos, como ‘Nuestro sueño’, ‘Cómo podré disimular’, ‘Las mujeres están de moda’ y un tema que le eriza la piel a todo vallecaucano: ‘Mi Valle del Cauca’. Ahí, Jairo Valera y su grupo dejan de ser la orquesta de moda en la salsa para empezar a escribir una leyenda llamada Grupo Niche.

Para Rendón, “fue la muestra de su leve pero importante giro en el tono de su repertorio, hacia el canto amoroso, siempre entre la picardía y la sencillez, que mantuvo hasta finales de los noventa, para empezar a explorar con mayor intensidad en ritmos más autóctonos, en especial del Pacífico”.

“NICHES POR SIEMPRE”

Si bien el Grupo Niche continuará, a lo largo de los 34 años de esta agrupación fueron varias las voces que hicieron parte de su gloriosa historia, y que más allá de haber hecho parte de otras orquestas o desarrollado una carrera como solistas, todos coinciden en que serán “Niches por siempre”, llevando y cultivando el legado de Jairo Varela.

Alexis Lozano hizo parte de los primeros años del Grupo Niche, con quien trabajó hasta 1983, tras cuatro producciones discográficas y un buen número de éxitos, con el fin de crear su propia agrupación, Guayacán Orquesta, con la cual también escribió una de las páginas ilustres de la historia de la música colombiana.

A inicios de la década de los noventa, la fama nacional e internacional de las dos bandas era casi igual de grande, por lo que comenzó una disputa, algo absurda, sobre cuál era la mejor, intentando crear división dentro del público salsero, lo cual terminaría perjudicando a las dos agrupaciones.

Con el tiempo, las heridas sanaron. Varela y Lozano volvieron a hacer los amigos de siempre, por lo que Alexis no oculta su dolor tras la partida de Jairo, aunque siempre busca ver las cosas por el lado más positivo.

“Hay fiesta en el cielo porque llegó Varela. Descanse en paz, mi amigo y maestro de toda la vida”, comentó Lozano.

UNA VOZ ROMÁNTICA

Al final de 1989, Tito Gómez, su cantante estrella, anunció el retiro de la agrupación. Todos los medios especializados encendieron alertas, preocupados por el futuro incierto de la agrupación.

Varela les apostó a dos jóvenes talentos, casi desconocidos en el panorama musical, entre ellos, el joven bogotano Carlos Alberto Cardona, más conocido como Charlie Cardona. Las discusiones y debates se mantuvieron hasta que el Grupo Niche lanzó ‘Cielo de tambores’, el primero de Charlie en esta agrupación, con el que quedó claro que el talento de Varela no solo estaba en su música, sino en descubrir y proyectar el talento de otros artistas.

“La experiencia fue única, no solo en la parte artística que realmente fue enriquecedora, sino en una forma de trabajo y una disciplina que por esa época no era común dentro de los músicos. Cuando no teníamos presentaciones, teníamos horario de oficina, entrando a las ocho de la mañana para coreografías y después ensayar con la orquesta”, comentó Charlie Cardona, que en los últimos años había vuelvo a la orquesta como invitado especial, lo que fue del agrado de sus miles de fanáticos.

Si bien en los últimos años Cardona ha realizado salsa con mensaje tributo a Dios, considera que sigue fiel a las enseñanzas de Varela: “Además de disciplina, constancia y pasión por lo que se hace, lo importante es trabajar a diario por la música, pulir el talento que Dios nos dio, porque eso fue lo que él (Varela) hizo, día a día lucho por mejorar el don con el que fue bendecido”.

DOS CON MUCHO SON

A principios del nuevo milenio, Javier Vásquez y Willy García, la delantera vocal del Grupo Niche, deciden no renovar su contrato con la orquesta, y juntos conformaron Son de Cali, que protagonizó la salsa colombiana durante nueve años. Sin dejar el lado romántico, crearon un estilo más alegre y dinámico en sus canciones.

El sabor de la conga, las trompetas y el timbal, la particularidad de su golpe y bailar fueron las claves de esta orquesta que, sin duda, contó con el impulso de su historia dentro del Grupo Niche, pues Javier Vásquez duró doce años como vocalista de esta agrupación, siendo el cantante con más larga trayectoria en ella.

Junto a él, Willy García, otro de los grandes descubrimientos de Jairo Varela, que llegó con la misión de reemplazar a Charlie Cardona en la agrupación, haciéndolo de la mejor manera, con un estilo romántico pero muy propio.

“Era difícil por la historia de la agrupación, pero el maestro Varela me dio toda la confianza que necesitaba para asumir una responsabilidad de esta magnitud. Él tenía toda la fe puesta en mí, lo que facilitó mucho las cosas”, comentó Willy García, visiblemente conmocionado por el fallecimiento de Varela.

En 2011, Son de Cali llegó a su final, para darle paso a la carrera como solistas de dos artistas que con orgullo se siguen sintiendo “Niches”, pues ni el público lo permite ni ellos quieren dejar de interpretar las canciones con las cuales escribieron historia dentro de la agrupación.

DE LA PERCUSIÓN AL CANTO

Jimmy Saa es considerado uno de los mejores percusionistas de la salsa en Colombia, con una larga trayectoria en los años noventa que, al final de esa década, lo llevó a integrar al Grupo Niche. Allí permaneció por tres años, en un aprendizaje que le sirvió para lanzarse como cantante solista.

“Es muy difícil hablar en un momento tan doloroso. La pérdida no fue solo para la salsa colombiana, sino para la música como arte universal. Como expercusionista del Grupo Niche es complicado aceptar esta partida después de crecer de la mano de un gran artista, músico y maestro de la vida, con el que compartí derrotas, triunfos, llantos y alegrías, y de quien aprendí esta frase que siempre me acompaña: ‘Es de hombres cuando fallas, la verdad buscas sin mañas, no manches a otros con patrañas, que te dañas’”.

Sus trabajos, llenos de alegría, cuentan con un ingrediente que Varela imprimió desde el principio a su salsa, que era la percusión del Pacífico, que si bien tiene sus raíces africanas, cuenta con su propio estilo y sabor.

Publicado por: COLPRENSA

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