Martes 19 de Julio de 2016 - 06:43 PM

‘La televisión colombiana está en crisis’

Este polifacético actor santandereano se declara más veleño que el bocadillo y ve con preocupación la televisión nacional y la falta de buenos actores. Actualmente Toto trabaja en la sexta versión del Festival de Cine Verde de Barichara.
Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL
‘La televisión colombiana está en crisis’
(Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)

“Más veleño que el bocadillo en hoja de bijao”, así se declara Ariosto Vega Fontecha, más conocido como Toto por los colombianos. Su nombre real es el de un italiano, dramaturgo y actor, pero a él no se lo pusieron sus padres porque supieran desde el vientre a lo que se dedicaría su hijo, sino porque así se llamaba un amigo de infancia de su papá.

Tanto él como toda su familia son de Vélez, Santander, en donde como él lo dice, el bocadillo y la música son las constante de esta tierra. A su madre, Mercedes, la describe como todas las santandereanas: una matrona, y a su padre, Antonio, lo califica como un santo al que admira profundamente. Es el hijo del medio, tiene dos hermanas mayores y dos hermanos menores.

Se considera políticamente incorrecto para decir muchas cosas y no cree en la fama sino en la popularidad, la cual mantiene muy debajo de su talón y lucha como todos los de su gremio por la estabilidad laboral y contra el bajo nivel al que han caído las producciones nacionales de televisión.
A Vélez vuelve cada vez que puede, aunque es un enamorado de Barichara, municipio que considera un paraíso terrenal y en donde realiza su festival de cine verde, Festiver, que el próximo 21 al 26 de septiembre desarrollará su sexta versión.

Lleva 16 años con su pareja, Nórida Rodríguez, también actriz. Cada uno tiene un hijo de relaciones anteriores, que curiosamente están también metidos en la industria del cine. “Los hijos no son lo que uno dice sino lo que uno hace”. Su plan favorito cuando descansa, es ir a un lugar natural con su familia o estar en piyama en su cama.

Peguntas y respuestas

¿Cuáles fueron las primeras actuaciones que hizo?

Las primeras como siempre uno inicia en el colegio, pero luego a nivel del pueblo se hacían unas novenas en donde realizaban obras de teatro. Y mi madre y hermanas desde que tienen uso de memoria, dicen que yo estuve trasteando la sala de mi casa para convertirla en escenografía.
Hice mucho teatro. Cuando terminé el bachillerato no tuve una duda respecto a qué iba a estudiar… Y me vine a Bogotá, a la Candelaria hacia el 88 a estudiar teatro…

¿Su familia siempre lo apoyó?

Sí, porque como en Vélez siempre se vive un ambiente cultural muy fuerte… y para ese entonces hubo el impulso del maestro Henry Bohórquez, que quiero mucho y me sigue acompañando, ahora en el festival de Barichara. Ese maestro dio el empujón final para que mis papás se decidieran y pensaran qué otra cosa iba a hacer diferente a estudiar teatro. Y en mi casa siempre dijeron sí. No hubo ningún rollo… Yo me vine decidido a ser actor y a muchos les parecía una locura en esa época…

¿Y qué tan difícil fue cumplir ese sueño?

Era muy difícil, porque había muy pocos actores y el círculo era muy cerrado. Cuando yo llegué a estudiar y trabajar a Bogotá era absolutamente cerrado, y tenía otro ingrediente, todos los que actuaban eran hijos, primos, familiares de alguien. Un círculo con pocas oportunidades para un muchacho de provincia que llegaba literalmente con bocadillos debajo del brazo. Una de las cosas que me siento orgulloso es que todo lo hice a puro pulso, sin favores, solo haciendo lo que mi papá dice, que el único santo que hace milagros es San Trabajo…

¿Qué tan difícil fue despegarse de la provincia y llegar a la capital?

Pues no deja de ser fuerte cuando uno es feliz en algún lugar. El paraíso queda donde queda la infancia, cuando ha sido feliz y la mía fue absolutamente feliz…  todo el tiempo estuve entre ríos y potreros, donde uno quiere a la gente.
Seguramente tengo mil defectos pero una cualidad es la persistencia. No me cansó y cuando lo hago y me meto una idea en la cabeza trabajo por ello. Soy un tipo muy optimista, tanto como un soñador. Y claro, seguramente viví muchos momentos de soledad que eran difíciles y entendía que si ellos no se cansaban de cerrarme la puerta, yo no me cansaría de golpearla hasta que pudieran ver mi trabajo.

¿Cuál fue ese primer trabajo, esa primera oportunidad?

Yo estaba haciendo teatro y alguien me vio e invitaron a un casting y fui y quedé y comencé a trabajar la tiempo en televisión y teatro. Al comienzo hacer teatro era muy difícil, pagaban muy poco…
Claro, un actor acostumbrado a ganar algo mínimo por teatro, pues en televisión pude ganar más dinero y pude decirles a mis papás ya soy independiente, no tienen que ver más por mí. Seguí trabajando, nunca paré. Hubo un momento en el que hacía tres obras de teatro, al tiempo televisión, luego comencé a estudiar otras cosas para complementar y eso hace que hoy, en esas pausas que tenemos los actores, que si no hay televisión o teatro, el trabajo que siempre tengo es que yo hago coaching en comunicación efectiva con técnicas actorales.

¿De qué se trata?

Es un trabajo que hago desde hace más de 15 años. Yo entreno a ejecutivos, políticos, muchos de Santander… de distintas partes del país sobre temas de comunicación con técnicas actorales y para eso estudié programación neurolingüística, puesta en escena y soy coach. Esto ha sido un tema constante… hago conferencias. Siempre la dinámica con todo lo que tiene que ver con comunicación.

Bueno, y de sus personajes, ¿cuál o cuáles son los que más recuerda?

...Uno siempre se enamora de los personajes o que le dan siempre relevancia y la gente recuerda o también los que le han causado demasiadas dificultades. Por ejemplo para mí fue muy importante un personaje de una serie que se llamó ‘Me llaman Lolita’, donde hacía a Osquítar, un personaje que tenía discapacidad cognitiva. Para mí fue importante, porque era de mucho cuidado y yo no quería ni que la gente sintiera lástima ni que lo tomara como un personaje del que burlarse…
otro personaje que me gustó mucho, por el reto, fue el de Escobar en el Patrón de mal, porque debía hacer a Santorini, un político colombiano, Santofimio, y es un personaje que está vivo y tiene un referente importante y cosas por investigar...

Y si le dan a escoger entre actuar en cine, televisión o teatro ¿cuál escoge?

Me quedo con los tres, porque creo que hay buenos y malos actores en teatro, cine y televisión… un buen actor es capaz de entender para qué medio está trabajando… lo que cambian son los lenguajes y espacios…

¿Qué tantos momentos difíciles ha atravesado usted en este mundo de la actuación?

... Cuando dicen corte, soy el mismo que llegó con una caja de bocadillos debajo del brazo. Me voy para mi casa y tengo dificultades como cualquier ser humano que no tienen que ver con el oficio, sino como está estructurado como persona. Las dificultades que he tenido que pasar son las que da el oficio: la falta de continuidad que da inestabilidad laboral; la competencia desleal, que no permite que compitas con actores preparados…la vida misma, la de sobrevivir, conseguir trabajo… Por lo demás, yo no creo que en Colombia haya gente famosa, sino popular… lo demás me parece que es show de la gente que no tiene talento que mostrar y se dedica a hacer espectáculos públicos…
Pero hay grandes actores que son famosos y excelentes en lo que hacen y caen en problemas como las drogas y el alcohol.
Pero no tienen nada que ver con que sean actores, sino que hay inestabilidades personales…

¿Cómo califica el momento actual de le televisión colombiana?

Creo que está en una crisis terrible, porque primero no están contratando a los que sean mejores sino más baratos. A la gente no le están dando cosas de calidad. De vez en cuando hacen uno que otro proyecto como es…

¿Qué extraña de Santander?

Me gusta la gente en Santander en general. Me gusta que es cariñosa pero recia; competitiva pero emprendedora y me gusta que son muy trabajadores y obstinados.

Comida favorita
Me gustan varias cosas. De Santander sin duda el piquete veleño: hay que hacerlo en bijao, lleva arracacha morada, carne, pollo, papa, huevos, chorizos cocinados en guarapo, miel. Es un fiambre grandísimo. Y la pepitoria y el ajiaco santafereño.

¿Cómo va la sexta edición del festival de cine verde, Festiver?

Ya se viene, va del 21 al 25 de septiembre… no se trata solo de proyectar películas al aire libre, sino que además nosotros creemos en los procesos.... Hacemos el festival y damos talleres gratuitos de cinematografía, cine y de esa gente ya hay algunos que han mandado trabajos. Y con los premios que hemos dado, ya hay una película que se terminó gracias al festival que se llama ‘La Guabina y la Jaula’ que es un cortometraje. Lo que seguimos es estimulando y ayudando a que la gente haga película en Santander y Colombia y que toquen el tema ambiental…

Su película favorita

Hay muchas, de clásicos Cinema paraíso; Amelie, Secreto de tus ojos y colombiana La Estrategia del Caracol y el abrazo de la serpiente…

La película que nunca volvería a ver

Las de Steven Seagal que siempre está con la chaqueta de cuero y una cola de caballo y parece que estuviera haciendo la misma película...

La novela colombiana que más recuerda
Me gustó mucho La casa de las dos palmas…

Y cuáles producciones colombianas le parecen nefastas
Amor en el mercado, en la que participé y me parece muy mala… y de telenovelas ha habido últimamente unas muy malas que ni siquiera me sé el nombre.

Qué actor o actriz admira
Julián Román y Andrés Parra. De los mayores  siempre le tuve cariño y respeto a Frank Ramírez.

Qué actores le parecen muy malos
Los que salen de los ‘realities’ y no son actores…

Qué proyectos futuros
Me interesa actuar en el cine… y mucho en Santander. Y te lo voy a confesar, estoy invitando a muchos directores a rodar en Santander.

¿O sea que se acercan rodajes en Santander?

Se van a rodar. Después te contaré la chiva. De hecho a mí me propusieron un personaje…

 

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