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Lunes 12 de diciembre de 2016 - 12:01 AM

Fortalezca el espíritu navideño en familia

Sin importar los regalos, las cosas materiales o incluso la misma cena, recuerde que el objetivo es socializar con la familia y vivir unas fiestas donde se siembren cultura, valores y tradición.

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Publicado por: JHOAN CALDERÓN BAYONA LEDY ANGARITA ROSO

La Navidad es una de las épocas más especiales del año y es ideal para compartirla con gente especial, particularmente la familia. Esta tradición es para pasar el tiempo con los más cercanos, aprovechar para hacer visitas y transmitir la importancia de dar y recibir sentimientos, ser solidarios, alimentar el espíritu y, por qué no, ofrecer un detalle a los más queridos.

Los expertos recomiendan que es una temporada donde los padres deben compartir con sus hijos los valores y disfrutar con alegría y espiritualidad el verdadero significado de la Navidad, una época que ha tenido permanencia a través de los siglos: la comida, los adornos, los acontecimientos y símbolos comunes entre los suyos que tienen las fiestas.

La repetición de escenas como los adornos, las luces, las velas, la misma cena y los obsequios, forman parte de la atmósfera navideña y adquieren más importancia cuando se accede a la paternidad, donde cada familia la organiza a su manera y atribuye sus propios valores.

Cuando se le pregunta a la gente qué es lo que más valora de la Navidad, siempre sobresale el hecho de estar juntos en familia.

Es una fiesta anual para estar juntos por excelencia, cuyos polos principales son los niños, los nietos y los abuelos.

Los psicólogos y expertos en familia señalan que es una oportunidad perfecta para que los niños esfuercen su identidad, estima y el valor por sí mismos y por los suyos. A su vez, es un espacio donde los adultos pueden demostrar no solo con lo material sino con afectos qué tan importantes son sus hijos para ellos.

¿Por qué esta fecha debe vivirse en familia?

Bueno, es una oportunidad donde entendemos que no estamos solos. Que el amor entre los nuestros sigue vigente a través de los años y que con esfuerzo siempre se logra tener un rato para expresar lo que sentimos hacia el otro: hacia nuestros padres, hermanos, sobrinos y particularmente, nuestros hijos. A su vez, qué bueno es que no se pierda la tradición. Estar a la expectativa de los buñuelos, la natilla, la cena, admirar el pesebre del otro, sorprenderse con el tamaño de la estrella en el árbol. Son cosas que hacen que este tipo de festividades sea literalmente una alegría para todos.

¿Qué no se puede dejar pasar en estas fechas?

Indiscutiblemente expresar nuestros sentimientos. Decirle al otro lo que lo queremos con un abrazo, un buen deseo y una palabra de ánimo. A los más pequeños, decirles que se sientan queridos, admirados y valorados.

La Navidad, por su tradición, tiene un aporte significativo en el crecimiento de los niños, ya que para ellos es emocionante la llegada de estas fechas, especialmente porque es una época llena de sentimientos. Tampoco se puede dejar pasar por alto acompañar a los mayores de la casa, atenderlos y sorprenderlos. Es una tarea de generaciones y cada quien en su momento ocupa un rol importante en la celebración navideña.

¿Se fortalecen los valores en estos tiempos?

En su totalidad, particularmente los del amor, la seguridad, la unión y la solidaridad. Por ejemplo, un detalle o regalo debe venir con valores afectivos, siempre basados en dar y compartir con los otros. Es un buen momento para socializar, sobre todo en los niños porque los hace crecer más seguros y con afecto.

Estas fiestas nunca se olvidan, y una vez más lo digo, hace que los pequeños crezcan en una atmósfera amorosa bajo el ejemplo de los más grandes. Con los años, seguramente serán ellos los encargados de transmitir lo mismo a los demás.

¿Es un tiempo que nos afecta a todos? ¿Grandes y chicos?

Particularmente a los chicos. Si nos encontramos con un adulto que sea apático a las festividades, seguramente no tuvo unas navidades muy buenas en su pasado. Pero es seguro que por más apáticos que sean siempre se pueden sensibilizar y contagiarse del optimismo que tienen los niños por esta época.

Alejandra Álvarez

Psicóloga

“Todos los núcleos familiares, sin importar su cultura o tradiciones, se pueden establecer alrededor de estos rituales que con los años y siglos han generado identidad y pertenencia en el ser humano”, comienza diciendo la profesional en psicología, quien recomienda vivir las fiestas en el núcleo familiar porque particularmente, según la fuente, la alegría verdadera no requiere de grandes montajes. Basta con momentos tranquilos con grata compañía. Si a eso le sumamos amor, humos y optimismo, facilitarán la expansión del espíritu navideño. “Aproveche diciembre para vivir en familia, de un descanso al cuerpo, traiga paz a su corazón y al de otros. No olvide que el pilar de todos es su sangre y cuando se está juntos a seres queridos la alegría es verdadera”. Alejandra Álvarez también recomienda dejar de un lado el estrés y los malos ratos. No hay que complicarse si las galletas se quemaron o el regalo no llegó. Tampoco si la cena se ha convertido en un pequeño compartir. Fortalecer los vínculos prima en Navidad y no se puede pasar por alto.

Publicado por: JHOAN CALDERÓN BAYONA LEDY ANGARITA ROSO

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