Bucaramanga
Sábado 10 de septiembre de 2011 - 08:45 PM

Feria Bonita y con mucho “brío”

Bucaramanga estuvo ayer “al trote”. De hecho, quince mil personas, aproximadamente, se ubicaron a lado y lado de la Carrera 27 y de la Calle 56, para observar el paso de los mil 900 equinos que hicieron parte de la Cabalgata de la Feria Bonita 2011.

(Foto: Fotos: Cesar Flórez y Javier Gutiérrez / VANGUARDIA LIBERAL)
(Foto: Fotos: Cesar Flórez y Javier Gutiérrez / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

Los caballos de paso fino, los del andar ‘repulido y timbrado’, montados por diestros jinetes y lindas ‘amazonas’, galoparon por las citadas calles.
Se trató de un desfile equino que, a decir verdad, tuvo la suficiente casta como para robarse los aplausos de quienes se detuvieron a admirar  a los ejemplares.
La caravana de los llamados ‘pura sangre” le dio el suficiente “brío” a la Feria de Bucaramanga. Y al ritmo de la rumba, de los llamados corridos prohibidos, de las rancheras, de las ‘polas’ y de los vallenatos muchos se encargaron de amenizar el trayecto.
La partida comenzó en los alrededores del Estadio “Alfonso López”, a las 2:30 p.m., media hora más tarde de lo programado.
En la medida que los jinetes avanzaban  por la carrera 27, los espectadores se quedaban rumbeando con los equipos de sus carros a todo volumen; mientras que andenes, puentes peatonales y separadores fueron utilizados como “palcos” para ver la cabalgata.
Pese a que los tarros de espumas estaban prohibidos, no faltaron los vendedores ambulantes, quienes quisieron “hacer su agosto” en pleno mes de septiembre.
 Otros que quisieron “robarles el show” a los equinos fueron los candidatos a los cargos de elección popular, pues las avanzadas de las diferentes campañas políticas también se le midieron “al galope”.
Y aunque la jornada, de por sí fue imponente, dada la calidad de los ejemplares, no sobra decir que la falta de una señalización visible generó un poco de caos.
Sin embargo, se debe admitir que la gente disfrutó la cabalgata. El certamen terminó casi a las 10 de la noche, en La Ciudadela.
Al caer la noche, los jinetes, cansados y sudados, se bajaron de sus caballos. Muchos estaban ebrios; algunos protagonizaron uno que otro escándalo en la vía pública. Por fortuna, las autoridades estuvieron prestas a poner orden.

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Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

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