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¿Dónde quedó la bonanza? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-14 16:15:22

¿Dónde quedó la bonanza?

¿Dónde quedó la bonanza?

En Estados Unidos el erario estuvo en capacidad de desembolsar U.S.$700.000 millones para salvar al sistema financiero y sin embargo tales fondos nunca aparecieron para solucionar la problemática de 900.000 millones de personas que padecen de hambre en el mundo.

Sin necesidad de mirar hacia otras partes, cuando nuestro país se encontraba en épocas de bonanza se estimuló la confianza inversionista, los empresarios se beneficiaron de todo tipo de estímulos tributarios y el sector financiero vio como sus arcas desbordaban el dinero acumulado, todo en aras de un supuesto bienestar que habría de alcanzar para la sociedad entera; paradójicamente, los índices de desempleo siempre se mantuvieron altos y la inequidad no cedió significativamente. Ahora cuando las “vacas gordas” han dejado de pastar en las praderas nacionales se viene la destorcida, el desempleo se dispara y las condiciones adversas intensifican sus consecuencias en los sectores más débiles de la población.

Las cifras del DANE sobre desempleo corroboran nuestra aseveración. En Agosto de 2007, cuando el optimismo campeaba en nuestra economía, el índice de desempleo aún era alto (10,72), luego se redujo por la actividad navideña (9,89) y a la fecha muestra una alarmante tendencia alcista, ubicándose en 11,2; lo que equivale a decir que en el último año se perdieron 149.000 plazas de trabajo y otras tantas familias seguramente se encuentran ante la difícil circunstancia de no contar con un mínimo de ingresos para satisfacer sus necesidades básicas. La situación pretende explicarse con frías estadísticas que poco o nada dicen para los damnificados: el crecimiento del PIB pasó de 8,2 en el primer semestre de 2007 a 4,1 en el mismo período del 2008.

Ante este panorama no debe extrañar la agitación laboral que se ha producido en algunos sectores de la vida nacional. En el caso de los corteros del Valle del Cauca se ha denunciado el efecto perverso de las Cooperativas de Trabajo Asociado, las cuales, como cualquiera de las otras modalidades empleadas por las empresas de trabajo temporal, escamotean gran parte de la remuneración de los trabajadores; situación que resulta especialmente incomprensible cuando se trata de los cañicultores quienes han sido grandes beneficiarios del auge de los biocombustibles.

Consideraciones similares habría que hacer en lo relativo a los camioneros y al resto de la fuerza laboral que se dispone a las próximas negociaciones sobre incremento del salario mínimo. En todos ellos existe un denominador común consistente en el empecinamiento de los empleadores por mantener condiciones poco satisfactorias para sus empleados, so pretexto de mantener altos niveles de productividad.

Si bien no estamos de acuerdo con las vías de hecho, ni con los traumatismos originados por los paros, resulta inaceptable que las bonanzas no alcancen para los más necesitados.

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