El equipo de desarrollo de Ubuntu está decidido a conquistar nuevos usuarios mientras mejora la experiencia de quienes llevan más tiempo utilizando su sistema operativo.

Publicado por: JUAN MARTÍNEZ MARTÍNEZ
La nueva versión del OS, disponible desde esta semana en Ubuntu.com, tiene unas prestaciones que hacen más fácil que nunca aprovechar sus características especiales, y otras que lo ponen a la par con la competencia, en todos los aspectos menos en el precio, donde Ubuntu tiene una ventaja considerable.
Aplicaciones en lugar de ventanas
El sistema se llama Launcher y marca un cambio radical para la barra de tareas de Ubuntu, agrupando las ventanas abiertas por la aplicación a la que pertenecen. Sus íconos cuadrados pueden moverse, o anclarse para volver a abrir una aplicación fácilmente después de cerrarla.
Para complementar esta nueva barra está Dash, un menú que se despliega al hacer clic en el ícono de Ubuntu en la parte superior izquierda de la pantalla. Dash permite hacer búsquedas entre todas las aplicaciones y documentos almacenados, e incluso entre cuentas de correo.
La nueva versión de Ubuntu, igual que las anteriores, presenta 4 'escritorios' o 'áreas de trabajo' de forma simultánea; una de ellas puede destinarse, por ejemplo, al correo electrónico y los clientes de mensajería, y otra a los programas relacionados con un trabajo o proyecto; en casos como este los universos de la procrastinación y la productividad coexisten en Ubuntu, pero los usuarios no se ven obligados a estar en ambos al mismo tiempo.
Lo mismo, más rápido
El nuevo look de Ubuntu despertó preocupación entre varios de sus usuarios antiguos y algunos de los que piensan darle una primera oportunidad al OS, porque utiliza muchos más recursos que las interfaces anteriores. Aunque los desarrolladores del sistema operativo advirtieron que elegir la interface clásica seguirá siendo una opción para todos sus usuarios.
Quienes instalen la versión 11.04 en máquinas con recursos limitados, por su parte, se verán obligados a utilizar el entorno clásico.
Por lo demás, la promesa de Ubuntu 11.04 es la misma de las últimas versiones: hacer cualquier cosa que puedan hacer los sistemas operativos con mayor cuota de mercado, pero mucho más rápido. Y con el conveniente añadido de que no hay que pagar dinero por una copia legal de él.
Los desarrolladores del sistema, sin embargo, parecen empeñados en aumentar algo más que su velocidad relativa respecto a la competencia.
Con cada lanzamiento, Ubuntu se convierte en un OS más y más amistoso para sus usuarios, y en una tentación para quienes están dispuestos a probar nuevas alternativas. Lo anterior, por supuesto, sin que deje de ser una distribución de Linux que puede ser adaptada y personalizada hasta los más minúsculos detalles.
Centralización de contenido
La nueva versión de Ubuntu se instala con dos navegadores de Internet, dos reproductores de música y varios programas de mensajería y redes sociales. Y por supuesto: el servicio de almacenamiento en la nube Ubuntu One, que además de guardar hasta 2 Gigabytes de archivos, o más si se paga por espacio extra, permite sincronizar y reproducir música en el iPhone y en teléfonos con Android.
En cuanto a la reproducción dentro del sistema operativo mismo, Ubuntu agregó al control de volumen del sistema botones para adelantar y retroceder canciones, que funcionan independientemente de cuál reproductor se utilice.
En el área productiva el OS viene con la suite de trabajo LibreOffice, una divergencia de OpenOffice que no pertenece a Oracle, y que ha continuado su evolución por aparte.
Y para organizarlo todo el sistema tiene la versión más reciente del Software Centre, la versión de Ubuntu de una tienda en-línea de programas, aplicaciones y juegos organizados por categorías, y que permite instalar o remover programas del ordenador con un par de clics.
Algunos datos robados a Sony estaban encriptados
Desafortunadamente para la multinacional, no toda la información de los usuarios de su plataforma de juegos e-línea, la PlayStation Network, estaba cifrada; el director de comunicaciones corporativas de la empresa Patrick Seybold anunció que "toda la base de datos crediticia estaba encriptada", pero agregó que "la base de datos de información personal no estaba encriptada, aunque se encontraba tras un sistema de seguridad muy sofisticado, por supuesto".
Los datos personales de los millones de usuarios de la plataforma que fueron robados confirman que la complejidad de ese sistema de seguridad no bastó para detener a un grupo de atacantes que aprovecharon una o varias de sus fallas para burlarlo.
La diferencia entre un escenario y otro es crítica: si los datos robados estuvieran cifrados, los usurpadores tendrían que invertir una enorme cantidad de recursos y tiempo para revertir el proceso y obtener nombres, correos electrónicos y direcciones. Sony, sin embargo, almacenaba estos datos en formato corriente.
En cuanto a los números de tarjeta de crédito de los usuarios de la PlayStation Network, Sony afirma que no ha encontrado evidencia de que hubiera sido robada.
Pero la evidencia podría estar siendo encontrada por otras fuentes antes que por los ingenieros de Sony; esta semana la publicación Ars Technica reportó que un número "alarmante" de sus lectores ha notificado, a través de correos, comentarios o Twitter, que sus tarjetas han sido usadas para realizar toda clase de transacciones, generalmente en países distintos al suyo.
Mientras Sony hace una declaración definitiva sobre la posible filtración de la información crediticia, quienes hayan utilizado su tarjeta en la plataforma de juegos de la empresa harían bien en vigilar sus cuentas de cerca.














