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24 horas, piel a piel | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-04-26 05:00:00

24 horas, piel a piel

Es cuatro de marzo de 2009 y Dorila Orduz Rodríguez se encuentra en Málaga, Santander, en la casa de sus hermanos. Sabe con certeza que su vida empezó a cambiar meses atrás, cuando supo que estaba embarazada.
24 horas, piel a piel

Siente algunos dolores pero no conoce de medicina, aunque con la intuición de una futura madre primeriza, sabe que algo no está bien.

Sale ‘disparada’ para el hospital del municipio, donde le recomiendan dirigirse a la capital: Bucaramanga.

Es importante que la vea un especialista, “su embarazo es de alto riesgo”. Ella se pregunta:

- ¿Será por la edad?
Dorila tiene 38 años.
Bueno… lo que sí supo fue tomar las maletas para subir a un bus que la trajera a la ciudad.
Luego de ocho horas de viaje, Dorila se dirige a la casa de una amiga que vive en Girón.
Sin dormir muy bien, muy temprano llega al Hospital Universitario de Santander, HUS, y cuando menos lo imagina, está en el quirófano.

- La cesárea empezará…
Nace el 5 de marzo de 2009, Juliana Valentina Rabelo Orduz, a las 30 semanas de gestación; mide 32 centímetros y pesa 1.500 gramos, lo que indica que es una bebé prematura que debe ser hospitalizada para salvarle la vida, pues sus pulmones y muchas otras partes de su cuerpo aún no están desarrolladas por completo. Una incubadora se convertirá durante 25 días en su refugio.

A Rosmira le sucede algo parecido. Casi todos los días del embarazo acude al Hospital del Norte, al que se dirige en bus, en un recorrido de 40 minutos, desde su casa ubicada en el municipio de Rionegro, Santander.
La tensión está alterada, sube y baja sin control, se le hinchan los pies y las manos. Los médicos la inyectan por la preclampsia: complicación del embarazo asociada con el aumento de la tensión arterial.
Las horas pasan lentas y el día menos esperado, Rosmira no regresa a su casa, ha sangrado un poco. Con afán llega de nuevo al Hospital del Norte y como otro caso especial, es trasladada al HUS.

- Anestesia por favor…
Es 31 de enero de 2009 y la joven de 28 años es madre de un bebé que logra ver por unos segundos. Él, a quien llama Brayan Estiven Padilla Rubiano es hospitalizado un mes y 23 días. Las condiciones en las que nace, como su peso de 1.100 gramos, su medida de 34 centímetros y su tiempo de gestación de 31 semanas, también le auguran estar conectado a una máquina que le suministra oxígeno.

La adolescente de 19 años, Tatiana Rodriguez Suárez, vive una experiencia similar. Mientras termina el último grado en un colegio de Bucaramanga, gana un poco de peso y crece su parte inferior, entre el pecho y la cadera.
Ya en su casa, un martes temprano en la mañana, siente movimientos en su vientre; cree que el bebé se acomoda, pero los dolores, como contracciones, no paran.

Decide ir a la Clínica Bucaramanga para ser atendida, pero le manifiestan que no hay cupo; en el menor tiempo posible llega al Hospital Universitario y lo que se pronosticó como un parto natural, termina en cesárea.
Tomás Alejandro Rojas Rodríguez nace a las 32 semanas de gestación, debido a la infección urinaria que afectó a su madre y al bebé. Con 2.460 gramos de peso y 45 centímetros se convierte en el tercer niño prematuro que permanecerá por 20 días en una incubadora. “Nació un seis de marzo a las 5:30 de la tarde”, recuerda Tatiana.

Ahora comienza una nueva vida para estos tres bebés y sus familias.
Zeyda Ayala, jefe enfermera; Adriana Peñalosa, sicóloga y Cecilia Sandoval Gómez, médico pediatra y neonatóloga del Hospital Universitario de Santander, les hablan a las madres del Programa Canguro con un cuento.

La cría de mamá canguro con tan solo tres centímetros de longitud al nacer, se arrastra hasta la bolsa materna de su madre para empezar su proceso de crecimiento y desarrollo por varios años.
¿Qué pasaría si el bebé prematuro de un humano se resguarda al igual que los marsupiales?

31 de marzo y empieza la ‘cangureada’

Juliana, Tomás y Brayan entran en una faja que tiene puesta cada una de sus progenitoras. Allí adentro en posición vertical, los prematuros que caben en una palma de la mano, sienten los latidos del corazón de su madre, que son su mejor música.

Además, su aroma y su calor forman el mejor abrigo. Sus pieles están juntas, los pechos no se separan. Deben permanecer 24 horas, piel a piel. Eso es lo más cercano a estar en el útero.

 “Deben poner a los niños un gorrito, medias, pañal y una camiseta destapada adelante”, les indica Zeyda.
Entre los miembros de la familia deciden turnarse para cargar al bebé. Como lo hace Juan Sebastián Rojas Vargas, padre adolescente de Tomás, quien apoya a Tatiana en sus momentos de cansancio.

Rosmira recuerda con agrado: “Hoy está cumpliendo dos meses de vida mi Brayan, me siento feliz de poderlo besar y abrazar”. Además, cumple cinco días fuera de la incubadora y ya alcanzó los 1.810 gramos de peso.
Como primer logro los prematuros regulan su temperatura y a velocidad récord, como un milagro, suben de 10 a 20 gramos por día.

6 de abril: Suben de peso

Llega otro día de revisar a los prematuros y mientras amamanta a Juliana, Dorila le confiesa a Adriana que tiene muchos temores. “Tengo tanto miedo porque estoy sola con mi hija”.

“Estimulamos mucho a todas las mamás para que vean y sientan lo cambios que tienen sus hijos cuando son cargados como canguros”, manifiesta Adriana.
“Dorila, trae a Juliana para pesarla”, le dice Zeyda.

Sobre la camilla desnudan a la bebé. “Ha alcanzado 1.820 gramos”.
Los prematuros que son los nacidos antes de las 37 semanas de gestación y con un peso inferior a los 2.500 gramos, deberán salir de la faja de sus madres cuando cumplan 40 semanas en posición canguro y cumplan con el peso ideal. Juliana ya casi alcanza la meta.

El control se realiza cada semana o cada 15 días y es cubierto por la ARS y algunas EPS.

15 de abril: cumplieron la meta

De los tres bebés, el avance de Brayan es el más pausado, teniendo en cuenta que lleva más tiempo fuera del vientre. Sin embargo, en las últimas semanas es notoria su evolución, va en los 2.130 gramos.

Ante eso, Cecilia explica que además del peso, es importante verificar que no exista ninguna complicación cardiovascular, neurológica o fisiológica, entre otras.

Entonces acerca el estetoscopio al pecho de Brayan, luego a su espalda. Mira sus oídos, orejas, ojos, todo su cuerpo.
“Lo importante es detectar a tiempo cualquier anomalía, pues los prematuros están propensos más que cualquier otro niño a sufrir complicaciones”, explica Cecilia.

Rosmira se alegra del progreso de su hijo que estuvo el tiempo necesario en su pecho, ahora le resta esperar el peso ideal.  Tomás es ahora el más ‘pesado’ de los tres, obtiene 3.810 gramos, superó la meta.

19 de abril: vuelve a casa

Empieza un nuevo camino para Dorila, quien vuelve a Málaga, pero esta vez con un paquete de vida, su hija Juliana, quien tiene los ojos más abiertos en un mayor reconocimiento con su madre.

Se despide de su amiga y le agradece por todo lo que le ofreció sin condiciones. Ella viaja junto con su hermano a las diez de la mañana.

“Tuve que volver para estar con mi familia, para darle todo a mi hija, siempre he sido juiciosa, no le faltará nada”, manifiesta Dorila.  

Y a pesar que la bebé no alcanza el peso ideal aún, pues va en los 2.180 gramos, el avance en su salud fue fundamental para que pudiera marcharse.

Pero lo mejor está por venir, en 20 días cuando alcance los 2.500 gramos y cumpla las 40 semanas en posición canguro, Juliana recibirá la primera vacuna de vida; ese día será su renacer.

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