Las c√°maras secretas bajo la antigua Bucaramanga | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-31 01:18:47

Las c√°maras secretas bajo la antigua Bucaramanga

Bucaramanga ha sido excavada de cabo a rabo para instalar las redes del alcantarillado y hasta ahora no hab√≠an aparecido c√°maras o t√ļneles que confirmen el mito que habla de un poblado que se comunicaba bajo tierra.
Las c√°maras secretas bajo la antigua Bucaramanga

Sin embargo, en el antiguo colegio Nuestra Se√Īora de El Pilar, hoy conocido como Centro Cultural del Oriente, que enmarca imponente el parque Centenario, los arquitectos que han trabajado, primero en su restauraci√≥n y ahora en una intervenci√≥n dise√Īada por Jaime Higuera, han ubicado ocho c√°maras subterr√°neas en perfecto estado que abren los interrogantes sobre su uso y podr√≠an sustentar, por lo menos, una parte del mito.

Esta construcción se empezó a levantar en 1898 pero tuvo que pararse en 1900 por los efectos de la Guerra de los Mil Días y la caída del precio del café, que arruinó al Estado.

Emilio Arenas, historiador santandereano, autor de los principales libros sobre historia de la ciudad, explica que la construcción se renovó en 1908 gracias a la bonanza del tabaco, fecha que indicaría que las cámaras encontradas recientemente estarían celebrando su centenario.

¬ďFue posible gracias a las partidas que el Gobierno otorg√≥ en la √©poca a comunidades religiosas para que se hicieran cargo de la educaci√≥n de ciertos sectores sociales¬Ē, dice Arenas.

En este caso, la construcción la lideraron los Jesuitas y coincidió con   un proyecto urbanístico financiado por Reyes González, quien construyó el parque Centenario y tenía la idea de trasladar a la burguesía bumanguesa a sus alrededores.

Jaime Higuera, dise√Īador del proyecto arquitect√≥nico y director de obra en el Centro Cultural del Oriente, explica que la totalidad de las c√°maras encontradas tienen el estilo de b√≥veda de ca√Ī√≥n, utilizado por primera vez 4.000 a√Īos antes de Cristo.

Luego de una limpieza minuciosa, donde una de ellas se derrumbó, el arquitecto encontró que aunque sus medidas cambian, se caracterizan porque están hechas con adobe cocido y tapia pisada. Y hay algo muy curioso: en ninguna se encontraron animales como ranas, lagartijas y cucarachas, y estaban completamente secas.

Incluso, Higuera hizo la prueba de llenar con agua cerca de 80 centímetros de una de las más grandes, y luego de seis meses el agua permaneció en el mismo nivel, lo que indica la calidad de su construcción que impide la filtración del agua.

Y aquí nace la primera teoría. Estas cámaras no pueden ser consideradas aljibes porque de ellas no brotan nacimientos de agua, pero sí pudieron utilizarse como depósitos del preciado líquido, ya que sólo hasta 1930 arrancó en forma el primer acueducto de la ciudad.

Las otras dos hip√≥tesis tienen que ver con dos c√°maras en especial, que relacionan a la primera con una gran letrina y a la segunda con un t√ļnel de escape de los Jesuitas.

¬ďNo hay que olvidar que ellos siempre fueron muy perseguidos, les hicieron tres expulsiones del pa√≠s¬Ē, agrega el historiador.
Seg√ļn Higuera, los Jesuitas ten√≠an referentes de otras culturas del mundo, como los zigurats, enormes edificios de la antigua Mesopotamia donde existieron b√≥vedas de ca√Ī√≥n que fueron usadas para almacenar v√≠veres y ropa.

¬ďLuego, los romanos y los griegos adoptaron este estilo de b√≥veda, pero engrosaron los muros, logrando mayores luces¬Ē, explica el arquitecto, lo que coincide con el dise√Īo de las c√°maras del antiguo colegio en Bucaramanga.

Depósitos de agua

Las dos primeras c√°maras que se encontraron tienen 3.50 metros de ancho por 10 de largo y su dise√Īo indica claramente que fueron utilizadas como dep√≥sitos para almacenar agua.

¬ŅPor qu√© agua?
¬ďEllos (los Jesuitas) iban a construir un edifico que albergar√≠a a muchos estudiantes, que para la √©poca podr√≠an ser 300. Y tambi√©n se sabe que hab√≠a internado para aquellos que ven√≠an de San Gil, Socorro y Piedecuesta. Necesitaban agua¬Ē, dice Emilio Arenas.

A√ļn hoy se puede ver claramente c√≥mo lograron almacenarla en la c√°mara. ¬ďEl agua lluvia que recog√≠an los techos ca√≠a a un orificio conectado a la c√°mara y cuando √©sta se llenaba, s√≥lo ten√≠a una boca por donde rebosaba el agua que luego sal√≠a por un canal¬Ē, explica el arquitecto.

Los orificios y los canales se conservan intactos.

Y aunque no se sabe el lugar a d√≥nde se dirigen estos canales ¬Ėhabr√≠a que levantar toda la construcci√≥n-, Higuera cree que alimentaban otras c√°maras y que, finalmente, el agua era succionada con una bomba de ariete.

Seg√ļn Arenas, a comienzos del siglo XX, las fuentes de agua m√°s cercanas al parque Centenario eran la quebrada Seca, que se secaba por tramos y una laguna peque√Īa donde hoy se ubica el Mes√≥n de los B√ļcaros.

¬ďEs evidente que el aprovisionamiento de agua en ese sector era dif√≠cil y s√≥lo hasta 1930 se contar√≠a con acueducto. Eso justifica a√ļn m√°s las c√°maras¬Ē, agrega Arenas.

A esto se suma, que estas dos c√°maras, que son paralelas, tienen un desarenador en todo el fondo y la pendiente necesaria para este artesanal acueducto.
¬ďComprar agua en burros para 300 alumnos era un desprop√≥sito. No se puede manejar un colegio sin agua y menos uno que se construy√≥ en un barrio elegante¬Ē, dice el historiador.

Hay otras dos cámaras ubicadas en uno de los patios interiores, al lado de la capilla principal, con las mismas características de las primeras, pero mucho más grandes.
¬ďSi el colegio creci√≥, es l√≥gico que construyeran dos c√°maras m√°s para albergar m√°s agua. Todo apunta a un acueducto de la √©poca¬Ē, dice.

VALORACI√ďN HIST√ďRICA

Debido a estos hallazgos, el arquitecto Jaime Higuera tiene contemplado adecuar las cámaras conservándolas íntegramente para darles el valor histórico que merecen.

Donde exist√≠a el famoso estadio del colegio de El Pilar, lugar que alberga a tres de las c√°maras,¬† se alzar√° una rampa que podr√° albergar a 850 personas y que se utilizar√° como teatrino. ¬ďDos de las c√°maras se podr√≠an convertir en el espacio detr√°s del escenario¬Ē, dice el arquitecto. Y para llegar a la tercera se construir√°n unas escalinatas.¬† ¬†

Seg√ļn el dise√Īo, todas estar√°n conectadas por un t√ļnel de 49 metros en diferentes niveles (ver gr√°fico). ¬ďEn las c√°maras internas se abri√≥ la posibilidad de que sean utilizadas como cavas para vinos hechos en Santander¬Ē, agrega.

Una c√°mara de escape

La √ļltima c√°mara, encontrada hace 15 d√≠as, muy cerca del costado norte del antiguo colegio, sobre la calle 33,¬† es muy diferente a las otras. Adem√°s las dobla en altura.

¬ďEstructuralmente est√° muy bien resuelta. Uno de los muros fue armado en piedra y se utilizaron dos tipos de ladrillos. Tambi√©n hay un desag√ľe y seis perforaciones alineadas sobre una de las paredes¬Ē, explica Higuera.

Ya se comprobó que no tiene salida hacia el colegio y también se descartó que fuera un depósito para almacenar agua, ya que la piedra y la tierra permiten la filtración.

Aunque Higuera no ha podido bajar debido a sus 7 metros de altura y ya no se puede establecer si la c√°mara ten√≠a boca porque se derrumb√≥ una parte del techo, surge una duda a simple vista y es su cercan√≠a con el antiguo batall√≥n Casas Casta√Īeda, distribuido en varias casas particulares, justo al frente de la c√°mara.

¬ŅSer√≠a una puerta de escape o una v√≠a de comunicaci√≥n?
¬ďSe van a hacer excavaciones para averiguar si hay pared que comunique con el exterior de la construcci√≥n¬Ē, dice Higuera. De comprobarse, el mito de una Bucaramanga subterr√°nea s√≠ que empezar√≠a a ser una realidad.

Gran letrina

La √ļnica c√°mara que est√° en el interior de la construcci√≥n, en lo que podr√≠a considerarse un antiguo sal√≥n de clase, es, seg√ļn los expertos, una gran letrina que posiblemente utilizaron los alumnos del plantel.

Tiene el mismo sistema de construcci√≥n (b√≥veda de ca√Ī√≥n) que las dem√°s, aunque es menos profunda. Sin embargo, su principal caracter√≠stica es que est√° rodeada, a ras de suelo, de rect√°ngulos huecos (una cajita en ladrillo) que comunican con la c√°mara. En el fondo hay una fuerte pendiente.

¬ďSi era un pozo s√©ptico herm√©tico, le pon√≠an su tapa hasta que se llenara y hab√≠a personas encargadas de desocuparlo¬Ē, dice Arenas.

El ba√Īo de la √©poca era un retrete que no ten√≠a agua. Despu√©s de orinar y defecar, los desechos ca√≠an al pozo por gravedad. Sin embargo, esta no tiene filtro alguno.

 

 

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