Zapatos sobre las nubes | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-08-01 21:36:48

Zapatos sobre las nubes

Esta semana, Alexsander Moreno Rinc√≥n, m√°s conocido en Italia que en Colombia por sus dise√Īos de zapatos, que comparten pasarela con Gucci, Prada y Valentino, podr√≠a convertirse en el dise√Īador m√°s r√°pido del planeta. Pero no s√≥lo por sus creativos modelos sobre el papel; este artista santandereano los har√° realidad frente a un jurado de los Guinness Record. Su vertiginosa carrera en Italia y el resto del mundo empez√≥ en un peque√Īo taller de zapater√≠a en un barrio de Floridablanca.
Zapatos sobre las nubes

Sobre el rev√©s de una bandeja met√°lica de cocina, Alexs Men, considerado el dise√Īador de zapatos m√°s importante de Colombia, pone, una tras otra, hojas en blanco en donde va dibujando sin parar.

Este joven de 33 a√Īos que vive entre Italia, Venezuela, Brasil y Colombia y que lleva m√°s de dos d√©cadas metido entre suelas, cueros y accesorios, est√° terminando de dise√Īar tres colecciones y al mismo tiempo se prepara para batir un nuevo r√©cord mundial, un reto al que le ha invertido dos a√Īos y que ¬Ėsi todo sale bien, se har√° realidad exactamente en tres d√≠as.

Esa bandeja, un regalo de sus suegros, no la cambia porque dice que el bisturí le dura con filo un día entero. Y el bisturí lo usa bastante. Sobre su mesa se acumulan cientos de boronas de borrador, retazos de cuero, zapatos a medio terminar, suelas, celulares y dos computadores. Al fondo de su oficina, en el barrio San Francisco donde por tradición se congregan los zapateros bumangueses, se ve sobre las paredes lo que muy seguramente se convertirá en tendencia en los próximos meses: sandalias, cuero, materiales naturales, mucho color, tacones gruesos, tiras, cremalleras…

Mientras habla, Alexs Men dibuja, borra, vuelve y dibuja y finalmente repisa con negro. Sus manos tienen las huellas del grafito y su risa es tan contundente que contagia. Son las nueve de la noche y la f√°brica familiar est√° en pleno, trabajando. A su lado est√° Laura, su c√≥mplice, su esposa, tambi√©n dise√Īadora, con quien mezcla el espa√Īol y el italiano mientras hablan de clientes, revistas, pauta publicitaria y por supuesto, de dise√Īos. Pero este es el Alexsander de ahora. El principio fue muy diferente.

Prohibido calcar

Alexsander es un desplazado m√°s de la violencia colombiana. Con su hermano y su mam√° tuvo que salir corriendo, por amenazas, justo el mismo d√≠a en que el volc√°n Nevado del Ruiz sepult√≥ a Armero. Acababa de cumplir siete a√Īos y el 13 de noviembre de 1985 pas√≥ de ser el nieto del inspector de Polic√≠a de Misiguay, un corregimiento de Rionegro, el consentido de una de las principales familias del pueblo, a un ni√Īo trabajador, al hombre de la casa.

Pero como se ver√°, a pesar de tener que lavar buses, cargar bultos, vender frutas, trabajar en tapicer√≠a, en estampados, instalando machimbre y hasta en construcci√≥n, este muchachito ten√≠a madera para el dibujo. Ser artista era un r√≥tulo en su frente. Eso siempre lo supo su mam√°, quien lo oblig√≥ a punta de rega√Īos y castigos a nunca utilizar papel calcante.

¬ďVio que yo ten√≠a la habilidad y no me dejaba utilizar papel calcante para hacer los mapas del colegio. Ella dec√≠a que yo ten√≠a que desarrollar el pulso y por eso todos los mapas los hice a mano alzada¬Ē, cuenta. Y claro que sirvi√≥, adem√°s porque de tanto concentrarse en los trazos, luego descubri√≥ que ten√≠a memoria fotogr√°fica.

Su primer dibujo fue un Ferrari rojo y el segundo, el inolvidable Mario Barakus de Los Magn√≠ficos, la serie de TV √≠cono de los 80. Sus tiernos a√Īos de infancia se fueron en arduas jornadas de trabajo, estudio nocturno y por supuesto, dibujos. Pero todo cambi√≥ a los 12, porque por no llevar cuadernos perdi√≥ matem√°ticas y el primer a√Īo de bachillerato. El castigo fue arrollador: volver al pueblo, pera esta vez a trabajar con su pap√°, un aserrador no tan c√°lido como un ni√Īo de 12 a√Īos quisiera. Dur√≥ un mes planeando su escape y el siguiente refugio fue la casa de su abuela en el barrio La Cumbre, en Floridablanca, donde los vecinos ten√≠an una zapater√≠a. All√≠ se enrol√≥ de ayudante y arranc√≥.

El siguiente escalón

¬ďLa primera lecci√≥n fue tener paciencia. El due√Īo de esa zapater√≠a me cantaba una canci√≥n que dec√≠a: no te precipitis, pitis, no te desesperes, peres¬Ö¬Ē, y le cal√≥.

Cuando eso la zapater√≠a era ¬ďmatando la vaca¬Ē, dice. All√≠ aprendi√≥ el arte de solador, montador y terminador de calzado. ¬ďPero yo no quer√≠a ser obrero, yo ve√≠a que as√≠ no se sal√≠a adelante¬Ē. Y se empez√≥ a mover. En los cinco a√Īos siguientes aprendi√≥ a cortar, a coser, a armar y a hacer suelas.

Sin embargo, el entusiasmo le cost√≥ perdidas y desilusiones. ¬ďYo no sab√≠a de zapatos, ni mucho menos de dise√Īo, ni sacaba moldes. Iba por las empresas haciendo da√Īos y da√Īos, hasta que aprend√≠ con aquello de la prueba y el error¬Ē. Desde esa √©poca Alexs Men puede armar un zapato con s√≥lo un pedazo de piel para curtir y algo de madera. Aprendi√≥ desde abajo y esa es tal vez una de sus mayores fortalezas.

Pintando tambi√©n descubri√≥ cosas. A fuerza de ver las nubes que √©l mismo pintaba o que ve√≠a en los cuadros de otros artistas, entendi√≥ que ¬ďno se pueden dibujar las nubes si no nos subimos al avi√≥n¬Ē. Esa frase lo llena de entusiasmo. ¬ďYo dibujaba las nubes y lo que ve√≠a no era, lo bonito es lo que se ve sobre las nubes. Hay que aprender la zapater√≠a desde abajo, si no ¬Ņc√≥mo sube uno?¬Ē. Y esa subida la ha recorrido escal√≥n por escal√≥n.

Con su hermano montó un taller en el barrio La Cumbre donde hacían zapatos con sobrantes de materiales que les regalaban. Tenían una troqueladora manual y con los materiales ensamblaban láminas, troquelaban la suela y la forraban. Salían a vender a los pueblos en Santander y en el Paseo del Comercio, pero el asunto duró poco porque no tenían respaldo económico y nadie les daba crédito.

Alexs Men se r√≠e recordando sus peripecias. Volvi√≥ a rodar. Y en una de esas zapater√≠as descubri√≥ que pod√≠a modelar. ¬ďVi entrar a un abuelo, nada agradable, y lo atendieron como a un rey, pas√≥ al patio, le pusieron una mesa, una botella de aguardiente, la horma, una cuchilla, un l√°piz y cinta de enmascarar. Vi cuando le puso la cinta a la horma y supe que era el modelista. Me pareci√≥ tan f√°cil que pens√© que con mis habilidades para el dibujo ten√≠a que dedicarme a ese oficio¬Ē.

Sus recetas parec√≠an ser la osad√≠a y el descaro, porque en el siguiente trabajo no le tembl√≥ la voz para afirmar que era modelista. Pidi√≥ lo que se le ocurri√≥ que necesitar√≠a y empez√≥ a dibujar. ¬ďHice mi primera colecci√≥n sin saber nada. Los cortes quedaron divinos pero no serv√≠a ninguno porque t√©cnicamente yo estaba en cero¬Ē, dice.

Se estrell√≥ contra un muro ¬ďpero me estrell√© bien¬Ē. Us√≥ la l√≥gica para arreglar lo que no sab√≠a y en quince d√≠as termin√≥ la colecci√≥n. Estaba feliz porque en ese tiempo gan√≥ lo de dos meses de trabajo y adem√°s obtuvo respeto, oficina propia y obreros que trabajaban para hacer realidad sus ideas.

Fue la primera vez que se sinti√≥ cerca de ser un artista. Ten√≠a 18 a√Īos. Estaba lleno de ideas pero hoy reconoce que su inspiraci√≥n andaba bastante descarriada. ¬ďCuando miro esa colecci√≥n s√© que casi en su totalidad no se puede realizar, t√©cnicamente no est√° bien. Me tom√≥ 15 a√Īos descubrir que lo que para m√≠ era espectacular, no estaba bien. Incluso me gan√© cierta fama al principio de que no era muy t√©cnico¬Ē.

Las cosas fueron mejorando. Antes de cumplir los 20 a√Īos, una de las empresas donde trabajaba le regal√≥ un tiquete para ir por primera vez a una feria en Bogot√° y ah√≠ fue cuando descubri√≥ que ten√≠a memoria fotogr√°fica. Era capaz de grabarse 15 modelos de zapatos por minuto.

Sal√≠a a un caf√© y los dibujaba r√°pidamente y cuando en la noche llegaba al hotel se sentaba a perfeccionarlos con algunos cambios. Con esos modelos la lista de clientes aument√≥. Pero no llegaron solos. ¬ďCog√≠ el directorio telef√≥nico, dec√≠a que era modelista y ped√≠a una cita¬Ē.
 
Cuando entendi√≥ lo que pod√≠a hacer, quiso convertirse en un dise√Īador, uno a su modo, que fuera dejando huella. ¬ďPara m√≠ era ser una persona activa, jovial, capaz de dise√Īar lo que fuera, con capacidad de hacer una cr√≠tica constructiva a cualquier parte del proceso de elaboraci√≥n de un zapato y tambi√©n extrovertido¬Ē. Y s√≠ que lo era. Dice que era imposible pasar desapercibido cuando llevaba el pelo, las cejas, la ropa y las u√Īas del mismo color.

El gran salto

Alexs Men insiste en que lo suyo siempre ha sido el arte. Por eso no se perd√≠a las ferias de calzado en Bucaramanga. Quer√≠a mirar,¬† mirar y aprender. En la de 1995 encontr√≥ un stand con un aviso que dec√≠a: h√°gase modelista en 24 horas. El curso lo ofrec√≠a Ceinnova, el Centro de Desarrollo Tecnol√≥gico para las Industrias del Calzado, Cuero y Afines de Colombia, una de las escuelas de calzado m√°s importante del pa√≠s. El aviso le pareci√≥ un atrevimiento porque √©l llevaba cinco a√Īos y no se sent√≠a preparado en el oficio. Por eso pregunt√≥. ¬ďSe trataba de una hora semanal por 24 semanas¬Ö, entonces mi hermano se atrevi√≥ a decirle al profesor que yo era dibujante de zapatos, que era como un rayo y no dud√≥ en ponerme a prueba¬Ē.

Lo ret√≥ con una sandalia y la hizo. Luego le pregunt√≥ si hac√≠a calzado de hombre ¬Ėpor supuesto que no ten√≠a la m√°s m√≠nima idea¬Ė y tambi√©n se atrevi√≥. El profesor estaba sorprendido. Le dio parte de su espacio y lo puso a dibujar, delante de todos. Fue un √©xito.

As√≠ empezaron los viajes y las giras. Primero fue a Cali, donde luego de rodar por decenas de f√°bricas, recibi√≥ en el 2001 su primera distinci√≥n como el mayor exponente de dise√Īo de calzado y marroquiner√≠a de Colombia. Y hasta dict√≥ conferencias sin tener en su mano ni un solo cart√≥n que lo acreditara.

Hab√≠an pasado seis a√Īos desde su gran osad√≠a de ponerse a dibujar delante del p√ļblico, cuando lo invitaron, con todos los gastos pagos, a la feria m√°s importante en Quito. Conoci√≥ a los fabricantes venezolanos y con ellos se atrevi√≥ a mandarle un dibujo en una suela a Jos√© Luis Potolichio, due√Īo de una de las f√°bricas de suelas m√°s grandes del pa√≠s vecino. A cambi√≥ recibi√≥ una invitaci√≥n que le represent√≥ cinco a√Īos de trabajo y los mejores contactos.

Al tiempo, y como una bola de nieve, en 2002, en la feria en Bogot√° ¬Ėtodo ha pasado en las ferias, dice¬Ė se contact√≥ con Serrano, una de las multinacionales m√°s grandes de Italia en la producci√≥n de calzado e inmediatamente lo invitaron a la feria m√°s importante del mundo en Bolo√Īa, al norte de Italia.
 
Ten√≠a una semana y qued√≥ deslumbrado. ¬ďLlegu√© a Ancona, a una hora de Roma. No tuve que hacer nada, s√≥lo mirar y luego dise√Īar. Me fui con dos mil pesos y ellos me dieron 5 millones por ese trabajo¬Ē. Pero justo en ese momento entr√≥ el Euro y la econom√≠a en Italia se desestabiliz√≥. El resultado: la empresa no lo llam√≥ m√°s. Alexs Men recarg√≥ bater√≠as y volvi√≥ a utilizar la receta de la osad√≠a. A los seis meses decidi√≥ viajar nuevamente a Italia. A punta de empe√Īos y pr√©stamos reuni√≥ ocho millones de pesos. Claro, al tercer d√≠a ya no ten√≠a dinero. ¬ďMe fui a Mil√°n, guard√© mi maleta y me plant√© a las puertas de la Feria donde nadie me entend√≠a, no ten√≠a invitaci√≥n y decid√≠ colarme haci√©ndome pasar por un fot√≥grafo¬Ē.

Pas√≥ todos los controles de seguridad sin que le hicieran ni una sola pregunta. Ubic√≥ a Serrano y en medio de se√Īas, fueron los de la competencia, los de la multinacional TLM, los que le propusieron quedarse un mes a dise√Īar sandalias. Bingo. ¬ďNo gan√© mucho pero aprend√≠ como nunca porque tienen toda la tecnolog√≠a de punta. El jefe es un genio mec√°nico¬Ē.

Dise√Ī√≥ durante cuatro a√Īos para TLM. Iba y ven√≠a. Su pasaporte se llen√≥ de sellos. Pero Alexs Men quer√≠a dise√Īar suelas, botas, accesorios y se retir√≥. Ya se mov√≠a en el gremio como pez en el agua y por medio del due√Īo de otra compa√Ī√≠a italiana conoci√≥ a todos los clientes para los que trabaja hoy en d√≠a. Su agenda incluye Turqu√≠a, India, Nueva York, China, Alemania, Venezuela y por supuesto, Colombia, donde tiene su propia f√°brica.

En el barrio San Francisco de Bucaramanga, a tres d√≠as de convertirse en el dise√Īador de zapatos m√°s r√°pido del mundo, este joven exitoso se quita los zapatos para acomodarse en la silla como si fuera el muchachito que empez√≥ cuando ten√≠a 12. Dice que la inspiraci√≥n en su arte consiste en mirar qu√© tendencias hay en el mercado y buscarlas significa viajar a Europa, porque las que est√°n ac√° ya pasaron por all√°. Pero no s√≥lo eso. ¬ďTambi√©n hay que mirar la naturaleza, qu√© clase de mujer se va a poner tu l√≠nea de zapato, la maquinaria que tenga la empresa para la que trabajas, la capacidad de la mano de obra y el entendimiento de los mismos obreros¬Ē.

√Čl es todo un estilista a la mejor manera de los italianos, que es el que crea moda, el que impone una tendencia. Y no es f√°cil, pero Alexs Men lo ha logrado. Hasta lo llamaron de la ARS Sutoria, la escuela de dise√Īadores de calzado m√°s grande y prestigiosa del mundo ubicada en Mil√°n, para que trabajara con ellos. All√≠, un curso de tres meses puede llegar a costar 60 millones de pesos. Tambi√©n se encargan de editar las revistas m√°s importantes en el √°mbito mundial de calzado, donde aparece Alexs Men, el √ļnico dise√Īador suramericano.¬†

Hoy es el dise√Īador oficial de una de las mejores firmas de calzado italiano, la de Laura Biagnotti y sus dise√Īos comparten pasarela con Gucci, Prada, Valentino, Salvatore, Ferragamo. Para este santandereano, el cron√≥metro hace rato arranc√≥, esperemos que con el Ginness todo continu√© a su favor.

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