Buscando al ni√Īo Guane | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-17 05:00:00

Buscando al ni√Īo Guane

Primera tomaFue en marzo de 1992, durante la inauguraci√≥n del acueducto de Cabrera, un pueblo muy parecido a Barichara pero con la fortuna, a√ļn, de conservar la tranquilidad que posee un para√≠so que no ha sido descubierto.
Buscando al ni√Īo Guane

Era un acto político. A una hora de San Gil, las calles empedradas y las casas en tapia pisada que rodean el parque principal acogían a los visitantes.
El fot√≥grafo disparaba su c√°mara. Nada realmente notable. Pero el acueducto era un acontecimiento para los habitantes de Cabrera y entre la multitud, un ni√Īo observaba el protocolo apoyado en un muro.

Lo que sobrecogi√≥ al fot√≥grafo fue precisamente aquello que escribi√≥ el famoso cronista Juan de Castellanos hace m√°s de 400 a√Īos para describir a los ind√≠genas Guanes: sus ojos de un azul intenso, delineados por unas espesas pesta√Īas y unas cejas tan pobladas que parec√≠an una sola.
Tomó la foto.

El ni√Īo pregunt√≥ para qu√© eran las fotograf√≠as y el fot√≥grafo le pregunt√≥ su edad. 14 a√Īos. No averigu√≥ el nombre. Sigui√≥ su trabajo y la imagen qued√≥ guardada. Eso fue todo.

Tres meses despu√©s el fot√≥grafo la envi√≥ a participar en un concurso nacional que se organiz√≥ para celebrar los 500 a√Īos del descubrimiento de Am√©rica y gan√≥. Se llev√≥ el primer puesto en la categor√≠a Retrato, fue expuesta en Bogot√° y luego estuvo en otras muestras art√≠sticas.
Nueve a√Īos despu√©s tambi√©n fue publicada en el libro ¬ĎSantander, Los Rostros de la Tierra¬í, editado por Tres Culturas. El ni√Īo se volvi√≥ famoso.

Un motivo

Al a√Īo siguiente, en 2002, al otro lado del planeta, en Afganist√°n, el fot√≥grafo de la National Geographic, Steve McCurry, anunci√≥ que luego de 17 a√Īos hab√≠a encontrado a la ni√Īa que fotografi√≥ en junio de 1984, en un campamento de refugiados de Pakist√°n durante la guerra contra la invasi√≥n sovi√©tica.
La foto, que fue portada de la revista, se convirti√≥ en una de las m√°s famosas de la historia debido al expresivo rostro de ojos verdes de la ni√Īa .

Pero como sucedió con la fotografía de Mauricio Olaya tomada en Cabrera,  McCurry tampoco supo quién era su protagonista y se obsesionó en buscarla con la gran complicación de que en Afganistán, las mujeres viven totalmente cubiertas.

Finalmente la encontr√≥ convertida en una mujer de 30 a√Īos. Se llama Sharbat Gula, vive en una aldea remota de Afganist√°n, est√° casada, tiene tres hijos y otro muri√≥ poco despu√©s de nacer. Y como era de esperarse, ignoraba que su rostro se hab√≠a hecho famoso.

McCurry tomó una segunda fotografía y la identidad de la mujer fue confirmada en un 99,9 por ciento mediante una tecnología de reconocimiento facial del FBI y la comparación del iris de ambas fotografías. Con el hallazgo se acabó con el mito sobre su paradero, el cual afirmaba que la buscaba la CIA y que era maestra de inglés de los hijos de Osama Ben Laden.
Las imágenes conmovieron al mundo. Antes y después.

Segunda toma

El pasado mi√©rcoles 13 de agosto Henry Monsalve cumpli√≥ 31 a√Īos.

Amanda Vargas, una funcionaria de la Alcald√≠a de Cabrera vio la fotograf√≠a que Mauricio Olaya tom√≥ hace 16 a√Īos y lo reconoci√≥. Marc√≥ su celular y le pidi√≥ que fuera a la Alcald√≠a.

Henry apareci√≥ reci√©n ba√Īado con una gorra que ocultaba sus grandiosos ojos. Es un hombre delgado, t√≠mido, de pocas palabras y estaba nervioso por el encuentro.
Cuando vio la fotograf√≠a, su fotograf√≠a, se ri√≥ nervioso y asinti√≥: ¬ďS√≠, ese soy yo¬Ē, dijo. Es que adem√°s de sus inconfundibles ojos est√° una cicatriz al lado izquierdo de su boca que a√ļn se nota bastante; por si queda la duda.
-¬ďEsa me la hizo un perro por quitarle un hueso¬Ē, dijo.

Enroll√≥ la fotograf√≠a, la guard√≥ en un tubo de papel y fue directo a su casa, donde vive con do√Īa Mar√≠a del Carmen, una mujer nacida en Cabrera hace 63 a√Īos, y con unos ojos m√°s azules que los de su hijo.

La casa es herencia de la familia de Mar√≠a del Carmen y siempre ha vivido all√≠ con su hijo. Es su √ļnica propiedad. Se acompa√Īan. No hay m√°s hijos ni hermanos y Henry a√ļn no se ha casado porque -dice su madre-, en Cabrera las mujeres ya no quieren m√°s a los ¬Ďhierbateros¬í.
- ¬ďSer√° salir a buscar una mujer, porque las de ac√° ni voltean a mirar¬Ē. Lo dice con un dejo de seriedad que parece entristecerlo. Y vuelve y mira la fotograf√≠a mientras su madre muestra las √ļnicas que ella posee de Henry, del d√≠a que celebraron su primera comuni√≥n; tan delgado como ahora y con esas facciones marcad√≠simas.

No ha cambiado mucho aunque aparenta m√°s a√Īos de los que tiene. Y sus d√≠as tambi√©n se parecen a los de hace 16 a√Īos cuando fue fotografiado.
Estudi√≥ hasta segundo de primaria porque aprender se le dificultaba. ¬ďEso no se me dio¬Ē. Por eso, algo escribe y algo lee. Dice que se retir√≥ porque cada rato le sal√≠a un ¬Ďvole√≠to¬í y se cans√≥ de repetir.

Desde siempre su madre lo espera cada vez que sale a tirar azadón. Y así sobreviven. Hoy le pagan 10 mil pesos por el jornal. Y cuando el clima se los permite, hacen algo con el maíz que insisten en sembrar en el traspatio.

De la foto algo supo cuando un vecino que tiene una tienda, salió con el cuento de que lo estaba buscando la ley porque una fotografía suya había salido en el periódico. Incluso, Henry mostró un pedazo de cartón con la imagen fotocopiada y casi deshecha por la humedad.

Sus ojos, que siguen atrayendo como un im√°n, hoy est√°n muy rojos. Henry dice que hace tres a√Īos le empez√≥ una picaz√≥n que a√ļn no se le quita. ¬ďEn una brigada de salud me dijeron que era por trabajar la tierra, por el polvo y me recetaron unas gotas que nunca compr√©¬Ē. La verdad es que no pudo comprarlas. Y as√≠ qued√≥ el asunto.

Cuando no trabaja, juega tejo y toma chicha. ¬ďEso s√≠, d√≠a que no beba chicha es porque estoy purga¬ío¬Ē, dice.
Hasta ahora nunca pensó en la razón por la que su rostro salió en periódicos y libros.
- ¬ŅAcaso no le han dicho algo por sus ojos?, le dice el fot√≥grafo.
- Claro, que me los iban a robar. Por eso siempre salí corriendo.

La ni√Īa vietnamita

En Trang Bang, una poblaci√≥n de Vietnam, una ni√Īa de nueve a√Īos totalmente desnuda, huye despavorida v√≠ctima de un ataque con Napalm que le caus√≥ quemaduras en todo el cuerpo.
Ocurrió el 8 de junio de 1972 y el fotógrafo Nic Ut de la agencia Associated Press, capturó la imagen que se convirtió en un ícono de la crueldad de la guerra.

¬ďMis ropas se consumieron con el fuego. Agradec√≠ a Dios que mis pies no se hab√≠an quemado y pude seguir corriendo¬Ē, narr√≥ mucho despu√©s Kim Phuc, la protagonista.

El fotógrafo fue quien la llevó al hospital donde permaneció 14 meses y fue sometida a 17 operaciones de injertos de piel.
Cuando pudo regresar a estudiar, logr√≥ entrar a la Universidad de La Habana donde aprendi√≥ espa√Īol y conoci√≥ a otro estudiante vietnamita, Bui Huy Toan, con el que se cas√≥ y tuvo dos hijos.

Kim Phuc actualmente vive en Toronto (Canad√°) donde trabaja como embajadora de la UNESCO, y preside la fundaci√≥n Kim Phuc, para la ayuda a los ni√Īos v√≠ctimas de la guerra.

¬ďCuando veo esa imagen una y otra vez, le agradezco a Dios que el ¬ďt√≠o Ut¬Ē congel√≥ ese momento de la historia con su fotograf√≠a, y permiti√≥ que las pr√≥ximas generaciones vieran lo que puede ser el horror de la guerra¬Ē, dice.
La foto consigui√≥ aquel a√Īo el premio World Press Photo y su autor fue galardonado m√°s tarde con el premio Pulitzer.

Adios guerra

La fotograf√≠a ¬ďBeso de despedida a la Guerra¬Ē fue tomada por V√≠ctor Jorgensen en Times Square, Nueva York, el 14 de agosto de 1945. All√≠, un soldado de la marina norteamericana besa apasionadamente a una enfermera.

La fotografía es considerada una analogía de la excitación que significa regresar a casa luego de participar en la Segunda Guerra mundial, poco después del rendimiento de Japón.

Sobre sus protagonistas surgieron muchos rumores. Pero la versión que más se conoce es que el marinero y la enfermera no se conocían, y que el beso fue fruto de la alegría. Y mucho más, cuando el marinero vio al fotógrafo. Fue una imagen posada.

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