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Las modalidades de robos m√°s comunes | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-03 05:00:00

Las modalidades de robos m√°s comunes

Entre el 1 de enero y el 31 de octubre del presente a√Īo, los bumangueses han denunciado en las diferentes Inspecciones de Polic√≠a una cifra de 1.824 raponazos.
Las modalidades de robos m√°s comunes

Lo peor del caso es que el dato se quedar√≠a corto, si se tiene en cuenta que en 8 de cada 10 casos, las v√≠ctimas prefieren no denunciar los respectivos robos; ya sea por el temor que tienen a posibles represalias de sus agresores o incluso porque consideran que instaurar tales demandas no deja de ser un tr√°mite in√ļtil y demasiado engorroso.

Y m√°s all√° del silencio de la gente, la estad√≠stica de denuncias oficiales, as√≠ de escueta como se lee, da cuenta de un promedio diario de 6 raponazos en la capital santandereana; dos menos que los que se reportan cada d√≠a en la Capital de la Rep√ļblica.

Pese a ello, seg√ļn un informe de la Polic√≠a, el n√ļmero de atracos ha disminuido en Bucaramanga, sobre todo, en zonas como El Centro.

Sea como sea, los robos ¬Ďest√°n a la orden del d√≠a¬í. En nuestro Municipio, los delincuentes se ven por doquier: igual roban en la esquina de su barrio o en la salida de un banco. Es m√°s, si usted no est√° atento, se le meten a su casa por la ventana o por la propia puerta de entrada.

Los hay muy viejos, muy j√≥venes, muy ni√Īos para ser ladrones, muy elegantes para confundirse pero, lo peor, muy sanguinarios cuando se trata de amedrentar a sus v√≠ctimas.

Claro est√° que el hamp√≥n que se dedica al ¬Ďraponazo¬í no s√≥lo utiliza esta modalidad de hurto. Tambi√©n est√°n los ¬Ďcarteristas¬í, los que meten el ¬Ďpaquete chileno¬í, los que asaltan en los cajeros autom√°ticos o los que integran bandas para robar motos y carros.

En nuestro tradicional ¬Ďranking¬í, la P√°gina Bucaramanga presenta hoy el ¬ĎTop 10¬í de las modalidades de robos m√°s frecuentes en nuestra ciudad. Veamos:


El raponazo:

Algunos de los raponeros usan bicicletas o motos para que no los persigan; sin embargo, un buen n√ļmero de ellos va a pie.

Atacan especialmente en las paradas de buses en la zona Centro y en los sem√°foros, donde les quitan cadenas, bolsos y relojes a las personas que van despistadas.

El carterista:

Son expertos en sacar billeteras. Act√ļan de manera especial en las filas que se realizan para hacer pagos, en las paradas de buses y en los sitios en donde se aglomera gente.


El bataleo:

Por lo general act√ļan dos delincuentes: uno de ellos golpea el carro por la parte de atr√°s y ante el descuido del conductor, saca los objetos que hay sobre las sillas; mientras tanto, el otro le roba los objetos de valor que lleva la v√≠ctima, como relojes o cadenas. Esta actividad es com√ļn en El Centro, particularmente en los sem√°foros.

 

El cosquilleo:

Son los ladrones que se suben a los buses que van repletos y aprovechan la circunstancia para meter sus manos en las carteras o en los bolsillos de los pasajeros.

 

Atracadores a mano armada:

Van armados de un rev√≥lver o con una navaja. Son los m√°s violentos, porque les disparan o ¬Ďcortan¬í a sus v√≠ctimas cuando ellas intentan reaccionar. Casi siempre act√ļan en lugares solitarios de los barrios, sobre los puentes peatonales o en las paradas de buses.

 

En los cajeros autom√°ticos

Abren peque√Īas cuentas de ahorros para ¬Ďhusmear¬í a la clientela, vigilan a los usuarios m√°s solventes, detectan cu√°les son los horarios de llegada y de salida de los carros de valores y les siguen la pista a los empleados

¬Ďclaves¬í de la entidad.

Las anteriores son sólo algunas de las estrategias que utilizan las bandas especializadas en asaltos bancarios, las mismas que funcionan en la capital santandereana y que, de manera desafortunada, tienen en la mira a clientes incautos de las corporaciones financieras.

Usted, sin siquiera sospecharlo, puede estar en la lista de las próximas víctimas. Hace apenas un mes, la Policía capturó a 5 personas que hacían parte de dos peligrosas bandas que sorprendían a sus víctimas a la salida de dichas corporaciones.


Ladrones de motos

Con las diversas estrategias que utilizan las bandas especializadas en robar motos, es una verdadera suerte que usted a√ļn no sea una de las v√≠ctimas. Sem√°foros, parqueaderos indebidos, zonas de poco flujo vehicular, calles ciegas o v√≠as de salida a Bucaramanga y viceversa, se convierten en los mejores escenarios para que la delincuencia aseste su golpe; en los que las v√≠ctimas algunas veces son amedrentadas con pistolas, cuchillos y hasta armas de juguete.


Robos de carro

La ¬Ďcarrera¬í de los malhechores que hurtan carros ¬Ďva a gran velocidad¬í. Desde enero hasta octubre de este a√Īo, la delincuencia ha robado en Bucaramanga 61 automotores, 9 m√°s que durante el mismo per√≠odo del a√Īo pasado.

A este flagelo no se escapan transportadores, universitarios, taxistas, altos ejecutivos, ni las firmas aseguradoras, correspondiendo a estas √ļltimas pagar s√≥lo entre enero y marzo del a√Īo en curso por amparo de robo de veh√≠culos en la ciudad, cerca de mil millones de pesos.

Hurtos a unidades habitacionales

Utilizando el sistema de ¬Ďventosa¬í, los ladrones se introducen a las viviendas, especialmente por los techos. Las cerraduras no son tan seguras, porque la Polic√≠a ha detectado que la violaci√≥n de las ¬Ďchapas¬í es una de las formas m√°s utilizadas para ingresar a tales casas. Durante el d√≠a, para ingresar a las viviendas, los ladrones se hacen pasar por empleados de los servicios p√ļblicos, como tel√©fonos, agua y energ√≠a.

El personal de servicio dom√©stico, que en algunos casos es c√≥mplice, por lo general es f√°cilmente enga√Īado por falsos vendedores de electrodom√©sticos o mensajeros.

El ¬Ďpaquete chileno¬í

A (*) Luisa la robaron con este viejo cuento. Una mujer, impostando un acento paisa, se le acercó y le dijo que se había encontrado un paquete lleno de billetes: De manera sutil le mostró el supuesto dinero que, no era otra cosa que un conjunto de papeles en blanco, forrado por dos o tres billetes de $50 mil.

Aunque desde ning√ļn punto de vista la situaci√≥n era normal, la delincuente convenci√≥ a Luisa, quien la acompa√Ī√≥ hacia un sitio m√°s reservado, supuestamente para poder contar la plata que hab√≠a llegado a sus manos.

Justo en el remate de la carrera 27, entre la calle 36 y La Rosita, Luisa fue asaltada por varios delincuentes que la esperaban en ese sitio, por supuesto, de la mano de su cómplice.

(*) Nombre alterado, por seguridad de la fuente.

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