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El vergonzoso caso de la ciudadela Nuevo Girón | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-17 05:00:00

El vergonzoso caso de la ciudadela Nuevo Girón

El vergonzoso caso de la ciudadela Nuevo Girón

Fueron necesarios 4 años y 10 meses para que los primeros núcleos familiares pudieran habitar tal lugar, pese a que inmediatamente ocurrió la tragedia provocada por la creciente del Río de Oro, a voz en cuello se anunció que esta vez habría dinamismo estatal, que sin dilación actuarían las autoridades; se conformaron comités de acción y se designó a un prestante ejecutivo de la región para que coordinara la gestión y auxilio a las víctimas de la incontrolada fuerza de las aguas.

La ciudadela Nuevo Girón es el más protuberante caso de inoperancia de la administración pública en Colombia y Santander. Imposibilidad de coordinar esfuerzos de las diferentes agencias e instancias estatales, corrupción rampante, desidia, papeleo a granel, palos que se atraviesan en la rueda de la administración, falta de gestión de alcaldes y funcionarios a nivel municipal, regional y nacional y desgreño, forman parte del vademécum de torpezas e irregularidades ocurridas.

Nada hay que celebrar en este caso y, por el contrario, deben las facultades de Gobierno y Gestión Pública estudiar exhaustivamente lo ocurrido para que en el futuro no se vuelva a abusar de víctimas de desastres como el de Girón en 2005, a quienes finalmente se les adjudicaron modestas viviendas.

Lo ocurrido no fue producto de un Estado que actúa a tontas y a locas. No. Mucho de ello se hizo a propósito para propiciar el enriquecimiento delictual de funcionarios públicos.

En tanto, miles de familias fueron hacinadas en cambuches que durante casi cinco años mutaron en el mejor laboratorio de desintegración familiar y social que hubiera podido alguien imaginar. Hacinados, olvidados, habitaron durante casi media década sin privacidad, higiene, ni salubridad, en condiciones que provocan promiscuidad y son germen de delincuencia y de todo comportamiento marginal de la sociedad. Eso no tiene nombre ni perdón.

Los científicos sociales resaltan que una familia que vive en esas condiciones durante tanto tiempo, dura dos generaciones (entre 50 y 60 años) marginada de la sociedad y sus miembros expuestos a engrosar las filas de la informalidad, la prostitución y la delincuencia.

Así, el comportamiento anómalo de quienes administraron la acción oficial en este caso parió miles de marginados que durante la mayor parte del siglo XXI estarán sin integrarse cabalmente a la sociedad, como consecuencia de la acción ilícita de un puñado de “administradores” de principios del siglo XXI.

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